Autopartes MERCOSUR: Resultado Abierto

2 de octubre de 2012

Por Miguel Cuervo

Una misión comercial, encabezada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, junto a unos 110 autopartistas, viajó a San Pablo con el objetivo de encontrar alternativas de abastecimiento mutuo de autopartes que reemplacen importaciones extrazona por un valor de 20.000 de dólares millones al año.

El encuentro tuvo lugar en la sede de la Federación de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), que estuvo representada por su presidente Paulo Skaf. Moreno estuvo acompañado por la secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri y Luis María Kreckler, embajador en Brasil. En mayo los funcionarios ya habían participado de un encuentro de carácter general, no limitado al sector automotor. Según medios brasileros, Paulo Skaf atribuyó a “desconocimiento” el hecho que de que las compañías brasileñas opten por importar autopartes de extrazona en lugar de adquirirlas a la Argentina.

Los autopartistas mantuvieron en total más de mil reuniones con sus pares brasileños. También participaron las terminales automotrices y los distribuidores. Advirtieron una serie de oportunidades que podría aprovechar Argentina. Brasil trabaja en la elevación de gravámenes en cien posiciones arancelarias. En algunos de esos productos Argentina es competitiva y tiene posibilidades de vender. Brasil está definiendo un nuevo régimen automotor que elevaría el contenido regional mínimo para los vehículos que se benefician de la reducción del IPI (Impuesto sobre los Bienes Industriales).

Juan Cantarella, de AFAC, destacó “la organización de la misión comercial”. En octubre el Gobierno, junto a empresarios, realizará una misión comercial multisectorial a Manaos. “Estamos tratado de entrar en el Brasil profundo. Luego analizaremos con qué sectores avanzar más”, dijo Kreckler. El embajador destacó que Dilma Rousseff haya beneficiado, en el marco del plan estímulo a la industria de ese país, al arroz y trigo argentino, en el fondo dos commodities clase mundial que cualquier país del mundo compra al precio mundial.

Por su parte, la ministra de Industria, Débora Giorgi, quien no formó parte de la delegación, afirmó en Mendoza, en la XX Convención de Acara (Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina), que  “Muy lejos de la lógica del libre comercio estará la nueva política automotriz del Mercosur que debe definirse el año que viene”. El contenido regional mínimo de piezas relevantes, de la cadena de valor, que las terminales deben cumplir para beneficiarse del comercio protegido del bloque regional, va a aumentar; y se estudia exigir el desarrollo de componentes puntuales de alto valor agregado, como los motores o los sistemas de electrónica, con el objetivo de dar impulso a la industria autopartista. Estamos en un nivel de integración nacional del 27 por ciento, eso atenta contra la competitividad. Por eso el déficit de autopartes fue de siete mil millones de dólares en 2011. No es sustentable”. La funcionaria le transmitió ese mensaje a los cientos de empresarios de toda la cadena de valor automotriz que reunió, en Mendoza, la XX Convención de Acara. Giorgi participó de un panel junto a Abel Bomrad, titular de Acara; Fernando Rodríguez Canedo, de Adefa; Fabio Rozemblum, presidente de AFAC, y Ricardo Pignanelli, secretario general del Smata.

Según estimaciones privadas, la producción de autos de las terminales radicadas en el país, mostrará una baja de 8  por ciento frente al record de 2011. Ese resultado se explica por el desempeño de las exportaciones, que cerrarán con una caída de 20 por ciento a raíz del estancamiento brasileño y a pesar del mayor dinamismo que están mostrando esas colocaciones en el segundo semestre. Los patentamientos, en tanto, terminarían en un valor similar al de 2011, que también fue record.

Rozemblum hizo referencia a la modificación del esquema de regulación de la industria. “Las negociaciones para alcanzar una nueva política automotriz del Mercosur están avanzadas, eso es muy importante para nosotros. Creo que Brasil entendió el mensaje de Argentina de tener una balanza equilibrada. Los dos países tenemos grandes compras en el exterior y necesitamos sustituir esas importaciones. Tenemos que fabricar frenos, componentes de electrónica, software y motores”, indicó el autopartista.

La postura argentina, en sintonía con Brasil, es que las terminales deban, a partir del nuevo acuerdo automotor del Mercosur, integrar piezas de máxima relevancia en cada componente para que el mismo sea considerado como de producción regional y, por ello, el auto fabricado se beneficie del comercio administrado y protegido. “Se pretende acordar un esquema que impida que gastos no vinculados al proceso de fabricación y de agregación de tecnología (como la publicidad por ejemplo) puedan utilizarse para que la pieza sea considerada como de producción local”, explicó Giorgi en el encuentro.

El Gobierno también pretende dejar asentadas condiciones más específicas para las terminales, como el desarrollo a nivel local de la electrónica, motores, airbag e incluso de tecnología híbrida.

Por su parte, Pignanelli recordó que “en la década del 80 la integración nacional en un Ford era del 100 por ciento, del Renault 12, de 80 por ciento. Pero estábamos fabricando coches obsoletos. Cuando en los ’90 hicimos el acuerdo automotor primero con Brasil nos convertimos en montadores, y nunca terminamos de hacer crecer al autopartismo como queríamos”. “Hoy en día los autos podrían ser en un 50 por ciento nacionales como máximo, si es que queremos exportar. No es fácil convencer a la industria en esta época, porque las casas matrices tienen sobreproducción que quieren colocar en nuestros países”, agregó. Cada punto en que aumenta la integración representa cinco mil puestos de trabajo en el sector autopartista, explicó.

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03 octubre 2012

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