La reforma del BCRA

15 de marzo de 2012

Por Miguel Cuervo y Lorena Pimienta (EEM)

Por fin, luego de diez años de abandonada la “Convertibilidad” de los años noventa, el Poder Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de ley de Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA). El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, dijo “Se termina la lógica de monetaristas y las metas de inflación”.

Mercedes Marcó del Pont, la Presidente del BCRA, habló del problema de la inflación y aseguró que la reforma de la Carta Orgánica servirá para combatir el alza del costo de vida pero que se interesa también por la evolución de la actividad económica.

La modificación de la Carta Orgánica del BCRA y la derogación de la Ley de Convertibilidad, transformarán a Argentina en una economía totalmente pesificada y dejará a la administración nacional el camino para disponer de la totalidad de las reservas del país, eliminando lo que quedaba de la “convertibilidad”, una caja de conversión que sólo garantizaba parcialmente la cobertura de la base monetaria, no de la cantidad total de dinero y cuasi dinero en circulación, con reservas internacionales. Esta decisión recupera la capacidad de participar plenamente en la política económica por parte del Banco Central.

Por fin, luego de diez años de abandonada la “Convertibilidad” de los años noventa, el Poder Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de ley de Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), siendo defendido por la presidenta de la entidad, Mercedes Marcó del Pont, durante el plenario de comisiones de la Cámara de Diputados.

La iniciativa apunta a que el BCRA regule y oriente el crédito a través de las instituciones del sistema financiero, de forma tal de promover la inversión productiva de largo plazo. De esta manera, el BCRA podrá otorgar adelantos a los bancos para que estos a su vez ofrezcan préstamos de largo plazo para la inversión productiva (Línea del Bicentenario).

Además, entre las modificaciones también se destacan la disolución del Programa Monetario (PM) y un menor alcance y funciones de la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias, el sector del BCRA desde donde se ejerce el poder de fiscalización sobre los bancos, financieras y agencias de cambio que actúan en la plaza local.

La eliminación del PM se encuentra relacionada a la idea de suprimir un objetivo de inflación. En el texto introductorio de la reforma se especifica que “el Programa Monetario y la obligación de dar a conocer una meta de inflación no se corresponden con el actual régimen macroeconómico y que representaron un primer paso hacia un esquema formal de metas de inflación. Se propone remplazarlos por la obligación del Directorio del BCRA de realizar las estimaciones anuales necesarias para llevar adelante en forma consistente las políticas que le competen”.

Desde la vereda de los economistas liberales, adheridos a la política de los noventa, se critica esta decisión. Si la ley se aprueba, el directorio marcará “estimaciones” para la expansión de dinero pero se desconocen los criterios que se utilizarán para ello, sostienen. Lo que se cuestiona, entonces, es la discrecionalidad a la que estarán sujetos ahora los objetivos y planes de la autoridad monetaria. Un planteo anacrónico, dicen desde el Gobierno, más discrecional ha sido la conducta del Banco Central, supuestamente independiente, en la época de la Convertibilidad y, en los hechos, hasta la salida de Martín Redrado de la conducción de la entidad. Además, los países desarrollados no tienen una ley de convertibilidad, no la necesitan ni usan un esquema de caja de conversión, más aún, sólo un puñado de países islas lo hacen.

La reducción de funciones que tendrá la Superintendencia, una división hasta ahora central e independiente dentro del organismo monetario, deriva del hecho que su accionar quedará supeditado en adelante a las funciones que ejerce el presidente de la entidad. Por medio de la modificación del artículo 10 se agrega una facultad que antes no le competía a la autoridad máxima de la entidad. En el inciso “e” se añade la potestad de “dirigir la actuación de la superintendencia de entidades financieras y cambiarias”.

El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, respaldó el proyecto de ley que reforma la Carta Orgánica del BCRA y la Ley de Convertibilidad. “Necesitamos un BCRA que persiga objetivos múltiples además de la estabilidad de precios y que cuente con las herramientas para promover la estabilidad financiera y el desarrollo económico con equidad social”, señaló el funcionario. “La ampliación del mandato para contemplar, junto con el control de la inflación, la inclusión social, el pleno empleo y la estabilidad financiera es fundamental para que el Banco Central participe activamente como un agente más del desarrollo”, agregó el funcionario. Las reformas otorgan al BCRA un conjunto de instrumentos para regular y orientar el crédito hacia distintos sectores productivos. Para eso, el BCRA podrá regular las condiciones de los préstamos: extender plazos, fijar techos para las tasas de interés, limitar los montos de las comisiones y direccionar las líneas hacia distintos sectores de la actividad, entre otras nuevas funciones. “Hoy el Banco Central no cuenta con esos instrumentos necesarios para el desarrollo.”

