¿El FMI es el programa?

9 de Junio de 2017

¿El FMI es el programa?

Carlos Leyba

Nadie puede negar la enorme capacidad de regenerar el entusiasmo de la que disponen los funcionarios y los dirigentes PRO. Es un ejemplo notable de resiliencia política. Cada comienzo de “semestre”, cada nueva cosecha de “brotes verdes” luego de verificar sea el desplazamiento del semestre sea la sequía de los brotes, los encuentra de nuevo frescos y entusiasta conjugando sus “gerundios” de estamos en proceso de. Aunque no hemos llegado. Ahora después de negar en un programa de Televisión la mera posibilidad de acudir al FMI, y luego de repetir hasta el cansancio que “lo peor ya pasó” y otros optimismos conexos del tipo “estamos creciendo”; cuando a la manguera de incendio de venta de dólares del BCRA, para abastecer a los que fugaron a 20, se le agotó la bomba impulsora, declararon al vuelo en emergencia. Continuar leyendo

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09 junio 2018

¿El FMI es el programa?

Sin saberlo

6 de junio de 2018

Sin saberlo

Carlos Leyba

Llegó el frío. Congeló las posiciones. El Veto, en el Congreso de la Nación, es el momento de mayor distancia entre oficialistas y opositores. Pero ese era, hasta ayer no más, el territorio de mayor diálogo entre los unos y algunos, los más, de los otros. Ahora, en esa geografía de contactos obligados, que cobija el Palacio Legislativo, no hay relaciones fáciles a la luz del día. En realidad hay obras de ensanche en la grieta y las intersecciones de camino se hacen poco transitables. La buena práctica de la política se hace más difícil. Mientras se producía el último ensanche político de la grieta, algunos gobernadores y senadores han saltado de un lado de la grieta hacia el otro, tal vez, en nombre de su propia racionalidad que le niegan a sus confreres . A pesar de ello la minoría oficialista no dejó de serlo y la migración, aparentemente de carácter transitorio, erosionó en la práctica la débil construcción de una oposición alternativa. Continuar leyendo

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06 junio 2018

Sin saberlo

Acuerdo Nacional

28 de mayo de 2018

Carlos Leyba

El 25 de Mayo el ex presidente de la Nación y actual senador Federico Pinedo, en un reportaje radial, sorprendió a quienes le interrogaban respondiendo que para él era imprescindible o necesario e inmediato, convocar a un “acuerdo” para el crecimiento. Mas o menos textual. Siendo quien es, ésta, no es una afirmación irrelevante. Lo dice un hombre de la política. Y un hombre del oficialismo. El periodista, se notó, se sintió mal. No esperaba el concepto de crecimiento y mucho menos la idea de un acuerdo político para lograrlo. Seguramente para el famoso comentarista radial, que suscribe la idea que “equilibrio fiscal y lo demás por añadidura”, el Acuerdo con algunos partidos, debería estar centrado en el déficit fiscal ya que, considera al igual que los funcionarios del gobierno, que el déficit es en sí una cuestión autónoma, algo que se cocina en su propia salsa. O para decirlo más claramente, una suerte de entidad cuya prosecución no tiene consecuencias, entre otras, sobre el propio déficit fiscal. Continuar leyendo

