Los huevos de Pascua

27 de marzo de 2013
por Carlos Leyba

Algunas familias, este domingo de Pascua, estarán celebrando con huevos de chocolate escondidos, que los niños encontrarán en los rincones y que estarán cargados de gratas sorpresas. Momentos de inocencia y alegría familiar. Hoy miércoles, ciudadanos y economistas en particular, empezamos a bucear -en la memoria, los libros y la imaginación- como podrían ser las medidas que, para salir de este estado mezcla de escepticismo, pesimismo y desconfianza, que crece en la economía y se proyecta sobre la política, nos propondrá Cristina. Buscaremos huevos de Pascua que contengan respuestas satisfactorias a los problemas que atravesamos, que sepan aprovechar las oportunidades, administrar lo que aún está bien; y que puedan ampliar el horizonte colectivo. Los huevos permanecen  ocultos en la Rosada.

Tal vez aparezcan cuando terminen los feriados puede que nos los descubran cuando terminen estos feriados. Puede que no haya nada nuevo dentro de ellos; pero es necesario que haya algo que diluya el clima que, para una gran parte de la población, es esa mezcla negativa que hemos mencionado. No sabemos nada. Pero el secreto y la sorpresa es el estilo K.

En las últimas horas la administración ha estado activa particularmente respecto de la inflación. Prorrogó a 120 días el congelamiento parcial de precios. En febrero acreditó una mejora en las cuentas fiscales; y en marzo, como propuesta reactivante, lanzó una moratoria de carácter selectivo un tanto caprichoso. También  lanzó una tarjeta de crédito que financiará 1000 pesos a la tasa de 22 por ciento anual. Comparado con las tarjetas administradas por los bancos el monto es pequeño. Pero el costo es mucho menor. Toda rebaja del costo del crédito es positiva. El impacto sobre el costo promedio del financiamiento será mínimo. Estas medidas, como aporte contracíclico, serán correctas en la dirección pero pequeña en la influencia. El otro lado de esa medida es que puede reducir el costo de los supermercados. La comisión será un tercio de la nominal de las demás tarjetas a la que hay que restarle los complejos sistemas de premios y descuentos. La novedad para los súper es que, esta contraparte de la congelación, sus tarjetas ahora no serán financiadas por ellos sino con fondos disponibles del sistema de seguros. Más allá de los gambitos el 22 por ciento es mucho menos que lo que cobran los bancos; y 1000 pesos es mucho menos de lo que ellos financian.

Estas medidas, que son mínimas y lejos de un programa, apuntan a dos problemas económicos que el gobierno reconoce que ensombrecen la coyuntura: la inflación (una vez más) y el estancamiento de la economía (por primera vez). Sin duda estas medidas, más allá de la dirección correcta, hacen poco para disipar el clima mezcla de escepticismo, pesimismo y desconfianza. ¿Cómo ese clima?

¿Escepticismo? El conflicto docente en provincia de Buenos Aires, niños sin clases y  declaración de un ministro bonaerense diciendo que esa huelga es destituyente, producen escepticismo sobre las posibilidades del manejo normal de la provincia que representa más de dos quintos del país; y también escepticismo sobre la vigencia del federalismo y sobre la solvencia del Frente gubernamental.

¿Pesimismo? Los números de la Encuesta de Poliarquía, que mas adelante comentamos, hablan de incertidumbre sobre el panorama laboral lo que genera un aire pesimista.

¿Desconfianza? La desconfianza se ve desde la ventana de la cotización del dólar paralelo, que se despega airadamente del mercado de cambios oficial.

La economía no resuelve todo. Pero nada público se resuelve si no se resuelve la economía. Este año económico, entre los economistas de distintas corrientes, se esperó con optimismo. Pasaron 90 días y la fiesta no da señales de empezar. No, con el clima que hemos descripto.

Todos los economistas, con algunas excepciones, suponíamos un 2013 que, a esta altura, habría dado muestras de perfilar mejor que el 2012. Las razones más poderosas eran las “externas”. Los precios de nuestras exportaciones y la conducta de la naturaleza, más la siembra, prometían una alentadora performance agraria. La soja otra vez: y van 10 años. Por otro lado el repunte de la economía brasilera era previsible. Es decir todo preparado; y faltaba poco para estar mejor. La soja venía con precio y cantidad de entusiasmo.  Y si bien los resultados no serán los inicialmente previstos, ningún gobierno anterior a los K tuvo un regalo como ese en las manos. Y Brasil, con un poco más de empuje, nos habría de sostener aireando la actividad industrial exportadora.

