¿Cumpleaños feliz?

1 de septiembre de 2016

Carlos Leyba

Nota publicada en El Economista

En el Día de la Industria celebramos el desplome de la actividad y la reafirmación del proceso de retraso cambiario, mientras se aceleran las generosas relaciones comerciales con la República Popular China, que implican el diseño de un plano inclinado para el desarrollo de la actividad industrial. Continuar leyendo

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01 septiembre 2016

¿Cumpleaños feliz?

¿Hombres prácticos?

30 de agosto de 2016

Carlos Leyba

Hace un año, en septiembre en campaña electoral, Mauricio Macri sintetizó los objetivos de su gobierno en “Pobreza cero en la Argentina, derrotar al narcotráfico y unir a todos los argentinos”. Sin duda muy bien enfocado.Una vez en el gobierno el discurso, a la manera de Alfonso El Sabio, sostiene que en cada lado de su escritorio se apilan las “cuestiones que el mercado ha resuelto y aquellas que el mercado resolverá”. Continuar leyendo

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30 agosto 2016

¿Hombres prácticos?

Hay trabajo para la política

26 de agosto de 2016

Carlos Leyba

Mauricio Macri sorprendió hace un año cuando sintetizó los objetivos de su gobierno en “Pobreza cero en la Argentina, derrotar al narcotráfico y unir a todos los argentinos”. Consigna noble compartida por la absoluta mayoría más allá de quién la pronunciara. En aquél tiempo Cristina Kirchner negaba la pobreza y el narcotráfico. Y vilipendiaba a los que la criticaban. Para el kirchnerismo leal no existía ni pobreza ni narcotráfico ni desunión. La negación de la realidad resultó un tiro en contra. Continuar leyendo

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26 agosto 2016

Hay trabajo para la política

No hay república sin información

25 de agosto de 2016

Carlos Leyba

La república es el ámbito del Bien Común. Y si las decisiones públicas se toman sin la mayor información posible, es sólo por casualidad que esas decisiones puedan beneficiar al bien común. El dominio privado de la información que atañe a las decisiones públicas denota la ausencia de República. Y evidencia la imposibilidad de realizar el Bien Común justamente por falta de información. Ocultar la inflación, deformar las estadísticas de empleo, falsificar las cifras de crecimiento, destruir la medición de la pobreza son algunas de las violaciones a la República que ocurrieron durante el kirchnerismo. Continuar leyendo

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25 agosto 2016

No hay república sin información

Estado, Mercado, Tarifas

24 de agosto de 2016

Publicada en El Economista

Carlos Leyba

La principal cuestión a resolver, en todo sistema capitalista, es qué conflictos o qué objetivos deben ser resueltos por el mercado y cuáles por el Estado. Estamos muy lejos de tener un acuerdo básico en esta cuestión. Aunque esta cuestión parezca lejana, hoy la tenemos más que encima. Una es la de las tarifas de energía y otra la de la inversión. En ambos casos ¿Cómo juega el mercado, cómo debe actuar el Estado?

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24 agosto 2016

Estado, Mercado, Tarifas

No parece distracción

 

22 de agosto de 2016

Carlos Leyba

En la audiencia parlamentaria  J. J. Aranguren declaró que no conocía el costo de gas en boca de pozo. Se le interrogó por el promedio. Dijo  que no iba a responder.A pesar del desconocimiento confeso fijó el precio del gas. Por mucho menos lo habrían despedido de la empresa.

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22 agosto 2016

No parece distracción

¿Cambiamos?

17 de agosto de 2016

 Carlos Leyba

Las tendencias con las que se inició  2016 y con las que comenzó este gobierno del PRO, eran francamente negativas. Sin aclarar la herencia, el nuevo gobierno prefirió la revolución de la alegría. Subestimación de la realidad. Y un voto a la confianza. La ingenuidad y la ignorancia.  Continuar leyendo

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17 agosto 2016

¿Cambiamos?

La tendencia

15 de agosto de 2016

Carlos Leyba

En la coyuntura presente de la economía influye, de manera notable, la tendencia en la que la misma venía desenvolviéndose. Lo hace tanto la tendencia del marco exterior como la de las cosas que estaban ocurriendo internamente. En todas esas tendencias que, sobre el presente confluyen siendo una, tiene un peso definitivo las decisiones de la política pública previa. La economía del presente puede analizarse, entonces, desde la perspectiva de la tendencia en el sentido de discutir si la política actual ha, por ejemplo, revertido la tendencia o si acaso la ha profundizado. Continuar leyendo

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15 agosto 2016

La tendencia

¿Otra vez?

