Días de batalla

8 de abril de 2012

Carlos Leyba

El lunes, después de la Pascua de Resurrección, el retorno a la escena de CFK será un símbolo. Desentrañaremos la suerte de Daniel Rafecas y de Righi atacados por Boudu. Pero la inquietud número uno, surgida del interior del poder, es el problema de la energía que no es fácil. Le sigue la cuestión del alineamiento sindical, la futura conducción de la CGT, elemento central en la estrategia de la re-re elección presidencial. La tercera inquietud es el control del aparato electoral de la Provincia de Buenos Aires en disputa entre el desafiante Gabriel Mariotto y el conservador Daniel Scioli. ¿Hay lugar para ellos dos?

Pero más allá de las inquietudes y batallas lo central es que la suerte del desarrollo de la Argentina depende de la batalla energética de la que YPF es sólo un capítulo, empresa que día a día se encoge, y que debería liquidarse con la quita de todas sus concesiones.

¡La soja a más de 520! Un inmenso balón de oxigeno para la economía y el oficialismo. Este bonus se materializará si la seca no agosta las cantidades. Por ahora es una fuente de sosiego a pesar que no son pocas las inquietudes económicas, sociales y políticas.

Inquietan cosas  del mundo, de nuestra sociedad y del interior del gobierno. Cada procedencia tiene cura específica. Pero la cura del diván es sólo para los problemas de la interioridad.

Las inquietudes de afuera imponen títulos pero, por ahora, no son importantes.

Tampoco las inquietudes de la sociedad (inflación, desaceleración, inseguridad, etc.) perturban el ejercicio del poder. Se acumulan,  pero si no existen capacidad política de encauzarlas, no forman torrente capaz de arrastrar sino hilos débiles que son los que se cortan con facilidad.

Desde el exterior surgen embrollos, problemas y baches, pero que no complican economía, sociedad o política.

Las cosas del “mundo”, por ahora, no inquietan. Ejemplos, las denuncias en la OMC (embrollo); las quejas de Brasil (problemas); o la falta de crédito externo para las empresas locales (baches) no forman tormenta, carecen de volumen por lo menos en el corto plazo.

El método de gobierno, el paso a paso; y el modo de ejecutarlo, el estilo Guillermo Moreno, para desmadejar los embrollos, resolver los problemas o llenar los baches, seguirá siendo el mismo.

Hay soja a más de 520 dólares por tonelada. Al igual que el viento despeja y limpia el horizonte; el viento de cola, además, empuja las nubes negras de la molestia social y de la queja externa.

Por eso montar un discurso opositor sobre estas inquietudes sociales o de procedencia externa, con viento de cola a favor del gobierno y en contra de la oposición, es una tarea tan difícil como juntar las hojas secas caídas con viento de otoño.

Pero atención, en cambio, sí hay  inquietudes (idea sinónima de desasosiego, alboroto, batalla) importantes. Son las que surgen del interior del gobierno. De sus entrañas (órgano, corazón, carácter).

Cuando las entrañas quedan al descubierto es porque hay una herida. Y al descubierto las entrañas se secan.

El órgano del poder, el corazón del mismo y su carácter, por primera vez en esta década, de consolidación monolítica del poder, se han expuesto a los aires corrosivos de la desprotección.

El lunes, después de la Pascua de Resurrección, el retorno a la escena de CFK será un símbolo. Todo depende de ella. O mejor de lo que decida y comunique ella.

Pero tener las entrañas al descubierto demanda acción más que urgente.

La inquietud número uno, surgidas del interior del poder es la cuestión de la energía. El oficialismo quiere convertir la crisis energética exclusivamente en el (y reducirla al) problema YPF que está muy lejos de ser todo. El de la energía es varias veces más grave que YPF el que, por otra parte, tiene fácil solución.  El problema de la energía si que no la tiene fácil.

El de la energía es un problema económico (cómo pagarla cuestión de dólares); un problema social (cómo hacer para que los que finalmente pagan, los usuarios, puedan hacerlo) y un problema político (cómo administrar esta dificultad). Es la primera batalla en el territorio propio y lo de YPF es una escaramuza.