La suma de ambas razones genera la caja en dólares; y éste es el fluido imprescindible, la condición necesaria, para poner una marcha más acelerada a la economía nacional. Pero la soja, dijimos, será menos que la prevista; y Brasil viene más despacio.

En nuestra economía el saldo externo proyectado es condición necesaria para que el gobierno, a meses de las elecciones, pueda aplicar instrumentos y recursos, para alegrar la coyuntura, y mostrar un clima más cálido para enfrentar las elecciones en la que se juega, nada más y nada menos que, el primer escalón hacia la reelección. Los dólares son la condición necesaria para aventar el avance del escepticismo, el pesimismo y la desconfianza. Y crecer en la política.

Y la buena salud de la economía es una condición necesaria para que, el proyecto cristinista, levante vuelo hacia la rereelección. Ese es el proyecto principal del gobierno y el principal proyecto en la política argentina; el ser o no ser del oficialismo y de la oposición.  En la Agenda política ese es el problema. Para unos lograrlo y para otros impedirlo. Nada de lo que sucede en la vida política puede interpretarse sin vincularlo a ese hecho. Por esa razón la política cotidiana suena de barricada: esos son los proyectos en pugna.

La suerte de cada uno de los que se enfrentan depende, lógicamente, de cuestiones diferentes. Para el oficialismo lo principal es cómo vienen las vituallas, es decir, “la economía” y su salud. Para la oposición lo principal es como evitan que los disgreguen. Y sin embargo no están a la búsqueda de un imán. Veamos.

En esta Pascua, en el cuerpo económico hay dolor de cabeza, un cierto cansancio, falta de energía, algo de malestar y una sensación de falta de oportunidades.

El dolor de cabeza, de todos y todas, se mide por la cotización y el crecimiento del dólar blue. El cansancio se manifiesta en los números de la industria que, en general, van para atrás o camina despacio. La falta de energía, que es lo principal, es la debilidad de la inversión.

Un punto aparte: puede aguantarse el dolor de cabeza y el cansancio si tenemos la suficiente energía. Pero sin energía faltan ganas de vivir, se abona el escepticismo, el pesimismo, la desconfianza. Todo empieza por la falta de inversión reproductiva que esta en el origen de esta gestión. Pero que viene heredada de la anterior y la anterior y la anterior. Llega un punto en que todo lo bueno, venga o no de afuera, se topa contra la muralla infranqueable de la ausencia de inversión.

Volvamos. El malestar es el conflicto salarial versus la inflación. Y, finalmente, la sensación de falta de oportunidades se mide por los problemas de empleo y la percepción colectiva acerca del mismo.

Las Reservas del BCRA van para atrás. Perdimos 2000 millones de dólares en este trimestre con cepo macho. Y en 12 meses perdimos más de 11 mil millones. La espera de los sojeros le hace comer las uñas al BCRA. Mientras tanto el dolor de cabeza, el dólar paralelo, tiene una distancia inalcanzable con el dólar oficial. Pero el dólar oficial esta muy lejos del dólar soja. La cosecha de soja no alcanzará los 50 millones de toneladas: menos plata que la calculada, y más nervios en el fisco que esperaba más; y en el campo, que sufre la inflación de los costos alentados por el dólar blue.

La industria, en febrero y según el INDEC, cayó 4,4 por ciento a nivel anual. Solo dos sectores, minerales (más minería que industria) y productos químicos, fueron para adelante; todos los demás sectores se contrajeron. Plano inclinado o fatiga de materiales.

La inversión, la energía vital del proceso económico, está estancada o contrayéndose,  lo que es consistente con los números anteriores. La debilidad inversora, que no es nueva, tiene consecuencias que amplifican los problemas que la inflación ocasiona sobre la competitividad. El resultado es que importamos más bienes de consumo y menos bines de capital. La delantera la llevan los combustibles y ya sabemos porque nos pasa eso. Y las exportaciones declinan en promedio; y lo mejor que pasa es que algunos sectores están estancados. Resultado el superávit comercial, que sigue siendo hoy un pilar fuerte, se debilita.

