CACHETAZOS, CONTRAMARCHA Y REPECHAJE

6 de diciembre de 2013

Artículo publicado en El Economista

Carlos Leyba

Esta semana dos duros cachetazos nos recordaron que, además de los problemas de la macro economía de corto plazo (la inflación, la caída de reservas, el estancamiento del empleo), los problemas estructurales siguen presentes denunciando la regresión social que ejerce su dinámica desde hace años. El primer cachetazo es el de los saqueos en la ciudad de Córdoba. El segundo, el deprimente resultado en las pruebas de educación PISA. Ambos resultan de la herencia estructural de cuarenta años de desindustrialización, desempleo y pobreza.

No mirar el fondo de la cuestión, más allá del papel de los “operadores”, es cinismo. Esos problemas, instalados por el rodrigazo y la dictadura, explotaron en los 90 incentivados por la convertibilidad. La responsabilidad de los gestores de estos flagelos estructurales es inexcusable. Pero en esta década, de extraordinarios términos del intercambio, esa barrera estructural al desarrollo – aún con crecimiento económico – no se movió un centímetro. Nada puede disimular la violencia social contenida que develan Córdoba y la escolaridad frágil de las pruebas PISA.

¿El nuevo Jefe de Gabinete y el viejo equipo económico reacondicionado, darán señales y práctica de preocupación respecto de los problemas estructurales heredados y no superados? ¿Seguirá la ausencia de políticas magnas del Estado? ¿Seguirá el lema de “hoy no se piensa el futuro, mañana si”?

Por ahora las autoridades están ocupadas por los problemas de la macro de corto plazo. Su preocupación madre es la “caja en dólares”. La abundancia de soja, en relación a la industria deficitaria, al colapso energético y a la fuga entusiasta, duró hasta acá.

Ahora volvieron los viajes al exterior por crédito. Nada nuevo.  Sólo cambió la dirección. Ahora es China o Rusia, ya no Venezuela, pero igual un poquito de Washington como en los viejos tiempos.

Por otra parte, la realidad es que los bolsillos de algunos residentes argentinos están llenos de dólares. Según J. Gaggero – economista de alineamiento oficialista – la última fuga comenzó en 2005, llegando a 25 mil millones de dólares anuales en 2011 y sumando, desde 2003, más de 80 mil millones. Hasta que los funcionarios no se pregunten por qué razón huyen esos excedentes, el destino del viaje podrá cambiar pero el viaje sigue; y las consecuencias también.

Es que en política económica toda solución genera otros problemas. La buena práctica exige, al tomar cada medida, preverlos y cuando se presentan hay que identificarlos. Un ejemplo, Guillermo Moreno “solucionó” el incremento del precio de la carne. No contuvo la inflación – lo ahorrado en carne se perdía en otros bienes –y  produjo una liquidación de vientres que disminuyó la oferta potencial -con el subsiguiente incremento de precios – generó el cierre de frigoríficos y el despido de miles de trabajadores. La “solución” produjo un problema mayor que el autor de la medida no logró identificar. ¿Si lo hubiera identificado …?

El tercer paso de la buena práctica es manifestar la voluntad de resolver el problema provocado. Hacerlo clarifica el escenario de acción y brinda tiempo de expectativa positiva. La ausencia de voluntad manifiesta de resolver el problema induce a acciones  defensivas que traban la solución. Un ejemplo de esta ausencia de voluntad revelada es el tema del INDEC. La inutilidad de la intervención generó un “consenso defensivo” que sin dudas hizo subir las expectativas de inflación y la inflación.  Aún hoy no se reconoció el problema y jamás se expuso la voluntad de solucionarlo. El costo del silencio público sigue siendo enorme. Con la mentira se puede avanzar, pero de ella no se puede volver.

En síntesis hay cuatro elementos para calificar la buena práctica de la política económica: a) capacidad de preveer las consecuencias problemáticas de una decisión; b) identificar el problema cuando se presenta; c) manifestar la voluntad de resolverlo; y d) actuar a tiempo para resolverlo.

Mirando los problemas económicos del corto plazo, deteniéndonos sólo en aquellos que por lo visto la  gestión económica pretende resolver, resulta que todos son consecuencia de “soluciones previas” adoptadas por este mismo gobierno que, evidentemente, al tomar las medidas no supo prever las consecuencias. No las identificó y no tomo las medidas pertinentes. En realidad, después de 10 años en el poder, los problemas presentes de la macro difícilmente no sean consecuencia de las políticas de la actual gestión. Es decir en gran medida las soluciones K han parido los actuales problemas K. ¿Esos problemas están ahora correctamente identificados?¿ Se ha manifestado ahora la voluntad de resolverlos? Lo único cierto es que medidas han tomado.¿Eso es buena práctica en nuestros términos? Veamos.

