CUESTIONES QUE EL TIEMPO RESOLVERA

9 DE MARZO DE 2013

Por Carlos Leyba

Ninguna expresión más precisa para caracterizar tiempos de incertidumbre. En la Argentina de hoy son muchas e importantes, las cuestiones en las que, teniendo final abierto, es el tiempo el que encierra en sus secretos cómo habrán de resolverse.

Por cierto el tiempo es un agente del proceso de gestación y maduración de los hechos políticos, de la misma manera que lo es biológicamente para la decadencia y el ocaso. Pero cuando apelamos a la espera, que es la contrapartida del tiempo, para apurar una respuesta vinculada con la política o la economía, estamos en tiempos de incertidumbre o de incapacidad, para detectar con claridad cuáles son las fuerzas y los vehículos que están cocinando la historia.

El final abierto, en economía y en política, tiene mucho más de abismo que de libertad. Por eso la incertidumbre es estadísticamente temerosa. El temor tiende a paralizar. Y es que cuando es sólo el tiempo, o la espera, la respuesta que animamos ante las cuestiones importantes, se modela el escenario para “el hecho catastrófico”. Aquél para el que no hay algoritmo que pueda describir el paso de un estado de la materia a otro. El momento en que enfrentados a un perro que se disparó rabioso sabemos que puede atacarnos – y nos invade el miedo – o bien pude salir huyendo – el alivio que en condiciones de incertidumbre no podemos imaginar aunque puede suceder-.

Cristina dijo, a propósito de la democratización del poder judicial, que “nadie tema una reforma constitucional” o algo parecido. “Temor”. Pero ¿acaso alguien realmente cree que la reforma de la Constitución, destinada a instalar la reelección permanente o la solución “Zaffaroni” –un involuntario juego de palabras – que propone un gobierno parlamentario para tener un Jefe de Gabinete eterno, ha desaparecido? ¿Cuáles y cómo son las fuerzas reales que habrán de tejer esa trama histórica? Se hacen encuestas y números sobre resultados electorales. ¿Pero quién realmente imagina que “el proceso de la reforma” estará determinado por el resultado electoral?

La primera fila de los K sostiene que las legislativas acumularán más legisladores abiertos a la reforma. Y el corazón de la conducción K transita otros caminos adicionales que pueden sumar voluntades que hoy no están reveladas.

En las primeras líneas de la oposición se dice “no sumarán”. Y en las líneas de retaguardia se afirma “sólo será posible con un acuerdo con la oposición” y agregan “ese acuerdo no será posible”.

¿Cómo podemos señalar que no será posible un acuerdo sobre condiciones que no existen ni nadie puede imaginar? Sólo sabemos que no sabemos casi nada. Y que sólo nos queda esperar. No estamos predicando que los partidarios frenen o que los opositores dejen de militar en contra. Al tiempo hay que ayudarlo. Sólo decimos que las fuerzas tienen tal distribución que la incertidumbre es la apuesta que paga menos. Veamos.

Las filas CFK son esencialmente diversas. Van de intendentes procedentes del folk peronista “nacional y popular”, con los valores y las banderas del General; a emigrados del PC – que no es una computadora personal – sino el Partido Comunista, aliado del ex General R. Videla durante la dictadura genocida. Suman, esas filas cristinistas, funcionarios hoy de primer nivel, que ayer fueron funcionarios de similar jerarquía y entusiastas de Fernando de la Rúa. Todos conviviendo con funcionarios de primer nivel que militaron durante la guerrilla montonera o del ERP por la Patria Socialista y que hoy militan por la conformación sólida de una oligarquía poderosa de concesionarios públicos (incluidos bancos). Están, entre ellos, los principales voceros de las privatizaciones, particularmente la de YPF, abrazados con las Madres que perdieron a sus hijos que jamás hubieran avalado esas leyes. Un conglomerado que, por los antecedentes, nadie puede definir por el pasado. Ni por la ideología. Que en todo caso conformaría un escenario de combate más que de afinidad.

Lo esencial es que los define el compartir un proyecto que, para todos ellos, no tiene otro líder posible que Cristina y tal vez ningún otro argumento. Nos referimos a lo que los tiene unidos y organizados. Y no puede ser de otra manera – dado el pasado y la cultura – en ausencia de un sistema y un programa de largo plazo discutido y revelado. Ella es el único denominador común. Es el rumbo y el futuro. Sin ella el conglomerado carece de rumbo y de futuro. Bastaría, que en ausencia del liderazgo, cada uno recupere sólo parte de su pasado.

