ENOJOS Y BUENAS NOTICIAS

9 de septiembre de 2012

Por Carlos Leyba

En la semana que concluyó el domingo 9 de septiembre reapareció el enfrentamiento de quienes tienen voz fuerte en la economía real (el campo, la industria) y la administración.  El conflicto existe por el contraste entre la temperatura de estancamiento de la economía y la política del entusiasmo. La voz fue Paolo Rocca, aislado y sólo apoyado por AEA, el núcleo de las más grandes empresas, que ya carga con el fardo de Héctor Magnetto, el hombre de Clarín, al que – precisamente – se le recordó la fecha del 7 de diciembre con la certeza de un pronóstico de defunción periodística y el relato de la crónica de la muerte anunciada.

El aislamiento deriva de que la defensa de la industria nacional – aún en la forma complicada que la ejerce Guillermo Moreno -, derrama trabajo, contienen importaciones y hace que la UIA se aleje de Rocca y aplauda a furiar los discursos de Cristina. En economía todo tiene costos. Se paga anticipado, de golpe o en cuotas. Pero se paga. Mientras tantos buenas noticias: el precio y la promesa de soja, se suman al tirón de Brasil. Las sogas que nos sacan del pantano.

Buenas noticias. A pesar del clima brumoso que obnubila el pensamiento–  y que sube y baja de lo que, impropiamente, se llama la política – hay dos buenas noticias en puerta. Al final me referiré a porqué digo el “sube y baja” de lo que “impropiamente se llama la política”. A las buenas noticias vamos.

La primera es que, como ya se ha dicho muchas veces, entre la soja y Brasil – tirando de cada lado – empezamos a salir del pantano en que se instaló la economía desde fines de 2011 hasta la fecha. Sobre esto volveremos.

Y si eso es así, si realmente salimos del pantano, la segunda buena noticia, que se deriva de la primera, es que, ese clima más optimista de la economía, en una de esas, contagia el humor de quienes construyen la palabra cotidiana. Hace falta. Los ánimos están caldeados. Y la escasez siempre atiza el fuego. Un poco de abundancia aquieta el corazón. Esperemos.

Digamos que esos rayos de sol – la inmensa oferta de soja local abasteciendo la inmensa demanda externa y la demanda brasilera movilizando la industria local – bastarán para perforar la bruma e iluminar el futuro inmediato, más precisamente,  el futuro cercano. Es tradición que nos conformamos con poco y aunque dure poco tiempo. Ese poco puede contribuir a disminuir la intensidad de los encontronazos de estos días que han coloreado la política, con tal estridencia, que ha sorprendido a propios y ajenos.

Veamos los ánimos caldeados.

“Se dice”, en el ámbito del periodismo que las polémicas declaraciones de Paolo Rocca, el número uno del Grupo Techint, las que dieron lugar a las respuestas más que polémicas de Cristina y de Axel Kicillof, no es que fueron sacadas de contexto. Literalmente fueron “sacadas”: Rocca habló para unos íntimos en lenguaje coloquial; y jamás imaginó que entre sus pares habría un Judas dispuesto a entregarlo con video y todo. Pero hubo.

Salvando las distancias lo mismo le pasó, hace unas semanas, al intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, filmado cuando decía que Cristina le había dicho que Daniel Scioli  “No sabe gestionar, es un desastre. Que se vaya de la Provincia, que la gobierne otro”.

Uno podría decir que, en realidad, lo mismo le pasó a Cristina: habló delante de Díaz Pérez y  éste la entregó. Por si acaso Scioli habrá tomado recaudos. En cierto modo el adelanto público no le vino mal.

La pregunta que se impone es ¿qué recaudos podrá tomar Rocca? Después de lo que dijo: “A partir de 2008 el Gobierno perdió el rumbo. No se sabe para dónde va”…La Argentina tiene un gran potencial, pero está muy mal gestionada . A partir de 2008, la competitividad comenzó a caer”. En 2008 comenzó el primer período de CFK. Es decir que, para Rocca, hasta que llegó Cristina había rumbo, se sabía dónde íbamos, no estábamos mal gestionados y había competitividad. Y desde que Cristina gobierna se perdió rumbo, gestión y competitividad.

Es decir si para CFK Scioli “es un desastre” y la conclusión es “que se vaya”. Es lógico que si Rocca dice que  “A partir de 2008  … la Argentina … está muy mal gestionada” Cristina piense en una definición “destituyente” – para ella – promovida por la industria. Y así lo hizo saber en uno de sus discursos detalladamente.

Esta situación es la de la renovación de un viejo enfrentamiento que ahora ha adquirido otro volumen. Es el enfrentamiento de la economía real (el campo, la industria) con la administración.

