¿Algo cambiará?

21 de noviembre 2013

Carlos Leyba

Jorge Milton Capitanich y el siempre joven Axel Kicillof, con dos horas de diferencia, hicieron sus respectivas apariciones hoy jueves 21 de noviembre. El primero como símbolo de una intención de ampliación del espacio político del cristinismo luego de la triple convalecencia de la enfermedad de su líder, de la derrota electoral y de la, ahora vidriosa, derrota del grupo Clarín.

El segundo, Axel, sale a la superficie después de mucha presencia en el gobierno. Emerger no es lo mismo que incorporar. Los que estaban, los que quedan y los que se fueron, contabilizan en su pasivo una baja tasa de crecimiento con estancamiento en el crecimiento del empleo productivo; una distorsión de precios relativos que refiere inflación y atraso cambiario; un descomunal déficit energético con drenaje de reservas en poder del BCRA; y un crecimiento de los subsidios   que llegan a 25 mil millones de dólares. Todo eso con una situación financiera crítica de las administraciones locales.

La emergencia de Kicillof , para ser una novedad, supone que tuvo las manos atadas y boca silenciada. Pero hay marcas suyas en muchas medidas; el cepo, la degradación a “variación de precios” de la inflación, blanqueo, Cedin, Boden. Es uno de los autores de las tangentes economicas que no han tenido éxito. La emergencia de Axel no es lo nuevo.

Los cambios importantes y trascendentes son el exilio dorado para Guillermo Moreno; y el ingreso, por primera vez, de un político como Capitanich de peso propio en el justicialismo.

La expulsión de Moreno no significa su desaparición que ocurrirá cuando lo que él representa sea reemplazado. La concepción de la política económica de Moreno responde al paso a paso. Ante un problema no se investiga el sistema para poder detectar las causas que lo originan. Sin ese análisis  se prescribe una solución ad hoc de pretendido efecto inmediato. La probabilidad de acierto es bajísima. Toda solución genera un problema; el éxito consiste en que el nuevo problema sea menos grave y complejo, que el que se ha intentado resolver. El fracaso se revela cuando se genera un problema más grave que el que se pretendió resolver. Seguramente en el haber de Moreno habrá “soluciones exitosas”; pero las que llevan el sello de “fracaso” son decisivas.

Cuando Moreno ingreso a la órbita de precios, la inflación ya se había acelerado; nada sorprendente ya que, para una oferta estanca, había aparecido la demanda de quienes emergían de la pobreza y del desempleo. La inflación de esos días, aunque en ningún caso se justifica, no era un problema para ocultar. Era la consecuencia de la recuperación del mercado interno. Y era una cuestión a resolver. Pero la complejidad de gobernar una crisis sin programa no había generado el ordenamiento necesario.

La manipulación del INDEC resultó un camino sin retorno. Los rusos dicen “con una mentira se puede avanzar pero con ella no se puede volver”. De ese fracaso se deriva el método, primero parsimonioso y razonable, de los precios conversados; y después el control, sin firma, de precios y cantidades que se llevó puestas exportaciones y stock. Los casos emblemáticos fueron la carne y la energía.

Moreno, a pesar de esos errores, fue el funcionario más escuchado por Cristina y el traductor más autorizado del pensamiento presidencial. El tema de los precios, la inflación y el INDEC;  de los que derivan “el cepo cambiario”, el blanqueo, el CEDIN y el BADE, son la gestión Moreno asociada a Kicillof y a Mercedes Marco del Pont. La desaparición real de Moreno pasaría por cambios en esas cuestiones. Hoy Juves 21 acertar es una lotería; pero la opción que más cotiza es que, difícilmente, este espíritu morenista cambiará. Los lagrimones de 6,7,8 asi lo avalan. Moreno representó el ideal del funcionario y la política económica kirchnerista y es justo que los predicadores del oficialismo sufran y se indignen con su desplazamiento. Llegados a este punto si los interpretes de Cristina lo lloran ¿porqué se fue? ¿Esperan que Axel sea la etapa superior e instruida del morenismo?¿O lo lloran porque creen que algo cambiará?

La realidad es que el paso a paso y la visión no sistémica y no multidimensional de la economía, inspiró todos estos años, antes de Moreno y con Moreno, al gobierno K. Es un método que también puede ser exitoso. ¿Por qué no? Pero requiere de éxitos sucesivos para generar certidumbres de camino con horizontes.