Por su parte, la presidenta del BCRA explicó en el plenario de las Comisiones de Finanzas, Legislación General y Presupuesto y Hacienda, los alcances del proyecto de Ley, señalando que “el endeudamiento externo siempre se paga con reservas”, en relación al artículo de la ley de convertibilidad que obligaba a tener reservas en dólares que amparen el circulante de moneda. Sin esta restricción, el directorio del Central podrá disponer libremente los activos en dólares para pagar deudas.

Marcó del Pont afirmó que ese procedimiento es habitual. “Cuando se pagan deudas, el Tesoro me trae los pesos y yo los cambio por dólares. El otro camino es endeudarse y es lo que no hacemos”, explicó.  “El Banco Central continúa gozando de autarquía. Y no se ha modificado la capacidad de financiamiento del Tesoro”, enfatizó Marcó del Pont. “Se termina la lógica de monetaristas y las metas de inflación”.

Asimismo, señaló que “históricamente los bancos centrales fueron creados no sólo para mantener la estabilidad de la moneda, sino también para financiar a los Estados”. La actual carta orgánica autoriza al gobierno a pagar deuda con organismos multilaterales, como el FMI, con reservas monetarias. La nueva iniciativa contempla que se podrán usar estos activos para saldar pasivos bilaterales, como el que Argentina mantiene con el Club de París y que, al parecer, el gobierno buscará pagar durante el presente año.

Las reformas propuestas amplían el objetivo único, la preservación del valor de la moneda, a un triple mandato. Para eso, incorpora la estabilidad financiera y el desarrollo económico con equidad social. La titular del Central precisó que el primer aspecto fue agregado por distintos países luego del estallido de la crisis financiera y el segundo es un concepto que estuvo presente en las cartas orgánicas del BCRA hasta 1992 y que contemplan muchos países, como Estados Unidos y Brasil. “Rompemos con la falsa dicotomía neoclásica donde la esfera monetaria y financiera actúa aislada de la economía real. El Banco Central va a poder coordinar sus políticas con los objetivos planteados por los gobiernos democráticamente elegidos”, argumentó Marcó del Pont.

Respecto de las funciones de superintendencia de bancos que también asumirá el Directorio del BCRA, Marcó del Pont admitió que habrá un rediseño del control y que la autoridad monetaria “tiene que involucrarse mucho más en la supervisión de las entidades financieras”. La funcionaria se comprometió a enviar por escrito información sobre la liquidez de reservas y otros datos del BCRA que no pudo responder en el momento a los diputados y se mostró de acuerdo en que el proyecto “sea más explícito” en sus objetivos en lo que tiene que ver con el trabajo y las economías regionales.

Además, hablo del problema de la inflación, asegurando que la reforma de la Carta Orgánica servirá para combatir el alza del costo de vida. “Esta carta orgánica nos va a permitir, a través del canal del crédito, garantizar la estabilidad monetaria en el mediano y largo plazo”, resaltó la titular de la autoridad monetaria. “Lo que ocurre con la inflación tiene que ver con que falta más oferta que demanda”, manifestó la funcionaria. Según la economista, este incremento de precios se debería combatir con un aumento de la oferta productiva.

“Nosotros nos preocupamos y nos vamos a seguir preocupando por la inflación, pero no como un fenómeno exclusivamente monetario, sino vinculado con el empleo, la producción, la distribución del ingreso y el sector externo”, respondió Marcó del Pont a los legisladores que se mostraron preocupados por la ampliación del mandato del BCRA.

Merece especial atención la modificación del artículo que pone topes al financiamiento al Tesoro por parte del BCRA. Esos límites podrán ser modificados bajo circunstancias excepcionales, por un plazo de 18 meses. En términos técnicos, lo que se cambió fueron los “adelantos transitorios” del Banco Central al gobierno. La autoridad monetaria puede otorgar pesos por dos vías. La primera permite transferir hasta una cantidad equivalente al 12% de la base monetaria, billetes y depósitos en la economía, para destinarlos al pago de distintos gastos corrientes como salarios del sector público. La otra posibilidad habilita la transferencia de una suma de hasta el 10% de la recaudación de los últimos doce meses que puede ser destinada al pago de deuda con organismos multilaterales de crédito y obligaciones en moneda extranjera. Con esos parámetros, el BCRA podría transferir hasta $ 17 mil millones al Tesoro en 2012, según estimaciones del sector privado.

El dictamen de mayoría que se trató en la Cámara de Diputados cambia las condiciones para el destino de los adelantos transitorios. Así, el BCRA podrá transferir hasta el 12% de la base monetaria y hasta el 10% de la recaudación para que el Tesoro lo destine al objetivo que considere pertinente. Además, la reforma habilitaría a que el límite del 10% de la recaudación aumente hasta 20% en “situaciones excepcionales” por un plazo máximo de 18 meses. Así, el Banco Central podría transferir hoy $ 63.000 millones, es decir unos $ 45.000 millones adicionales al nivel actual, siempre según cálculos preliminares. La cifra puede ser mayor o menor dependiendo de la evolución de la actividad económica. Esta suma adicional representa alrededor del 10% del gasto total presupuestado para 2012.

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