El otro enfrentamiento,  entre Scioli y CFK, continúa. Y es parte de la lógica del enfrentamiento de la sucesión cuando no existe un partido de gobierno, organizado como tal. La lógica del enfrentamiento de y por la sucesión tiene dos ramales.

El ramal directo, que es la reforma de la Constitución para habilitar la continuidad sine die; y el ramal indirecto, que es alambrar el terreno para que nadie siembre una semilla alternativa de otra candidatura. Los dos ramales están en marcha.

Para el primero, el directo, se están colocando mojones integrados por “reformas” varias, de las que hoy tiene protagonismo el voto nacional de los menores de 18 y hasta 16 años; y el voto nacional de los extranjeros.

Permítame la distracción y ya vuelvo. El gobierno tiene los votos para sancionar esas leyes y además cuenta con la adhesión de aliados habituales y de opositores ocasionales. Habremos instalado para 2013 la votación de los que no son formalmente “ciudadanos”;  esto ocurre a partir de los 18  y, en el caso de los extranjeros, cuando lo solicitan y dadas ciertas condiciones. La propuesta pretende ser morigerada con la concepción del voto voluntario. Pero el voto, en la Constitución, es obligatorio. Es decir es más una obligación que un derecho. Sólo las personas mayores de la tercera edad tienen la facultad de no justificar más allá de su edad legalmente la no emisión de su voto. Que un extranjero, que no puede o no quiere ser ciudadano argentino, tenga la obligación de votar es algo insólito. ¿Qué país nos otorga la reciprocidad? Pero es escandaloso que ese “no ciudadano” tenga el derecho inconstitucional de votar o no votar. Escandaloso.

Y respecto de los menores de 18, y muchos hemos militado y sido adherentes de partidos aún antes de los 16 años, la discusión debería fundarse en criterios bastante más sólidos que la mera opinión de “me parece que los pibes” o que “en otros países”. Uno se siente obligado a preguntar ¿porqué no a los quince o a los catorce años, edad en que se caso mi bisabuela en la tierra de Facundo Quiroga?¿Cuáles son los fundamentos, cuáles los requisitos biológicos, generalizables, para tener o no la obligación de votar? ¿No es necesario un debate profundo sobre los fundamentos del cambio? Pregunta inútil porque la mayoría parlamentaria ya está; y será ley. Por ahora, registrando las actitudes de unos y otros, pasará lo mismo con la reforma de la Constitución: lo más probable es que la reelección sea habilitada. Una sensibilidad profunda de muchos legisladores, en su último período, sensibles  a la inclusión de nuevos derechos se hará sentir. Al menos la experiencia así lo indica.

Respecto del otro ramal, el que implica alambrar para que nadie siembre candidaturas, incluye a todos los gobernadores. Cualquiera sea su peso y posibilidades. La exageradamente optimista y hasta vanidosa, invitación de Juan Manuel de la Sota se quedó flameando en el desierto. Nadie que cuente llegó a la Docta, con la excepción del “numen de la frivolidad espiritualista by marketing”, que claramente hubiera sido preferible perderlo que encontrarlo. Los que importan dentro del movimiento mayoritario no fueron, un poco para no irritar a CFK a la que todos, es verdad, un poquito de miedo le tienen; y otro poco para no darle tanto aire al gobernador de Córdoba instalándolo como un convocador autopropulsado.

Son varios los que sueñan ser la sucesión, por derecha, o sea por el favor de CFK; o por izquierda, es decir gracias a la caída en desgracia de la reelección por falta de votos posibles. Y eso depende que la economía se confunda en la bruma y no salga de dónde está.

De cualquier manera, volvemos al principio, este clima de conflicto dentro del grupo de los que gobiernan territorio (y con intereses de la economía real) existe por “la bruma” que genera el contraste de temperatura del estancamiento, en el pantano de la economía, con la política del entusiasmo.

Despejada que sea esa bruma, por la reactivación de soja más Brasil, renacerá la tranquilidad en el gobierno y el disciplinamiento voluntario de quienes se piensan candidatos en la desgracia. Y naturalmente se relajarán, por lo que dure la reactivación, los nervios del sector real de la economía.

Volvamos al mundo empresario.

Los dirigentes de la UIA – dejando de lado a los funcionarios de Techint que ocupan posiciones encumbradas – recibieron las declaraciones del jefe de la mayor empresa industrial del país como un balde de agua helada. José de Mendiguren ni remotamente podría haber expresado nada parecido y quedarse sentado al lado de CFK el día de la industria en Tecnópolis. En realidad no tendría la presidencia de la UIA si hubiera expresado algo parecido. La mayoría de los miembros de la directiva industrial, si llegaran a compartir las críticas de Rocca, no las expresarían. Básicamente porque eso implica dinamitar los puentes. Y Mendiguren dejaría de existir sin puentes que le permitan cruzar del campo empresario al campo oficial. Para eso cree que está.