Es, diríamos, un método de gestión municipal y de gestión visualizable en cortes de cinta. Néstor gobernó primero una pequeña ciudad y después una pequeña provincia; y mucho de la idea de lo inmediato -que caracteriza todas estas gestiones – nace de esa perspectiva de gobierno de cercanía. Moreno lo interpretó con los precios y cupos conversados; con la escuelita; con el trato personal con los empresarios. No tuvo éxito. Desde que asumió Moreno la inflación aumentó, los sotcks bajaron y las “soluciones” como el “cepo” fueron salvavidas de plomo. ¿La partida de Moreno supone un cambio de método?

Los métodos que prescribe la teoría de la política económica, con todas sus falencias, sistémicos y programados, ofrecen la posibilidad de retoques ante la falla; y brindan certidumbre por ser revelados al inicio, y no pertenecen al círculo privilegiado del secreto y la sorpresa. Secreto, sorpresa y método de paso a paso, a fuer de ser costumbre, después de muchos años, se han convertido en parte de la cultura K. Si la cultura permance Moreno no se fue.

La segunda decisión es la incorporación, por primera vez, de un Jefe de Gabinete de peso político propio. Todos los anteriores, para su desarrollo político, dependían de la voluntad del Príncipe. Capitanich vuela con motor propio, y si bien le han dado pista, él  es el que aterriza. Su presencia tiene origen en su trayectoria; y no en su futuro. Pero su futuro es el destino de su presencia. Capitanich se expone para un período que pretende un cambio cultural de raíz. Por ejemplo hoy jueves su primer gesto es la invitación a un diálogo social con aliados. Sí con aliados. Pero alìados que no van a escuchar órdenes como con Moreno sino que han sido invitados para dialogar y lo harán con sus problemas en la mochila. Se podrá tener un diagnóstico público de la ausencia de problemas. Pero el diálogo los va a poner sobre la mesa. Jorge Milton ya empezó a intententar ese cambio cultural. No para la política económica. Pero no hay camino sin un primer paso.

Capitanich simboliza una alianza de los gobernadores con el cristinismo. Porque ellos necesitan corrección de rumbo porque los amenaza una derrota electoral. CFK suma a su gobierno a alguien que “pertenece” a un viejo poder territorial del peronismo, no para disciplinarlo sino para aliarse con él, y por lo tanto deberán, Capitanich y CFK, combinar una fórmula mágica que les permita ganar a todos en un escenario complicado, en lo económico y en lo político.

Se abre una puerta que estuvo cerrada todos estos años y la abre el Jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde, el presidente de la alianza de los gobernadores más el alfonsinismo, para enfrentar una crisis homérica que no tiene punto de comparación con los problemas de hoy. Aquello fue el infierno y esto no es siquiera el purgatorio.

Jorge Milton es una puerta que se abre hacia el peronismo territorial en tiempos de la rebelión de los intendentes bonaerenses, armados de luminarias y cordón cuneta. La Cámpora quiere ocupar el lugar de los intendentes y los intendentes el de los gobernadores. En esa dinámica la primera disputa bonaerense K la ganaron los intendentes. Y massistas y k van por los gobernadores munidos de un discurso generacional. Capitanich puede ser el alimento que los gobernadores están necesitando hacia el 2015. Y para CFK, que tiene a La Cámpora y perdió intendentes, puede ahora fortalecese con los gobernadores aliados naturales de Capiitanich, aunque dentro de ese club luego peleen por la sucesión.

Capitanich tiene peso propio y ademas puede sumar alianza territorial; pero además tiene ideas propias. Demasiadas cosas para un solo lugar. ¿Cómo avanzará para no quedar comprimido en un solo espacio?

Capitanich sabe que para crecer y generar el empleo, la Argentina necesita llevar su tasa de inversión por lo menos al 27 por ciento del PBI. Se queda corto. Y esa inversión tiene que cambiar de la intensidad de Puerto Madero que ha coronado estos años  a maquinaria y equipo reproductivo. Tarea nada sencilla en la cultura K.