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28 mayo 2018

Acuerdo Nacional

Acerca de los equilibrios

21 de mayo de 2018

Carlos Leyba

José Ortega y Gasset señalaba que es imprescindible distinguir entre el equilibrio de las finanzas públicas – el que corresponde al Estado o a la Administración – respecto del equilibrio de la Nación. Por cierto este último es la tarea magna de la política. Pero no es menos cierto que, para la prensa y el debate cotidiano, lo fiscal tiene protagonismo mientras que el equilibrio de la Nación, que no es tan sencillo como sumar y restar, no ocupa el primer plano. Las discusiones públicas son adictas a lo que aparenta simplicidad mientras distrae de lo principal. La Nación es lo principal. Convengamos que el equilibrio de la Nación responde y requiere de la dinámica del desarrollo de sus fuerzas. Es impensable la idea del equilibrio de la Nación en una situación de estancamiento, en una suerte de “estado estacionario”. El “equilibrio” es un proceso en el tiempo y en el espacio. El de la Nación y el de la política, responden a su demografía que torna en el tiempo principal. Importa recordar la transformación de nuestra demografía en los últimos 40 años (pobreza, conurbanos, migraciones). Y también responde, el concepto de equilibrio de la Nación, al “estado comparado” con las demás naciones. Importa recordar las distintas velocidades de los países vecinos. El concepto de equilibrio de la Nación, entonces, es una manera de pensar en el desarrollo “de todos los hombres de la Nación y de todo el hombre, de todas las dimensiones de la humanidad de cada persona”. Continuar leyendo

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21 mayo 2018

Acerca de los equilibrios

Al pan pan y al vino vino

5 de mayo de 2018

Carlos Leyba

A pesar que no es muy pertinente el Ministro de Hacienda afirma que los países vecinos pagan tarifas de gas superiores a las que pagan los argentinos. Por cierto no aclara cuál es el costo de la producción o abastecimiento del gas que predomina en los países vecinos. Si los mencionara estaría ubicando el tema en el lugar desde dónde podemos comenzar a razonar. El Henry Hub Natural Gas Spot Price es el mercado libre en el que se cotiza el gas que se produce en los Estados Unidos. Se trata de un gas que se produce en gran medida a partir del shale gas. Un gas caro. El último precio de ese mercado transparente es de 2,75 dólares del MBTU (30/4/2018) y 2,8 en la semana terminada el 27/4. A partir de este dato podemos leer la información disponible acerca de los costos de producir gas en Argentina.

Un indicador robusto es el del contrato de concesión del yacimiento más importante del país. Ese contrato, esa obligación para las partes, establece que los precios y valores que se señalan deberán tomarse a moneda constante en dólares de 2016. El contrato señala los precios mínimos (los precios sostén en términos tradicionales) a que deberá entregar al mercado lo que produce el concesionario. El precio neto mínimo del petróleo crudo que debe percibir el concesionario, dice el contrato, será igual al precio promedio del primer trimestre de 2006 y el precio del gas natural no deberá ser inferior a 1,61 dólares el MBTU. Ese 1,61 es más o menos, a dólares de hoy, 2, 16 dólares. Pero Dujovne cree que hay que pagar 4,68 dólares el MBTU. El Informe Financiero que en 2015 YPF le envío a la SEC de EEUU dice que “para producir un barril equivalente de petróleo erogó 18 U$S/bep … YPF es el principal protagonista en la actividad del shale oil, shale gas y tight gas con un participación del 85% en las inversiones del 2015” Ese barril tiene petróleo y gas y si seguimos el criterio del investigador de la Fundación Bariloche, entonces el”costo de producción del petróleo 27 U$S/barril,(y) el costo de producción del gas 1,9 U$S/MMBTU … valores similares a los de Canadá” Continuar leyendo

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05 mayo 2018

Al pan pan y al vino vino

Demagogia

29 de abril de 2018

Carlos Leyba

Una de las palabras usadas en los últimos días por los defensores de la política de tarifas del gas y de la liberación del precio de los combustibles – atándolos a las cotización internacional del precio del petróleo -, se la aplican a quienes critican “la política” gubernamental de esas tarifas. El que la critica, dicen los defensores de estas decisiones oficiales, hace “demagogia”. Es decir, hacen uso de la palabra para engañar como modo de halagar al pueblo con mentiras. Eso es lo que habitualmente llamamos demagogia. Sin embargo, algunos de los defensores de las políticas, por ejemplo “La Nación” sobre los precios de los combustibles, tituló “Desborde de precios”, que “complica al campo y obliga a replantear estrategias”. Una advertencia que apunta a nuestra fuente principal de recursos externos. No es un problema menor tener en cuenta el impacto que sobre nuestra fuente de producción de divisas implica la política de precios de los combustibles. Continuar leyendo

