Autos, Desaceleración, Brasil

5 de Agosto de 2012

Por Miguel Cuervo

A lo largo de los últimos años se han dado a conocer datos sobre inversiones de la industria automotriz en Argentina, las cifras de cada caso son de tres dígitos en dólares de los EEUU, inversiones fuertes de un sector capital intensivo. La primera mirada ha sido de satisfacción, la industria invierte fue una constante de su evolución en consonancia con una producción creciente y un mercado en expansión permanente, aquí y en Brasil, el principal comprador externo de la producción local. Otras consideraciones podrían hacerse sobre el contenido local de lo producido y el déficit de la balanza de pagos generado año a año, pero aquí el foco está en el largo plazo, en la inversión. En estos años últimos, en paralelo, poco se ha sabido de la marcha de la industria en Brasil, la contraparte en la industria en el MERCOSUR, en América del Sur en realidad. Ha trascendido que Brasil atravesaba un boom de mercado, al igual que Argentina, pero poco se ha sabido de las inversiones. Ahora se sabe que allí las inversiones fueron mucho más grandes que aquí y de mejor calidad. Mirar la evolución del capital automotriz es crucial para entrever el futuro de esta industria y de la industria en general.

El EMI y el sector automotriz están fuertemente vinculados.  El país vio crecer el Estimador Mensual Industrial (EMI) del INDEC, a tasas superiores al 8 % anual entre 2004 y 2007, desacelerarse en 2008 y caer en 2009, pero repuntar en 2010 y 2011 a una tasa media del 8.1 %, para los valores anuales en todos los casos. En estos últimos dos años los niveles del EMI medidos mes a mes, en cambio, registraban una reducción de aquel crecimiento continuo, pero crecimiento al fin. En lo que va de 2012 el índice cae todos los meses, excepto marzo, para redondear un – 4.4 % anual a junio de 2012.

Esa evolución del EMI, vista por bloques productivos y a lo largo del período extendido, registra una importante conexión con la evolución del sector automotriz, especialmente en lo que hace a los picos y valles de la curva, los movimientos más marcados. El sector automotriz fue el líder del EMI, llevando adelante la recuperación industrial de los sectores vinculados por su matriz de compras aguas abajo, explicando más del 45 % del crecimiento del EMI en los últimos seis años y, consecuentemente, también fue el protagonista principal cuando el ciclo económico encaró fases de declinación.

Ahora en 2012, el automotor sufre una crisis y mientras las ventas al mercado interno se mantienen respecto al año boom de 2011, las exportaciones caen dramáticamente, por menores compras de Brasil, que responden más a su situación de mercado que a los conflictos comerciales bilaterales. Una vez más, como en los noventa, la industria del auto es el pivote de la economía industrial manufacturera y, también como en los noventa, se debate en un juego en desventaja con Brasil.

Mirar el sector automotriz desde la óptica local es necesario, pero es insuficiente, debe tomarse en cuenta el caso Brasil y mirar a este en el plazo largo. Estudiar qué pasa con las inversiones en el vecino país, comparándolas con las inversiones de las Terminales globales en Argentina, es imprescindible para evaluar el futuro de esta industria crucial.

Recientemente han trascendido datos que permiten conocer la situación relativa de la economía del sector automotriz en Brasil y en Argentina y, lamentablemente, estos datos no son buenos para el país. Las cifras de inversiones previstas por la industria en Argentina, para el período 2011/2013 alcanzaría a U$S 1.500 millones, mientras que ANFAVEA, la asociación que representa a las Montadoras, los fabricantes de autos, en Brasil, acaba de anunciar un monto de inversiones para 2011/2015 de U$S 22.000 millones. La presentación en sociedad de este programa, estuvo a cargo del presidente de ANFAVEA, Cledorvino Belini, quien lo hizo ante el ministro de Economía de Brasil, Guido Mantega, respondiendo a la demanda de la presidenta Dilma Rousseff, que apoyó el requerimiento en políticas que se asientan en un amplio programa de incentivos tributarios y créditos del BNDES.

Un aspecto clave a tener en cuenta en materia de inversiones, es mirar cuántas están destinadas a nuevos productores y a nuevas fábricas o plantas de productores ya instalados y, muy importante, verificar cuáles inversiones están orientadas a nuevas “plataformas” y cuáles a equipamiento para alguna nueva versión de un modelo existente y operado en una “plataforma” derivada de inversiones anteriores. Lo que manda en esta industria son las nuevas “plataformas”, que anuncian nuevos modelos y de estos nuevas versiones. Mientras las plataformas cambian y se actualizan cada diez años, en promedio general, los modelos salen de mercado y se cambian por nuevos cada 5/6 años y las versiones siguen este ritmo, pero caen en restyling cada dos años. Anclar una nueva “plataforma global” en una planta existente, requiere una inversión del orden de los U$S 300/400 millones en promedio general. Instalar un modelo nuevo reclama una cuarta parte y un restyling una octava parte.

La cantidad y variedad de modelos automotrices en el mercado es dependiente de las “plataformas”. Como consecuencia del tamaño de las inversiones en el sector, que se aceleraron a partir de 2000, luego de la devaluación del Real y asentado el plan post –Real, en comparación con la recuperación argentina de 2003 en adelante, el panorama se sintetiza observando que mientras en Argentina se fabrican unos 24 modelos de vehículos, en Brasil ese número sube a 58 modelos.

El futuro es aún menos promisorio que esta realidad. Si Brasil concreta aquel monto de inversiones y Argentina solamente el de U$S 1.500, la industria automotriz del MERCOSUR, se habrá sesgado definitivamente hacia Brasil y, con ese formato de asignación de recursos hacia el vecino país, Argentina terminará importando vehículos terminados en mayor cantidad que los que pueda exportar, generando un déficit comercial estructural.

Los datos son firmes. Mientras en Brasil se anuncian ocho (8) nuevas plantas, incluyendo tres ampliaciones de las existentes, con inversiones por U$S 11.000 millones, en proyectos ya concretados y presentados a las autoridades, que integran los citados U$S 22.000 millones a 2015, en Argentina las inversiones concretas llegan a U$S 1.120, a finalizarse en 2013, con dos ampliaciones de plantas y dos cambios de modelos y modernización de planta existente.

El desafío es consolidar una industria que instaló sus primeras plantas productoras en los cincuenta, en el primer gobierno del Gral. Juan D. Perón y que intensificó su presencia en el gobierno de Arturo Frondizi, con las inversiones extranjeras masivas de aquella época. Debe considerarse que a pesar de los esfuerzos declarados por el Gobierno Nacional, los primeros cinco meses de 2012 resultaron en un déficit de balanza comercial de vehículos terminados de U$S 2.956 millones, mientras que en igual período de 2011 el déficit había llegado a U$S 3.080 millones.

compartir nota
05 agosto 2012

Autos, Desaceleración, Brasil

Los comentarios están cerrados.