Inquietud dos. La cuestión del alineamiento sindical que implica la cuestión de las negociaciones salariales además del hecho que, la futura conducción de la CGT, es un elemento central en la estrategia de la re-re elección presidencial. Hugo Moyano fue un elemento de peso en el encolumnamiento del peronismo tradicional en la reelección de Cristina; y el proyecto rereeleccionista necesita del movimiento obrero encolumnado a favor. Moyano no lo garantizará. Como tampoco garantizará la neutralización de las inquietudes sindicales (y de la amplificación de la protesta social). Esa función hasta ahora dio margen de paz social.  Esta inquietud al interior del gobierno (la cuestión sindical) implica rendición o ingresar a territorio hostigado para juntar aliados entre los heridos y golpeados del gobierno. ¿Buenos muchachos, malas compañías?  Esta cuestión es la segunda batalla pero ocurre en territorio visitante.

La tercera inquietud es el control del aparato electoral de la Provincia de Buenos Aires. Sin la mayor parte de esa estructura alineada, el triunfo electoral de la “re-re” del oficialismo es difícil. El peso de ese aparato por sí sólo no garantiza un triunfo nacional. Pero es condición necesaria de un triunfo del peronismo o sus derivados. El gobierno avanza con Gabriel Mariotto y la periferia del progreperonismo, en procura de la destrucción de las bases de sustentación de Daniel Scioli. El gobernador debe defenderse con una caja exánime. Sin la ayuda del gobierno nacional, que dispone de los recursos del BCRA, no habrá forma de manejar la provincia en medio de la inflación que no se calma y una actividad que se desacelera. Por un tiempo se puede arreglar. Pero hace falta plata para hacerlo y la Provincia no la tiene. La Nación sí.

Pero ¿qué le pide la Nación a cambio? Scioli deshoja la margarita de la indecisión. El proyecto Mariotto tiene campo fértil para florecer. La suerte de unos es la desgracia de otros. ¿Armonizan a Scioli y Mariotto? Esa tercera batalla en casa es la del cambio de roles.

Cuarta inquietud, la última en aparecer.

Pero la primera que tiene que desaparecer. La cuestión Amado Boudu.

Desde el Jueves Santo no se trata sólo del caso Ciccone  o la titularidad de una empresa y los eventuales problemas de adjudicación. Sólo negocios o problemas tributarios o penales.

Pero desde que habló el vicepresidente y enfrentó a personas del interior del poder, con el apoyo implícito de CFK; la identidad del oficialismo está en riesgo.

Es que el relato de Boudu identifica una “mafia” cuya capitanía ejerce el CEO de Clarín, infiltrada en el poder judicial y en el área del Ejecutivo que se relaciona con la justicia. Los atacados son el juez que juzga al socio de Boudu y el jefe de los fiscales de la Nación.

Lateralmente, a la coima denunciada, está la contigüidad mafiosa del juego que incluye al Presidente de la Bolsa, a la empresa Boldt y a la administración de Daniel Scioli. Esta segunda trama que el Vicepresidente desnuda es un capítulo de la “tercera inquietud”.

El problema interno, la verdadera cuarta inquietud, surge de atacar a Daniel Rafecas y a Esteban Righi. Ambos forman parte de una corriente político cultural de peso en la formación del kirchnerismo sin Perón a la que pertenecen personalidades como Nilda Garré, Diana Conti y el Supremo Eugenio Zaffaroni.

El ataque de Boudu – en defensa propia – es un desafío a personalidades del núcleo duro de la transformación del peronismo en cristinismo o kirchnerismo.

¿Puede ser una matrioska de la que sólo se han sacado unas muñecas avisando cada una que hay otra detrás?

Ya es una cuarta batalla en la propia casa con rotura de cristalería valiosa y ruido que impide el reposo. No hay buena política con ruido y sin reposo.

Las primeras tres batallas (YPF, Moyano, Scioli) están comandadas por CFK y tienen relevancia económica y política.

La de Boudu, ¿tiene a CFK al comando? Si así fuera (y todos los que se han sumado a Boudu lo acredita) la suerte de los mencionados por el Vice estaría echada. Las vacantes serán para la Cámpora.

Pero en contrapartida habrá, del otro lado, bastante más que unos funcionarios caídos en desgracia. Muchos argumentos culturales habrán caído en el ocaso. ¿Qué hará Carta Abierta? El proceso político no volverá a ser el que fue hasta el miércoles.

Si quien pierde el favor presidencial es el Vice entonces, más allá de la condena social, se montará la demanda para que  “el soltar la mano” se extienda a otros cuestionados. ¿Y si fuera una matrioska?

Todo depende de CFK. Pero también todo pasa; y aquí nada se transforma en tragedia si es que no golpea la víscera más sensible del hombre (JD Perón dixit).