Lo dicho para señalar, no es la única razón, que es absolutamente impensable que el oficialismo pueda seguir siendo fiel a si mismo, que conserve su identidad, y a la vez desista de la reforma de la Constitución o de una práctica política (¿cuál?) que produzca los mismos resultados.  Cualquiera sea el resultado electoral, sabemos lo que procurará. Lo que no sabemos es el método.

Si las filas CFK son esencialmente diversas; las de la oposición tienen la misma diversidad. También carecen de un sistema y de un programa de largo plazo. Si unos y los otros comparten esta carencia, el problema se torna cultural. La política nacional derogó el largo plazo y el programa y el sistema que requiere. Y además, la oposición, carece de liderazgo. No de uno. Ni siquiera de algunos. Suenan a amontonamientos. A punto de que hasta hay “liderazgos en oferta” o peor aún, todos a la espera de un liderazgo emigrado del oficialismo ni siquiera por propia voluntad sino por expulsión.

Pero además la diversidad al interior de la oposición es genéticamente similar a la del oficialismo. A punto tal que una a una las características de los grupos que hemos ejemplificado para la diversidad oficialista se encuentran en ese colectivo llamado oposición. Hay peronistas folk, hay ex PC, hay funcionarios de la Alianza, hay ex guerrilleros, también hay concesionarios y hay privatizadores.

Hay lo mismo que en el oficialismo, no solamente lo mismo. Pero hay lo mismo también aunque ordenados de otra manera y ordenados por otras razones. La razón principal es la común vocación de no continuidad de CFK. La no continuidad de ella es, por lo dicho, la vía de la desarticulación del oficialismo de hoy. Se trata de la desaparición como condición necesaria del reemplazo. Pero claramente no es la condición suficiente. Porque esta oposición, tal cuál está, no constituye un reemplazo.

Consecuentemente, hemos puestos algunos actores internos sobre el escenario, y resulta extremadamente difícil resolver, sin apelar a la espera o al tiempo, la cuestión principal de la vida política argentina del presente: la continuidad de Cristina y el oficialismo.

Si esta es la principal cuestión de la vida política nacional, la misma está entrampada en un vuelo muy bajito. Pero es así. Nada de lo interno que está en juego permite anticipar un resultado.

¿Y cómo podría hacerlo algo de lo interno si los ADN de unos y otros están tan cruzados? ¿Cómo no imaginar que lo que vaya en una dirección, en rigor, avanza en la contraria? ¿Cómo no imaginar posible un cruzamiento de líneas que tenga más de Caballo de Troya que de verdaderas convicciones? ¿Acaso no pasó? ¿Cuántos Borocotó de un lado y oto? Nada. Sólo el tiempo lo resolverá.

Un final abierto que genera incertidumbre. Por ahora “la política” no hace nada por el equilibrio de las vísceras. Y en buen romance eso dice que todo el trabajo queda remitido a la salud autónoma de la economía. En otras palabras, si la economía no puede destrabar la incertidumbre que la política genera, todo depende del tiempo y la biopolítica de la espera. O que hemos ingresado en una etapa de irrelevancia máxima de la política. El oficialismo atado a la tabla de navegación de la continuidad. Y la oposición tratando de amarrar la tabla para que no navegue.

Mientras tanto, como todos sabemos, las condiciones de la sociedad, tal cuál está, no están generando energías de progreso colectivo. Los aulas públicas cerradas. No importa cuanto tiempo. Importa el concepto. Y resultados educativos magros y declinantes. Mejor presupuesto, mas recursos para la ciencia y la tecnología. Muy bien. Pero la perspectiva de elite se torna calva cuando allá en la base lo público declina. Y avanza la privatización de la oferta educativa. Ponga hospital, justicia y policía y hablamos. ¿Podríamos estar discutiendo otras cosas o no? Pregunta de exámen ¿quién se ocupa del bien común? ¿Del presente? ¿Del futuro? Suena como campanazo “Argentinos a las cosas” como nos dijo José Ortega y Gasset. Y bueno. Recordar despierta.

¿Cuáles son algunas de las principales cuestiones de la economía acerca de las que cabe sólo la espera y corresponde aquello de “el tiempo resolverá”?