La pregunta que él se debe estar haciendo es, a partir de ahora, ¿en qué lado del puente me pongo? La duda no se puede despejar en el clima brumoso de estos días. Y por eso hablamos de rayo de sol y buenas noticias. Justamente para la UIA la buena noticia de la próxima salida del pantano es una ayuda; y para su Presidente el mejor argumento para no dinamitar el puente. Y compartir abrazo con el gobierno y los empresarios.

Rocca quedó solamente acompañado por la AEA, el núcleo de las más grandes empresas, que ya carga con el fardo de Héctor Magnetto, el hombre de Clarín, al que se le recordó la fecha del 7 de diciembre con la certeza de un pronóstico de defunción periodística.

Paolo, en esa soledad, recibió el mensaje de Axel Kicillof que le informó que “Hoy la chapa en la Argentina está más cara que en el resto del mundo…Lo que habría que hacer es bajar el precio de la chapa y fundir al señor Paolo Rocca, cosa que podría pasar si dejamos entrar a la andanada de chapa del exterior que a precio de dumping está tratando de invadir estos mercados”. Más allá de las verdades contenidas en esta afirmación (chapa cara y dumping) sin duda que – salvando la distancia – esta situación es común a muchas industrias y más cuánto más valor agregado incorporen. Muchas son las causas. La situación de excedentes mundiales, que amenaza ser mayor; la baja productividad sistémica nacional, que sin inversiones trascendentes amenaza ser mayor; y el problema de la baja competitividad cambiaria, que sin contener la inflación, amenaza ser mayor.

Justamente la defensa de la industria nacional – aún en la forma complicada que la ejerce Guillermo Moreno -, el derrame del trabajo que genera, es la razón por la cuál se contienen las importaciones y la razón que, por hacerlo, hace que los miembros de la UIA se alejen de las críticas públicas de Rocca y aplaudan a furiar los discursos de Cristina.

Tiempos de bruma: las declaraciones del virtual ministro de economía, infraestructura  y planeamiento, Axel, que sonaron a amenaza, en realidad describen  – más allá de los métodos equivocados o no – las razones por las que muchos de los empresarios en Tecnopolis la aplaudían a CFK: no los vamos a hacer quebrar con comercio abierto y con este tipo de cambio. El tipo de cambio no se mueve y el comercio no se abre. No habrá quiebra, las consecuencias serán otras dependiendo de la “productividad sistémica”. Otro tema.

Hemos ido a un lado y a otro. Son tiempos de bruma. La imagen de la presidente declina; la economía insatisfactoria enoja; y las disputas por las decisiones acerca del futuro político y económico confunden a todos. Discusiones ensordecedoras. Así estamos.

Hugo Moyano salió del escenario de la disputa e ingresó en el escenario de la construcción; y los que procuraran esmerilarlo se están limando entre ellos mismos.

Justamente al principio señale que el “sube y baja”, las discusiones sin construcción, son lo que “impropiamente se llama la política”. Pero es necesario recordar que la política es proponer y ejecutar ideas claras para construir la Nación de todos. No ruidos.

La dirigencia sindical, con todos sus defectos, trabaja en esa dirección, alimenta esa preocupación. Ni la dirigencia política, oficialista u opositora, ni la empresaria asoman por ahí. Ni una idea de acción. Palabras herméticas a la manera de Carta Abierta para las que Raúl Scalabrini tenía aquello que sabían a mentira.

Pero a pesar de estos vacíos difíciles de llenar, las buenas noticias que ofrece la demanda de los principales socios y la capacidad de respuesta de nuestra economía, nos anuncian que estamos saliendo del pantano.

Y eso es muy bueno porque tal vez permita que discutamos la productividad sistémica, que es la gran deuda pendiente de la economía; y cómo alimentar la democracia, porque estamos flojos del respeto por los procedimientos. Y los procedimientos sí que importan.

Mientras tanto es bueno recordar, hablando de procedimientos, que en los años de plomo, en que jóvenes – sin duda heroicos –  se enfrentaban a las fuerzas armadas – que sin duda fueron genocidas –; la inmensa mayoría de los jóvenes y de los ciudadanos, apostaban a la concertación para la Nación  y así lo expresaron masivamente con sus votos brindados a los líderes que la representaban: Juan Perón, Ricardo Balbín, Oscar Alende.  Ese día se materializó el 23 de septiembre de 1973. La paz también es heroica y es ejemplo a imitar. Ese fue el caso. Ojala nos inspire. Y que la bruma no haya anidado en el cerebro y el alma.

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09 septiembre 2012

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