13 de agosto de 2016

 

Carlos Leyba

 

La Resolución 125 – sancionada con un notable desconocimiento de la estructura rural, con una inigualable soberbia que cerraba los oidos a las advertencias y las críticas, y con soprendentes contradicciones – ya que el autor (aunque luego lo ha tratado de negar) y protagonista (exponiendola en la Casa Rosada y en cadena nacional) había escrito, junto con Javier Gonzalez Fraga, un libro en el que abogaba en contra de todas las retenciones, puso al país en un estado de conflicto gratuito e inexplicable. Un ejemplo extraordinario de cómo las decisiones públicas sin conocimiento honesto de la situación, con cerrazón de oídos a todos los sectores y abiertos sólo a los que se quiere escuchar, y contradictorias con el propósito general, generan conflictos dificiles de resolver. Todo perdida.

Si entonces no hubiera sido por el “no positivo” de Julio Cobos, la 125 del trío Martín Lousteau, Alberto Fernández y Cristina Elisabet, el gobierno de CFK habría sido conmocionado por una rebelión rural de la que hubo atisbos en algunos municipios en los que los chacareros de mano pesada hicieron sentir el peso de la indignación.

El “no positivo” fue una salida política. Aún hoy nadie asume la responsabilidad del error técnico, económico y político que signó todo el gobierno de CFK y cavó la “grieta” en profundidad.

Ahora bien la cuestión tarifaria que generó el ruidazo, que complicó la vida de las empresas, que ha consumido energía social por los cuatro costados, también necesita de una solución política.

Es que los que tomaron la decisión de multiplicar no conocen, no saben cuál es el costo del gas en boca de pozo. Y el problema es que a partir de ese costo es que debe estructurarse la tarifa. El Estado no lo sabe porque no ha auditado esos costos. En la base de las cuestión hay una colosal ignorancia que puede ser voluntaria o involuntaria. Pero en cualquier caso en la decisión hay una ignorancia fundamental, y poco importa que sea inocente o culpable.

Los funcionarios se han negado a escuchar (no para defenderse o atacar, que no es escuchar) a los sectores afectados y a todas las voces técnicas, y no sólo la de los consultores que asesoran a las empresas petroleras. No escuchar es soberbia. Hasta ahora el diálogo, en la sede de las decisiones, se ha llevado a cabo con los que están de acuerdo. Y no es un grupo menor. Hay muchos, demasiados, intereses convergentes. No necesariamente ilegitimos. Pero el Estado, los funcionarios, son agentes del bien común, no de intereses parciales.

Y hay una contradicción en procurar la baja de la inflación y aumentar la competitividad de nuestra economía, y a la vez alterar bruscamente los precios relativos y transferir enormes recursos (sin conocer los costos) a sectores oligopólicos. El gobierno continuando el subsisio al barril de petróleo y colocando un precio al gas en boca de pozo que carece de fundamento, está generando una transferencia de ingresos a las petroleras, gigantesco. Casi el ingreso del impuesto extraordinario del blanqueo por año. Es una cifra que como mínimo obliga a repensar.

La no solución política de este entuerto (la política pasa por el consenso de largo plazo desde una perspectiva estratégica) contribuirá al crecimiento del clima de crispación, que le erosiona al gobierno la confianza ganada y que aleja las posibilidades de acordar una política de ingresos razonable que, hasta ahora, no ha estado siquiera en la agenda del PRO.

Las tarifas – que son las que están al final de este recorrido –son parte de la política de ingresos aunque el gobierno se niegue a entender que es así. Y reitera la actitud no sistémica de la política económica llevada a cabo en todos los sectores. Por un lado la política monetaria y en dirección contraria la del gasto público, por un lado compensaciones sociales y por el otro desmadre de las importaciones que terminaran mas adelante terminando con una fuente del valor que es el trabajo. Urge que el gobierno recupere la condición básica de lo que signfica gobernar “unificación de mando y criterio global”. Jack el Destripador no es un concepto de gobierno sino todo lo contrario.