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29 abril 2018

Demagogia

NADA NUEVO

19 DE ABRIL DE 2018

Carlos Leyba

La cuestión de las tarifas, como todas las decisiones que tienen que ver con la cosa pública, tiene varias dimensiones que deben ser tenidas en cuenta para que una resolución resulte criteriosa.Una de las dimensiones es el “modo”, el “estilo”, con el que se toman las decisiones. El equipo gubernamental que conduce el PRO tiene como “modo” o estilo, el de ser un gobierno de CEOs.No es un gobierno de “ricos”, no es el de las personas que controlan los grandes capitales nacionales (empresas industriales, agropecuarias). Muchos de los funcionarios son personas de fortuna y gran parte de esas fortunas duermen fuera del país. Sus declaraciones juradas nos dicen que pueden vivir “de rentas” sin trabajar. Son “inversionistas” que radican su futuro en la zona de confort externo. Continuar leyendo

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19 abril 2018

NADA NUEVO

¿Qué PPP?

12 de abril de 2018

Carlos Leyba

El discurso oficial ha incorporado un nuevo eje. Al eje de “el metro cuadrado” más “abrirnos al mundo” – del que ya hemos hablado – , se le ha agregado el eje de “PPP (Participación Público Privada) más el mundo”.En este caso “abrirnos” es esperar que vengan con dinerillos, conceder a concesionarios.Los empresarios españoles que nos visitaron vinieron “a por energías renovables, transmisión eléctrica, sistema ferroviario, transporte y finanzas” (sic). De riesgo empresario, de producir y vender, poco. De concesiones públicas, todo. Nota “simpática”. Mariano Rajoy en el CARI, improvisando algo que los diarios no reflejaron, dijo “no es bueno para las familias y para los gobiernos eso de endeudarse, porque siempre termina mal”. Continuar leyendo

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12 abril 2018

¿Qué PPP?

Cómo distraer difamando

5 de abril de 2018

Carlos Leyba

Un recuerdo. El ministro de energía Juan José Aranguren confesó que “no tiene confianza” en la Argentina y que esa es la razón por la que deja sus ahorros en el exterior a pesar que obtiene por ese dinero un rendimiento miserable.

Aranguren confirmó una doctrina popular en el gabinete (G.Arribas, N.Dujovne, F. Sturzenegger). “Ustedes tengan fe en la Argentina, inviertan en ella, nosotros no la tenemos ni estamos obligados a tenerla, por eso ahorramos o invertimos en el exterior”.

Preguntado el Presidente compartió ese criterio. Dijo mas o menos así: “Aranguren es bueno porque renunció a una posición rentable para ser ministro y ganar menos. Y como renunció le dieron un paquete de acciones”. Esa afirmación es parcialmente verdadera.

Aranguren se había retirado, y cobrado un suculento retiro por los servicios prestados, y eso mucho antes de ser ministro.

En el intervalo entre presidente de Shell y ministro, se anotó en una Maestría de Energía de la UBA. No dejó su puesto para ser ministro.

¿Qué cree el Presidente que es servir a la Patria?¿Aceptar un cargo?¿O cumplir la función y dar testimonio de ejemplaridad?

No hace falta mencionar la existencia de un largo listado de ministros que han traicionado el servicio a la Patria sea por inutilidad, mal desempeño o gigantescos delitos de corrupción.

Libres o detenidos, acusados o no, sentenciados o no, en la última administración, de la cabeza a los pies, hay fortunas inexplicables. Y antes también.

Un Juicio de Residencia, que lamentablemente no existe en el país, habría despojado de sus bienes a los malos funcionarios y a los socios privados que, decía Néstor, constituirían la nueva “burguesía nacional” aliada. Eso o no ocurrió sólo en el kirchnerismo.

Ser Ministro es ser elegido para un servicio y el mérito surge del cumplimiento del servicio y no de la designación.

Un “renunciamiento” no vale de nada hasta que no juzguemos su actuación en el área, claro que con la mira del Bien Común como primer filtro.

La gestión Aranguren no está terminada y al término de la misma se hará su evaluación. Pero sabemos algunas cosas.