La reinvención de la conducción económica ha  tomado medidas que no forman parte de un programa global. Al menos si ese existe no ha sido revelado.

Básicamente las autoridades se han focalizado en los problemas de la “caja en dólares” escindiéndolos, al menos por ahora, de la relación con otros problemas de la macro economía como lo son las cuentas fiscales, la política, monetaria y la política de ingresos, salvo que se entienda por ésta la congelación de precios de algunos productos.  Por partes como Jack es más doloroso.

Los problemas que se pretenden resolver están asociados a medidas como, por ejemplo, el “cepo”, que cuando fueron adoptadas no se  previo los problemas que habrían de producirse. La otra “medida previa”, cuyas consecuencias se pretende resolver, además del cepo cambiario es la expropiación de YPF Repsol. Toda apunta a la ”caja en dólares”.

El cepo es la cara visible de una serie de medidas – algunas aún vigentes (al 5/12/2013) por ejemplo la obligación de exportar el mismo valor para ser autorizado a importar – destinadas a contener la “fuga” y así evitar la caída de reservas.

Veamos el diagnóstico que sobre las reservas nos brindó el Jefe de Gabinete “El 75 por ciento de las reservas en la República Argentina se orientaron a pagar la deuda, casi 178.000 millones en la última década. Deuda que no contrajo este gobierno” y dijo “el país …creó 6 millones de puestos de trabajo”. (La Nación, 2 de diciembre de 2013) Esta identificación ¿apunta al nivel de las reservas o a la dinámica de las mismas? Aclaremos la información del diagnóstico. La deuda externa total (pública y privada en 2003) era de 163.000 millones de dólares; hubo refinanciación y quita. El número de puestos de trabajo creados entre 2003 y la fecha, es de 3,6 millones. Estos datos del Ministerio de Economía no coinciden con las cifras del Jefe de Gabinete. Hay un primer problema informativo de diagnóstico. Además el Jefe no mencionó la fuga de capitales ni los déficits estructurales, ni tampoco a la inflación ni las expectativas, ni la tasa de interés, ni el tipo de cambio oficial, que son parte necesaria de la identificación del problema, origen y consecuencias, del cepo.

Las nuevas medidas, aceleración de la devaluación, impuestos disuasorios de la importación de bienes y servicios ¿resultan consistentes con la política de tasa de interés y el nivel de inflación esperado? En el último trimestre la inflación se acelera.

El otro tema es la salida al conflicto por la expropiación de las acciones de Repsol.¿Se apreciaron, a su tiempo las consecuencias, de la decisión? ¿“El problema Repsol” ha sido identificado? ¿Vaciamiento de las gestiones española y de Eskenazi? ¿Pérdida de reservas petroleras? ¿Se han identificado? ¿Se ha manifestado voluntad en resolverlo? La medida estrella es la marcha atrás de una propuesta de pago del valor de mercado al día de la expropiación. Para el Señor Antonio Brufau no alcanza.

La idea dominante es que la paz con los mercados trae reservas. En la misma línea se busca financiamiento en China, en Rusia y en Organismos Internacionales, se arregla con el CIADI, se intenta el Club de Paris y vamos al artículo 4° del FMI. Y en materia de inversiones petroleras se retorna al menemismo mezcla de secreto, laxitud y extranjerización.

Se busca “plata afuera” mientras por la inflación, las tasas de interés, la ausencia de una política de promoción, de horizontes de largo plazo, el excedente local se fuga; y la tasa de inversión es insuficiente para terminar con el desempleo, el empleo improductivo, la desindustrialización y la pobreza.

No importan las formas; si la extranjerización y el endeudamiento son la soga a la que se apela para salir del pozo. Sin modificar las condiciones de producción y de distribución eso termina asfixiándonos.

En su tiempo la dependencia británica nos costó atraso. La urgencia china, por ejemplo trenes y créditos, – en el marco de la primarización de nuestras exportaciones – no tiene porqué tener un costo menor que aquél, si no se operan con urgencia diseños de transformaciones estructurales.

¿Podríamos aplicar las cuatro reglas de la buena práctica de la política económica antes de tomar cada decisión? Nos ahorraríamos muchos cachetazos y contramarchas que siempre son pérdida de tiempo y obligan al repechaje.

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06 diciembre 2013

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