Pues bien, Cobos con el “no positivo”, que enfureció al kirchnerismo, sacó a ese gobierno de un pantano en el que, empujando como venían, se enterreban más y más. Hoy estamos ahí. Sin una decisión política estamos empantanados.

También hay un menjunje juridico que fabricó el menemismo. Por ejemplo las decisiones podrían ser jurídicamente correctas y políticamente muy alejadas del Bien Común. Por eso la verdadera cuestión de fondo, que siempre es política, no puede quedar en manos de los jueces.

Es obvio que las tarifas absurdas de los servicios (gas, luz, agua) no tienen fundamento alguno y que – con fundamentos reales – hay que diseñar una ruta para lograr que no haya necesidad de financiamiento fiscal para la provisión de esos recursos con las excepciones que caben para consumidores que lo necesiten y para actividades productivas para las que el costo real sea insostenible. Pero esa decisión es posterior a una previa.

Aclaremos ¿qué deberíamos estar discutiendo?. Estamos discutiendo, aparentemente, lo que van a pagar por la energía los usuarios. Pero lo que en realidad estamos decidiendo es lo que se van a llevar los concesionarios de gas y de petróleo a sus bolsillos. Todo el dinero que sale de los usuarios pasa varias estaciones pero finalmente la llegada va al principio que es “la boca de pozo”: sale de ahí el gas y vuelve ahí el dinero.

El capricho jurídico es que las audiencias, que habría incumplido el gobierno, solo corresponden – de acuerdo a la ley menemista – a las tarifas, que son las que pagamos por el transporte y la distribución. Pero la ley no establece audiciencias para fijar el precio del gas y del petróleo en boca de pozo, que es la componente básica del valor final de la energía.

La justicia dejará que se deje el precio de boca de pozo en manos de las empresas y de los funcionarios energéticos (muchos de ellos ex hombres de las empresas) sin ventilar los verdaderos costos, los que sólo se podrían conocer por medio de una auditoría estatal. Sólo se harán las audiciencias, no vinculantes, para informar las razones del aumento de las tarifas.

Pero lo básico son los precios en boca de pozo y lo que sigue es accesorio. Lo básico ya está arreglado entre las empresas y los funcionarios. Lo accesorio, lo propiamente tarifario, esperará a la audiciencia no vinculante. ¿Y lo que tiene que ver con el Bien Común?

Veamos, las empresas del oligopolio petrolero tienen la concesión de extraer (recordemos que el petróleo es de las provincias). Ellas sostienen que el precio del gas debe fijarse al nivel del “import parity” que, presuntivamente, es más alto que el costo de extraer más una utilidad razonable (“cost plus”). La idea “detrás” es que el precio lo fija el mercado. Para las empresas no se trata de un bien estratégico. Excepto para lo que ellos llaman “gas nuevo” para el que lograron, por decisión de Julio de Vido, más de 7 dólares el MMBTU. Para estas mismas empresas el barril de petróleo no debe fijarse por la “import parity” que es, mas o menos, 40 dólares el barril, este – para las empresas – no es un bien de “mercado”. Es un bien estratégico por el que deben cobrar, más o menos, el 50 por ciento más.Muchachos¡¡

Las mismas empresas, pozos hermanos, para una extracción una cosa y para la otra, otra. Solo se parecen en que, para las dos, las empresas piden lo más alto. Y para ambas cosas el Estado ignora los costos de extracción. Por eso lo que está pendiente es una decisión política. Y la que está llevando a cabo el gobierno es una decisión sin información y con dos criterios diferentes para lo que hace el mismo concesionario.

Como sin duda ambos bienes son estratégicos, también lo son los servicios que lo extraen. Y lo legítimo es conocer los costos y diseñar una estrategia en la que la pregunta central es ¿la exploración debe ser pagada por los usuarios del gas y el petróleo, o la inversión de riesgo debe ser recuperada – como amortización – en el precio de los bienes? Ese es un debate político que hay que dar porque siendo una cuestión estratégica es de largo plazo y debe estar en búsqueda de consenso.

El kirchnerismo le regaló el subsidio al barril de petroleo a las petroleras, le amplio las concesiones y le puso el gas nuevo a más de 7 dólares el MM BTU. Y el macrismo repitió con el petroleo. Y quiere llevar el “gas viejo” a 5 dólares y pico.