Por ser la más obvia, elegimos la inflación. La inflación existe. Y esto es una verdad para el oficialismo y para la oposición. Nadie cree – ni el gobierno – que el INDEC informa sobre la inflación. Es un avance. Hay un consenso. Hace mucho calor. Y todos prendemos el aire acondicionado. Pero los informes de las oficinas metereologicas informan 5 grados. Ya está. El gobierno mantiene el informe del INDEC.

Y ahora logró (¿para qué?) que nadie pueda saber cuánto vale cada cosa en cada lugar. Será necesario ir de un lado a otro para comparar ofertas y condiciones. La razón es que bastará ir sólo una vez ya que, estando todo congelado, no habrá cambios. Si el jabón resultó más barato en Pedrito seguirá siendo más barato allí. ¿La congelación es para arriba y para abajo? No sé.

Pero seguirá el proceso de precios congelados y en secreto, según ha trascendido, hasta octubre. En ese caso se trataría de una congelación electoral. Que podría ser un aporte desde un sector del oficialismo a la campaña por la reelección. Y en ese caso debería prorrogarse hasta la reforma y hasta la elección que se derivará de esa reforma. Es decir que siendo electoral (mientras dure la vocación por la reforma) la congelación podrá durar hasta 2015. ¿Quién puede saber si esto es así o no lo es?

Esta breve disquisición nos habilita a decir que solo nos cabe esperar. Nada podemos decir sobre el congelamiento que no dependa del tiempo y de sus ritmos biológicos. ¿Pero el congelamiento realmente congela a la inflación? No. Y tampoco el costo de vivir que no es lo mismo. Los aumentos de impuestos derivados de los aumentos de salarios (ganancias) no son “inflación”. Son aumentos del costo de vivir. Lo que no se detiene es justamente el aumento del costo de vivir.

¿Hasta dónde y cuándo? ¿Qué fuerzas de la economía aplacan esos aumentos? ¿Cuáles los impulsan? La incertidumbre es enemiga de la productividad y esta es la principal fuerza que disminuye el costo de vivir. Y las compensaciones públicas, necesarias cuando la productividad no cumple su función, conforman una tendencia que puede impulsar el proceso inflacionario. Final abierto. Desconocemos el peso, que es de sentido contrario, de ambas fuerzas y nadie puede asegurar el resultado final. Pero el tiempo, en la biología de la inflación, ha sido siempre un fenómeno de pronóstico negativo. El día 61 o 2015 también dependen de la resolución del enigma político principal.

Otra de las cuestiones cruciales es la recuperación del equilibrio comercial externo en materia energética. Y este depende – en gran medida – de que sea posible la obtención de capitales para la explotación de los yacimientos no convencionales de gas y de petróleo mucho de los cuales están en manos de YPF. ¿De qué depende que afloren capitales para esa explotación? Una parte de la cuestión pasa por la relación con el mundo de las finanzas y esta por la relación con REPSOL, el Club de Paris y, en menor medida, con los juicios de la deuda que se sustancian en New York. Todas esas cuestiones tienen final abierto. No hay ninguna pista que señale que en las tres cuestiones haya a la vista un resultado favorable o aceptable para los adversarios económicos del país. Es el país el deudor de los reclamantes.

Sin ningún resultado favorable será bastante más difícil obtener recursos de las fuentes tradicionales. Brasil ya ha fijado una tendencia con la retirada parcial de PETROBRAS, la muerte de Hugo Chávez  en todo caso prorroga un eventual desembarco y – si fuera posible – otras fuentes (China, Irán), de elevado voltaje político, para ponerse en marcha demandarán un tiempo suficientemente largo como para que pase a tener importancia la cuestión política principal.

En otras palabras en materia del océano energético, nada sabemos, y sólo sabemos que hay que esperar sin saber qué. Y ese es el escenario de las cuestiones que sólo el tiempo resolverá.

Daniel Scioli, por lo que valga, es un hijo del tiempo y, en todo caso, es un elemento más, como el envío de fondos para que no se ahogue en un mar de deudas. Nada de lo que ocurre y pesa responde a las leyes, a las lógicas, a las maneras en que nos hemos habituado a pensar. Por ahora el tiempo es rey y todo lo que nos atrevemos a pensar es que el tiempo resolverá. Final abierto. Por ahora incertidumbre.

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09 marzo 2013

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