La pelea con los precios y con los salarios, llevó al gobierno al congelamiento de precios y de publicidad. La medida ahora es por 60 días más. La declaración de CFK acerca de acordar, convencer, disuadir para que las paritarias se separen de la inflación del carrito y se alarguen en el tiempo; deberá esperar. La gestión de Guillermo Moreno prevalece sobre los comentarios de acuerdos lanzada por Cristina.
La encuesta de Poliarquía señala que casi la mitad de los que trabajan esta preocupado por su empleo o el empleo de sus familiares y también la mitad supone que la inflación le ganará al salario.

Pero, a pesar del andar casino de la economía y los temores generalizados sobre el empleo y el valor real del salario; los encuestadores, en general, revelan que la imagen de Cristina sube y baja en torno del 33 por ciento. Orillar el 40 en las elecciones 2013 seria un éxito. Y  no es imposible si se cumplieran los pronósticos económicos de principios de 2013. Lo que aún es posible. La oposición quedaría lejos a causa del efecto divisor que el gobierno alienta. En ella hay más candidatos que votos. Un problema. El aumento de candidatos opositores es lo mejor que le puede pasar al oficialismo. Esa oferta garantiza que nadie sume más de  20. Si el segundo vale la mitad que el primero,  la primera minoría se parece a una mayoría.

El oficialismo procura aumentar el número de candidaturas opositoras – y promueve algunas – y evitar que distintos sectores se organicen y converjan en una lista a través de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias que se celebrarán el 11 de agosto de 2013. Fomentar proyectos individuales es la mejor manera de producir la división opositora ya que los partidos han desparecido. El oficialismo seguirá disfrutando de su capacidad de disciplinamiento organizando las listas de candidatos, con negociaciones desniveladas con los poderes territoriales, intendentes y gobernadores. En este estado ningún opositor  alcanzaría a 40 por ciento. El único escenario favorable para la oposición es un oficialismo clavado en 33. Y eso solo es posible si la economía no le regala un voto.

Nadie es tan escéptico, pesimista o desconfiado como para pensar que 2013 será peor que 2012. Pocos son tan optimistas como pensar que, el nivel de actividad y del reparto, será mayor, un mayor que se note, que el de 2011.

La disparada del dólar paralelo es un problema. Puede ser un grano de arroz en el pie de un gigante o una arandela en el satélite. Ser pequeño no le impide influir. A veces lo grande embota.

Hay plata y muchos quieren hacerse de dólares y pocos se deshacen de los mismos. Los que tienen dólares, y los que nunca vieron un dólar, a esa cotización del paralelo, la miran; y miden, a través de ella, cuál es la confianza en los que deciden. Néstor Kirchner, siendo Gobernador, depositó fondos millonarios de la provincia de Santa Cruz fuera del país, a pesar de tener un Banco Provincial,  y dijo que lo hizo por razones de desconfianza. Entonces el uno a uno era una ilusión. Pero muchos, incluidos NK, sabían que se iba a desvanecer. La fuga de dólares durante la convertibilidad fue apoteótica y por falta de confianza. El amor por los mercados de los funcionarios del menemismo y de la Alianza no fue correspondido, la fuga fue una fiesta. Resulta sorprendente ver dar consejos por TV a los economistas que generaron, con Domingo Cavallo, la debacle; y con Jose Luis Machinea, el desastre. Argentina generosa.

Antes del cepo cambiario la fuga de dólares del primer período de Cristina también fue homérica: 80 mil millones de dólares en 4 años. La fuga, hasta 2011, se bancaba. Pero la reducción de la producción de petróleo y gas, con baja de  reservas (nos costo un saldo negativo de 2,7 mil millones de dólares en 2012); y el acumulado de importaciones industriales, como consecuencia de la falta de competitividad e inversiones reproductivas, en el año alcanzo a 32,7 mil millones de dólares. El cepo y el control de importaciones pararon la fuga; pero no la disparada del dólar y la desconfianza.

La política económica puede tratarse como remedio o como alimento. La economía vive, como los cuerpos, del alimento y no del remedio. El abuso del remedio es iatrogénico. Y la alimentación adecuada contribuye al desarrollo.

Necesitamos un programa nutricional para esta economía que tiene todo para la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación. Ese programa necesita de un sólido marco teórico, de un nivel profesional de hacedores de política y de un excelente gerenciamiento. Ojala, este Domingo de Pascua, el gobierno nos de la sorpresa  de un programa alimentario con marco teórico, hacedores profesionales y gerenciamiento. Eso dentro de nuestros huevos de Pascua.

A la suerte hay que ayudarla porque hasta la mejor oportunidad torna inútil si no se la sabe aprovechar.

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27 marzo 2013

Los huevos de Pascua

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