El impacto de la sequía

8 de enero de 2012

Por Miguel Cuervo y Lorena Pimienta

El pronóstico prevé lluvias por debajo de lo normal entre noviembre y marzo, fundamentalmente en el sur de Brasil, Uruguay, el este de la Región del Chaco, la Mesopotamia y la Región Pampeana. La región se está viendo afectada por el fenómeno climático de La Niña, el  incremento en la intensidad de los vientos alisios ecuatoriales y el consecuente enfriamiento del Océano Pacífico Ecuatorial.

La Bolsa de Cereales informó que las precipitaciones de la segunda quincena de noviembre y la mayor parte de diciembre fueron escasas, siendo acompañadas por altas temperaturas que consumieron las reservas de humedad en la mayor parte del área agrícola. Esta evolución reavivó el temor de que pueda repetirse una sequía como la de la campaña 2008/2009.Pero en general en episodios de La Niña, el verano suele empezar con suelos desprovistos de humedad, pero a mediados de enero comienzan las lluvias, permitiendo que los cultivos se recuperen y se arribe a un resultado productivo satisfactorio. Eso es lo que estamos esperando.

Los diagnósticos son compartidos, el titular del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Carlos Casamiquela, indicó que “en diciembre se produjeron lluvias muy por debajo de la media, lo que originó un consumo de humedad por parte de los cultivos del suelo”. Pero, optimista, señaló que “la situación actual no puede ser comparada con lo sucedido en el año 2008”.

Hasta el momento, las zonas más afectadas se encuentran en La Pampa, el norte de Santa Fe, el sur de Córdoba y de Buenos Aires.

El ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Norberto Yauhar, dijo “Vamos a acompañar permanentemente a los productores para darles soluciones concretas a las necesidades reales” e informó que se está realizando un relevamiento constante del estado en que se encuentran las provincias afectadas por la sequía. “agregó. El Ministerio de Agricultura están trabajando para atender las zonas que ya fueron afectadas y coordinar políticas con las provincias por si la situación empeora. El Ministerio otorgó un aporte de $ 15 millones a productores del norte santafesino. Y también se reunió con su par bonaerense, Gustavo Arrieta, y acordaron un plan de trabajo para atenuar las consecuencias de la sequía.

La Federación Agraria Argentina (FAA) – la entidad más combativa en este tema – solicitó, la creación de un fondo extraordinario para asistir a pequeños y medianos productores afectados por la sequía. Y desde la provincia de Buenos Aires, la Comisión de Emergencia y Desastre Agropecuario bonaerense (CEDABA) declaró el estado de emergencia agropecuaria para varios distritos bonaerenses.

En el caso del maíz, la situación es más que delicada: hoy estamos en una ventana de días críticos para el desarrollo de los cultivos, que necesitan de agua. Un informe de la Bolsa de Rosario dice que hacen falta lluvias de al menos 100 milímetros en la primer quincena de enero “para que el cultivo cubra sus necesidades hídricas”; en la zona núcleo el cultivo más perjudicado es el maíz, que sigue sometido a estrés hídrico en plena etapa de definición de rindes ”. El documento agrega que “se observan pérdidas totales en algunos lotes.” En muchas zonas del país, se observan lotes de maíz irrecuperables y deben destinarse al ganado.

El director del Mercado a Término de Buenos Aires, Ricardo Baccarín, estimó que hasta hoy se perdió por la sequía “entre un 22% y 23%” de la cosecha de maíz, y consideró que por la sequía será “altamente improbable” que la actual campaña agrícola alcance los 100 millones de toneladas previstos.

Según Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), se encuentra comprometido el 80% del maíz, y en las regiones más delicadas las pérdidas en el rinde potencial podrían ser más del 20%. “Sólo en maíz ya se espera un impacto económico de, como mínimo, U$S 785 millones”.

Asimismo, la Bolsa de Comercio de Rosario citó a analistas del Mercado de Chicago, que ya están hablando de recortes en la producción argentina de al menos 3 millones de toneladas en maíz respecto de la estimación del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA,) de 29 millones de toneladas.

En tanto, para la soja el principal inconveniente está para la denominada de segunda, porque no puede siquiera sembrarse ante la falta de humedad, lo que redundaría en una caída del área cultivada con la oleaginosa, que preveía cubrir 18,8 millones de hectáreas, con un rinde promedio más bajo que el ciclo previo. Hasta fines del año 2011, se llegó a cubrir solo 80% del área proyectada  y resta implantar algo menos de 4 millones de hectáreas.

Además del maíz y la soja, la ganadería se encuentra en estado de alerta. Según especialistas, de prolongarse la falta de lluvias, por la restricción de forraje en los campos saldría una mayor cantidad de hacienda al mercado, aunque con un estado de engorde no óptimo, como un año normal. Esta situación sobrevendría por la baja de la producción de pasto y la necesidad de los ganaderos de buscar la eficiencia con los animales que aún puedan mantener en el campo.

La falta de lluvias también está afectando al nordeste del país. Misiones se encuentra prácticamente en emergencia hídrica, debido a la intensa sequía que afecta a esta provincia, donde desde hace dos meses dejó de llover. El fenómeno La Niña hace estragos y afecta a cultivos de todo tipo.

En Formosa, el 30% de los cultivos de algodón, sorgo y maíz ha sufrido serios daños. Los técnicos consignan que se está en la etapa de definición de los cultivos, sobre todo en el caso del algodón, un cultivo altamente resistente pero que en la actualidad está en una situación muy crítica.

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17 enero 2012

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