Igual,  una batalla con caídos dentro de casa, deja estragos en la memoria.  También es posible “aquí no ha pasado nada y es producto un malentendido”. El tiempo borra esas cosas.

Pero el tiempo no puede borrar sino que complica la cuestión energética que es la primera inquietud surgida al interior del gobierno.

El 84 por ciento de nuestro consumo energético es petróleo y gas.

Años de hacer prácticamente nada en materia hidroeléctrica. Y poco en las demás fuentes.

Sin exploración nos devoramos las reservas. La producción de petróleo en 2011 fue igual a la de 1992; las reservas 17 por ciento inferiores a las de 1999. La producción de gas 2011,  fue menor a la de 2004 y las reservas cayeron 50 por ciento respecto del 2000. Los pozos exploratorios de esta década fueron menos de la mitad de los de los 80. En 2011 el déficit energético fue de 3 mil millones de dólares y será más del doble en 2012. Las empresas redujeron sus reservas de gas entre 2002 y 2009, excepción Pan American, pero YPF las dejó en la mitad. Su responsabilidad en nuestro atraso es indiscutible.

El problema está en cómo compró REPSOL a YPF en 1999. Con deuda!!!! Al comprar YPF, la deuda de REPSOL aumentó en 13 mil millones de dólares (aproximadamente lo que pagó) y en 2003 ya la había bajado a 2 mil millones gracias a lo que extrajo del país para cancelar y no invertir en el país. ¿Vaciamiento? Consecuencia inevitable del modo de compra.

Todo empeoró con la compra del 15 por ciento por parte de la Australiana Petersen (propiedad de los Eskenazi que viven acá). Casi sin un centavo y a pura deuda, unos constructores compradores de bancos del estado, obligaron por contrato a distribuir el 90 por ciento de las utilidades para cancelar su deuda. Condenaron  a YPF a no invertir.

Más allá de la responsabilidad del gobierno en este desmanejo – con un director del Estado en YPF – es justa la indignación de Guillermo Moreno y CFK.

Quitarle la concesión de los yacimientos  a YPF y a los que no invierten lo necesario, es una decisión legal y legítima.

Lo que es absolutamente ilegítimo es usar reservas del BCRA, fondos del ANSES o lo que sea del Estado, para comprar las acciones de YPF.

Quitar las concesiones es gratis: ellos incumplieron, más allá de las fallas de la política, ocasionando graves daños al país.

No sabemos cual será el resultado o la consecuencia de las otras tres batallas interiores (Boudu, Moyano, Scioli).

Pero lo que sería una derrota irremontable es querer resolver el problema energético pagándoles a Eskenazi o Repsol. Se llevarían el dinero que nunca pusieron:  “compraron” con la renta de nuestros pozos: ¿cómo van a tener derecho a una expropiación de lo ajeno?

Pagar sería perder una vez más la batalla del petróleo, pero esta vez a las manos de personajes menores de la picaresca de la aventura de barrio. No del imperialismo.

La inquietud energética se puede convertir en una tragedia si no empezamos ya a buscar solución para multiplicar nuestro potencial. Exploración, hidroelectricidad, eólica, atómica.  Con seriedad por los costos y la productividad. No podemos concesionar a aventureros sin capacidad para comprar e invertir. Ya lo hemos hecho con resultados desastrosos.

El potencial de shale gas o tight gas, anunciado varias veces, aun con recursos para invertir, es hasta ahora una expectativa.  Tampoco tenemos certeza respecto del potencial marítimo y continental convencional.

Pero la suerte del desarrollo de la Argentina depende del triunfo de la batalla energética. Condición necesaria, aunque no suficiente.

Un indicador de la derrota sería pagarle a los “accionistas” de YPF por sus acciones (expropiación o compra).

Es que es por “sus acciones” (lo que hicieron) que hay que quitarle las concesiones.

Quitárselas sería agregarle, al viento de cola, un soplo de resurrección de la decencia. Muy bien.

Pero igual sería insuficiente para arreglar la cuestión energética que, más que una inquietud, es una amenaza de estancamiento.

Nos está haciendo falta ese soplo de decencia. Pero también la decisión de resolver el problema energético.

Si no resolvemos el problema energético, entonces, las inquietudes externas más las de la sociedad, que reputábamos  inocuas, amplificarán las que surgen del interior del gobierno convertidas en batallas; y hará falta una verdadera resurrección para generar los perdidos índices de confianza.

compartir nota
08 abril 2012

Días de batalla

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Los comentarios están cerrados.