La sombra que obscurece

20 de agosto de 2012

Publicado en Debate Septiembre

Por Carlos Leyba

La directora del INDEC lanzó un misil que ¿perforó desacuerdos?: la Canasta Básica Alimentaria … hoy en día no tiene ningún valor para saber efectivamente cómo está viviendo el Pueblo “ Agencia Paco Urondo. ¿Lo de los 6 pesos “no tiene ningún valor”?

Todas las corrientes sindicales y organismos universitarios (públicos y privados), ante las cifras oficiales que dicen que la pobreza castiga al 6,5 por ciento de las personas, estiman que, los que sufren ese flagelo, son entre el 20 y 30 por ciento de la población.

Resultados abismalmente distintos generan dos preguntas. ¿Estamos en el mismo lugar; miramos lo mismo? y ¿cómo se pueden discutir seriamente, resultados o políticas, sin acordar dónde estamos, aunque queramos ir al mismo lugar?

Con ánimo positivo surge una propuesta ¿podemos generar un acuerdo sobre el estado de la cuestión social usando Cuentas Nacionales, Proyecciones de Población y Encuesta Permanente de Hogares (EPH)) del INDEC? Podemos aplicar el criterio de la Unión Europea para determinar el porcentaje de personas que se encuentran debajo de la línea de pobreza. Ese criterio establece que, la condición de pobreza, se da cuando cada miembro de la familia no dispone de ingresos anuales, mayores o iguales, a la mitad del PBI per capita (PBIpc). Se es pobre en relación a los demás.  Se pone énfasis en crecimiento y distribución; si crecemos sin distribuir aumenta la pobreza en relación a los otros. ¿La pobreza es excluyentemente un concepto absoluto?

La EPH del Primer Trimestre de 2012 nos informa que el 60 por ciento de las personas tienen un “ingreso per capita familiar” menor o igual a 1800 pesos por mes, es decir,  tienen ingresos anuales iguales o menores a 19.557 pesos. La mitad del PBIpc anual (45.730 pesos) es 22.865 pesos. Con criterio europeo “la pobreza” aquí y ahora condiciona la vida del 60 por ciento de la población.

Dentro de ese 60 por ciento las diferencias son enormes. Cada miembro de las familias del 10 por ciento de menores ingresos, percibe 3527 pesos anuales. Cada miembro del segundo obtiene 7030 pesos por año y 9919 el del tercer diez por ciento. El cuarto ingresa 12826 pesos por año. El 40 por ciento de la población de menores ingresos tiene un ingreso per capita familiar anual que equivale al 28 por ciento del PBIpc  anual.  “Achicando” el criterio europeo, a 28 por ciento del PBIpc, la pobreza le toca a 4 de cada 10 habitantes.

El 40 por ciento de la población de mayores ingresos está arriba de la línea europea “clásica” de pobreza; son las familias que disponen de 1.800 pesos o más, por persona y por mes.  Esta es la fotografía del primer trimestre de 2012.

¿Qué pasó desde el tercer trimestre de 2003? Empezamos con el 80 por ciento de la población debajo de la línea europea de pobreza. Y así hasta 2008. A partir de la Asignación Universal por Hijo (AUH) la población en condiciones de pobreza se redujo al 70 por ciento. Desde 2011 las personas en condición de pobreza según la línea europea  suman 60 por ciento.

La pobreza, en versión “línea europea”, se ha venido reduciendo. Razones: el aumento en el empleo, el crecimiento, fundamentalmente las negociaciones colectivas y la lucha sindical por el salario; y la AUH que ha contribuido notablemente.

Argumentar que se ha reducido al 6,5 por ciento de la población es difícil. Y hacerlo carece de sentido ¿Qué implicaría?

¿Qué es ser pobre aquí y ahora? Para el INDEC un hogar es pobre si no puede adquirir todos los bienes y servicios que satisfagan las necesidades básicas.

Volvamos a la EPH. Los ingresos del primer diez por ciento, son de 9,70 pesos por día y por persona; los del segundo, 19,53 pesos; 27,55 el tercero; 35,63 pesos el cuarto decil; el quinto 44,68; y el sexto 54,32 pesos por día. ¿Dónde cortar?

Con el método europeo tenemos 60 por ciento en la pobreza. ¿De qué estaríamos hablando si 6 de cada 10 son pobres? No resulta convincente.

El juicio apropiado para una sociedad desarrollada no es trasladable, sin más, a un país como el nuestro. ¿Por qué?

Es que nuestra estructura económica está desindustrializada (primaria) y sufre de fuga de capitales (desinvertida). La base de la distribución primaria genera poco empleo de alta productividad y mucho empleo informal.

En esas condiciones las políticas sociales pueden ayudar. Lo hemos visto. También las políticas tributarias. Pero ambas son de impacto mínimo; no inciden en la estructura de la base productiva. Y de eso se trata la distribución y la pobreza.

Transformar la base productiva requiere un mazazo continuo de inversiones reproductivas y de infraestructura que son condición necesaria para resolver el problema de la distribución y el de la pobreza.

Nuestra desgracia es que esa visión no tiene representantes: no hay “lobby” para el interés colectivo de largo plazo. Se discute sobre pases cortos y frivolidades de paso a paso.

Muchos corazones traductores, tiernos y sociológicos, apuestan a políticas sociales y tributarias para resolver estos problemas; e inevitablemente posponen la necesidad (y los costos) de la transformación vía inversión. Son liberales sin saberlo. Ponen el carro delante de los caballos.

Muchos años de crecimiento, con la misma estructura productiva, prueban que, sin acción industrializadora de largo plazo, la sombra de la pobreza seguirá oscureciendo a la política.

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15 septiembre 2012

La sombra que obscurece

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