¿Cuál es el costo? Una respuesta imprescindible que el Estado no sabe. Nosotros tampoco. Pero hay algunos indicios.

“YPF … según su Informe Financiero de 2015 presentado ante la SEC de EEUU, para producir un barril equivalente de petróleo erogó 18 U$S/bep … YPF es el principal protagonista en la actividad del shale oil, shale gas y tight gas con un participación del 85% en las inversiones del 2015. En dicho barril equivalente hay producción de petróleo y de gas, si distribuimos ese costo en función de los ingresos generados por las ventas del petróleo y gas producidos por YPF en el 2015, resulta que esos 18 U$S/bep se reparten de la siguiente manera: costo de producción del petróleo 27 U$S/barril, costo de producción del gas 1,9 U$S/MMBTU … valores similares a los de Canadá” El gas natural bien suntuario o bien necesario, Nicolás Di Sbroaivacca, Fundación Bariloche

Queda claro que la opción “cost plus” (decisión política) pareciera que está lejos de los 5 dólares de JJ Aranguren que están generando la explosión de la “tarifa 125”.

El fundamento es el precio de “import parity”. Veamos 7.08 dólares MM BTU para el LNG de Chile, 3,11 para el gas de Bolivia y 4,50/5,86 dólares para el LNG importado por Bahía Blanca y Escobar. El promedio ponderado por volumen daría 5,15 dólares MM BTU. Si de la información de YPF concluímos un costo de 2 dólares el MM BTU, entonces en la “tarifa 125” hay implícito un beneficio “extraordinario” de 3,15 dólares por MM BTU motorizado por el criterio “import parity”.

¿Cuál es la conducta optimizadora del balance de un oligopolio? Administrar la producción para incrementar el precio. Una estrategia aplicada de las petroleras argentinas es “insistir” en la necesidad de importar. Si importamos hay posibilidad de sostener el criterio de “import parity”. ¿Realmente necesitamos importar? ¿Realmente, como repiten todos los funcionarios y consultores, no hay gas?

La respuesta de las concesionarias que, por declaración jurada informan las reservas comprobadas y certificadas de las empresas, es que disponemos de entre 6 y 8 años de reservas de gas medidas en términos de consumo.

Este nivel de reservas año tras año implica que se declaran reservas que compensan el consumo para que el balance de las firmas no se deteriore. Pero como el Estado no audita las reservas no sabemos si hay mucho más gas comprobado, aunque no esté “certificado”. Mas y no menos. Porque – dado el criterio de presentación de balance – el beneficio de la empresa es certificar lo necesario y no lo posible.

El criterio de “bajas reservas” sirve para sostener la importación (sospechada de negocio cómplice para los funcionarios) y a la vez justificar la idea de “no hay gas” y con el criterio de escacez, subir el precio. De primero inferior.

Poco creíble, salvo que el Estado auditando con expertos, por ejemplo, noruegos determine que YPF mintió a la SEC en sus costos, y concluya que hay 6/8 años y que no cabe la posibilidad de reponer nunca más reservas convencionales.

Si el Estado audita y certifica costos y reservas, y le da la razón a las petroleras, entonces “la tarifa 125” tiene fundamento y sólo hay que ver como desarmamos la bomba.

Pero si YPF no mintió, y aumentar las reservas convencionales tiene el costo histórico, entonces, hay que barajar y dar de nuevo y establecer las condiciones del negocio para que sea para el Bien Común.

Las petroleras oligopólicas necesitan mantener “bajas” las reservas, crear el clima de que “no hay energía”, reducir la producción con el consumo en crecimiento, crear la necesidad de importar y así presionar por el precio de “import parity” (mas caro que que el “cost plus”) que “revelaría las intenciones del “mercado”. Claro que esas condiciones de mercado son generadas por las empresas oligopólicas del sector. Producir menos y subir el precio. Pero, sorpresa, si el “import parity” es mas bajo que el “cost plus”, como es en el caso del barril de petróleo, entonces el Estado y los consumidores debemos subsidiarlos.

En definitiva se trata de una tarea de la política. Y no del lobby petrolero que pareciera le ha impuesto al gobierno otra vez “la 125”.

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13 agosto 2016

¿Otra vez?