La primera es que, por su propia confesión en el Parlamento, no sabe cual es el costo del gas en boca de pozo.

Eso no es idoneidad. Y a pesar de no saber el costo ha fijado un sendero de precios del gas . Aranguren no sabe si, con ese sendero, las empresas ganan o pierden.

Aranguren, que no tiene confianza en el gobierno del que es parte, si tiene confianza en lo que le dicen las empresas que el debía controlar.

No surge de estas dos confesiones que el hombre tenga algo como “me juego por la Patria”.

La idea del blanqueo era que las inversiones de los argentinos en el exterior volvieran al terruño. No ocurrió. La razón la dio Aranguren: “falta de confianza”.

La recuperación de la confianza fue el primer valor PRO para el retorno de un proceso inversor. No pasó. Difícilmente pase si los funcionarios que llaman a invertir son los primeros en quedarse afuera.

Sigamos con la política. El tarifazo del gas es un escalón muy fuerte en pos que los consumidores (familias, empresas) paguen por el gas (y la energía) lo que corresponde en función del costo más la utilidad razonable de la cadena de valor.

Nadie puede negar la racionalidad de un precio por el bien final que este acorde a lo que cuesta producirlo. Y la irracionalidad de lo contrario.

Ese costo debe incluir, en todos los casos, los directos como así también la amortización de las inversiones o equipos, etc., más la utilidad razonable.

Aranguren que dijo que no sabe cuanto cuesta, se anima a ponerle un precio. Es imprudente o equivocado. Sólo por casualidad “sin saberlo” podría poner un “precio” como Dios manda.

Aranguren fijo el precio del millón de BTU en dólares 4,68. A este 40 por ciento de aumento hay que agregarle a futuro 17 por ciento más.

Entre 2003 y 2005 los proveedores de gas formalizaban contratos en mercado libre a un precio de aproximadamente entre1,50 y 1,70 dólares el millón de BTU. La inflación de Estados Unidos en estos13 años ha alcanzado 35 por ciento.

Es decir para que los dólares que cobran los concesionarios en el país tuvieran el mismo valor real del millón de BTU promedio al que vendían libremente 13 años atrás, debería ser de 2,16 dólares.

Para Aranguren ahora es más del doble. Aranguren debe imaginar que tenemos un colosal atraso cambiario y que debe compensarlo “pagando más dólares” por millón de BTU que los que corresponden al mero ajuste de la inflación en dólares.

Al tipo de cambio de 20,45 pesos por dólar y a 4,68 dólares el millón de BTU, los concesionarios reciben en pesos 95,76 el millón de BTU.

El tipo de cambio “de hecho”, resultante de la nueva tarifa comparada con la que libremente en dólares reales se fijó por las empresas gasíferas hace 13 años, sería de 44,30 pesos por dólar.

Si 2,16 dólares los cambiamos a 44,30 pesos por dólar obtenemos los 95,76 pesos que es lo que hoy reciben los concesionarios. Lo único concreto es lo que cobran.

¿Cuál es la razón para que el gas haya pasado de 2,16 dólares a 4,68 dólares? ¿Quién se llevó esos 2,52 dólares por unidad de gas que antes no se los llevaba? ¿Los proveedores, los trabajadores o los titulares de la concesión? ¿Cuál es la razón para que el resto de las actividades puedan, deban, estén condenadas o no, trabajar con un dólar de 20,45 pesos y los concesionarios de gas no; y además que se lleven el doble?

¿Cuál es el impacto negativo a la competitividad en los demás sectores de tener que transferir, vía la “devaluación gasífera”, más del doble del equivalente dólar con el que viven?

Aranguren no tiene confianza como para invertir aquí sus ahorros y opera en la práctica con un dólar mucho mas elevado que el actual. Eso lo que sugiere la lógica de considerar los costos en dólares de la extracción (incluyendo todos los rubros) en dólares de valor real.

No olvide que el gas o el petróleo, son propiedad de los argentinos y el concesionario tiene la concesión para extraerlos.