Este planteo, sensato, es contradictorio con la visión smithiana de la inversión que ha aplicado el kirchnerismo y que consiste en un Estado Fiscal Consumista (subsidios) de extraordinaria recaudación, que ha generado,  hacia adentro, una nueva oligarquía de concesionarios del Estado (de bancos a Tierra del Fuego) y hacia afuera, una factoría de ensamble importador de 7 mil millones para autos, 7 mil millones para electrónica y línea blanca y 7 mil millones para turismo. Las ideas de Capitanich implicarían un cambio trascendental en la política económica. ¿Será posible? Si el peronismo descubre, en los meandros de un discurso de circunstancia, este potencial político habrá encontrado un motivo para redescubrir “la política” y dejar atrás la tentación de los jóvenes trotadores al ritmo de las chicas lindas y la Isla de Caras.

Capitanich se ofrece al peronismo tradicional y territorial, como candidato del interior. Carlos Menem y Néstor han representado el saber convencional que un gobernador bonaerense no puede o no debe, ser presidente. Es razonable. Si al peso de Buenos Aires se le suma el del gobierno federal, las expectativas del interior se transforman en alerta. Nada hay escrito pero es lo que ha pasado.

Jorge Milton deberá gestionar para ser candidato. Eso lo obliga a tramitar la alianza al interior del peronismo, tan segregado por la gestión K, y también hacia todos los sectores económicos y sociales. La necesidad del diálogo, en su caso, es una necesidad de su futuro. Por ahí andan sus ideas sobre la economía.  Y su primer paso, después de una primera conferencia de extraordinarias evasiones en la que, sin embargo, transito el camino de la necesidad de condiciones para la producción, es una convoctaroria al dialogo.  Y eso tan ridículamente obvio, en el discurso K, es casi una revolución.

¿Y Axel Kicillof? Nada nuevo. Estaba allí. El cambio de cargo no tiene más extensión de la distancia al otro escritorio. Lo más probable es que siga haciendo lo que ha hecho hasta ahora. Las formalidades del cargo no cuentan.

¿Qué piensa Kicillof sobre los problemas? Le atribuyen críticas al INDEC y a la política cambiaria. Su pensamiento, si es tal, se podrá imponer para un nuevo índice, pero no para revisar el pasado. La paradoja es que, en ese caso, la inflación aparecerá como acelerándose respecto de los meses medidos con el viejo índice y la pobreza aumentará. Complicado.

En política cambiaria se habló de un doble mercado formal que, además de contradecir las relaciones con el FMI, significa blanquear una realidad en la que hoy convivimos. El presidente del BCRA por las suyas y con los gerentes profesionales, está acelerando la devaluación del oficial.

La tercera cuestión Kicillof es su idea de “planificación”. Un plan orientador del proceso inversor requiere una oficina central multidisciplinaria para pensar en términos de Matriz de Insumo Producto y Matriz Social; y además en términos de cadenas de valor. Esas oficinas, cuadros y estudios no están disponibles y tampoco la cultura que debería animarlos. Kicillof podrá hacer el trabajo de ponerlo en marcha. Eso alumbrará, con suerte, en 2015. Entonces, si realmente quieren seguir trabajando juntos, puede servir para la campaña presidencial de Capitanich.

Un  programa a largo plazo puede centrar el debate político de 2015 en cosas importantes.  Pero, para lo que resta del viaje hasta 2015, “la planificación de inversiones”, que se le atribuye como intención a Axel, más bien sería una buena nueva si se materializara en incentivos concretos para la inversión destinada a bienes industriales exportables. Ante la crisis externa, una manera de contribuir a morigerarla es que los dólares, en lugar de fugar, tengan incentivos para quedarse en inversiones capaces de generar más dólares. Dificil que lo haga sencillo.

Lo normal es que habiendo Jefe de Gabinete, él marque y trasmita. Es lo que en estas horas del jueves ha intentado Capitanich. CFK tiene preferencias por Axel. ¿Podrá Jorge Milton superar la relación de privilegio de Cristina por Axel?

Guárdenos 2014 del efecto puente. Moreno mandaba. No vaya a ser que desaparezca la unidad de mando que es esencial en toda navegación aún en la sin rumbo. Que no vaya a ser que alguien diga demasiado pronto “me quiero ir”. Me parece que si eso pasa será demasiado tarde.  Porque lo que no cambia perece. Y cambiar no es hacer lo mismo.

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22 noviembre 2013

¿Algo cambiará?

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