Don Juan José, como el resto de los ministros mencionados y parientes blanqueados, no tiene “confianza” en el país; y tal vez menos en este tipo de cambio de 20,45 ajustado gradualmente.

Póngalo de otra manera, desde la perspectiva del Bien Común, el gas es la clave de la matriz energética. El precio que debemos pagar por él afecta, no sólo la calidad de vida de gran parte de los argentinos, sino esencialmente la capacidad competitiva de la industria.

Hay actividades que se tornan inviables y todas tienen riesgos de competitividad.

Si para todas las actividades el tipo de cambio es 20,45, es obvio que es inviable sostener una energía que se multiplica a un tipo de cambio de 44,30 pesos por dólar.

Dijo Paolo Rocca que no hay desarrollo industrial a más de 3 dólares el millón de BTU. Y Aranguren está pensando en 5,50.

Claramente el Bien Común, es decir, el desarrollo y empleo de las fuerzas productivas, en el esquema Aranguren, está sometido a la prioridad del beneficio de las empresas concesionarias ya que el Ministro ignora los costos y se limita a aceptar un sendero que, si lo fijo él, es la película de un director ciego y si lo fijaron los concesionarios, es una renuncia implícita a la función del Estado.

Para que no se hable de esto, de la decisión de una tarifa poco transparente por ausencia de auditoria de costos y de la decisión de no creer en el país para guardar el dinero, la Usina Mediática oficial de J.Duran Barba, no hizo lo de 6, 7, 8 que era difamar personas, superponer placas con “verdades parciales” y armar un circo infame del que, al derrotar al Kirchnerismo, creíamos que nos habíamos liberado.

No para no hablar de esto, de los problemas reales, la Usina y muchos medios, se han dedicado a destruir valores, a ridiculizar la Pasión durante la Semana Santa o a difamar, usando a marginales, personas apenas críticas y todo por los medios de mayor audiencia.

No hay sospechas de responsabilidad en estas cosas para todos los cuadros del PRO. No le cabe ese sayo a María Eugenia Vidal, a Carolina Stanley y a muchísimos dirigentes PRO que se comprometen con valores profundos de servicio y verdad, cualquiera sea su fe religiosa o su visión filosófica.

Pero sí le cabe a una estrategia mediática diseñada, protegida, promovida desde la Usina Mediática . Hay periodistas que se regodean en pulverizar valores que ellos no comparten, lo que es su derecho, pero que no son capaces de respetarlos en momentos importantes para el otro. Lo del gas y lo de la expatriación de capitales debía ser ocultado, distraído.

Para eso se utilizó la burla y la difamación en un verdadero retroceso moral en la manera de hacer política y periodismo. Distraer el debate de una política con poco fundamento. O sin información. Que es lo mismo.

El kirchnerismo instaló, como nunca antes, la estrategia de la difamación, la distracción y el ocultamiento de la verdad. La Usina Mediática PRO no le va en zaga y le agrega la dosis de frivolidad que alimenta una parte de su mercado.

Me explico: hubo que escucharlos burlándose o difamando, en Semana Santa, a Alejandro Fantino, Marcelo Longobardi, Jorge Lanata y sobretodo a Diego Sehinkman quien celebró la ocurrencia de que “Jesús debió ser crucificado por “enriquecimiento ilícito” a causa de la multiplicación de los panes o la promoción del vino”.

Una manera, infame, de ocultar y distraernos de lo principal. Con esos modos no hay manera de construir confianza, achicar la grieta, constituir una Nación.

Ni hablar del uso de los trolls, de las técnicas de Cambridge Analytica, de la utilización de la información del ANSES, etc.

Un mal de época. Muchas de esas cosas se han instalando y el kirchnerismo, sobre todo en difamación pública, ha hecho un gran aporte. El PRO, lamentablemente, le ha agregado tecnología y gestión en lo que, indudablemente, son muy buenos.

Pero, como vemos, eso no construye “confianza”. Los ministros PRO no la tienen y por eso invierten afuera y – de verdad – en lo que les compete hacen muy difícil que la Argentina industrial sea competitiva.

 

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05 abril 2018

Cómo distraer difamando