La imaginación al poder

12 de enero de 2014

Carlos Leyba

Cuando pasaron los Reyes Magos terminó 2013. Lamentablemente dejaron poco. Y sus camellos, además, se comieron el pasto y se tomaron el agua. Es decir la ofrenda del año viejo fue poco crecimiento (3 por ciento) y menos stocks (energía, reservas del BCRA). Entonces, de lo más necesario, queda poco. Ese es el legado del año que pasó que acumuló cuentas no pagadas de años pasados.

Cueste aceptarlo cuando sólo se da crédito a las palabras y no a los hechos- Pero pasan los gobiernos y el pensamiento del hombre público promedio, está dominado por lo inmediato. La filosofía del paso a paso y de la ausencia de Proyecto Nacional, que e la mirada de intendente ocupado de lo visible. Y esto es tanto de los que están hoy en el poder (todos) como de los que estuvieron ayer (la mayor parte son los mismos) y de los que se postulan para mañana (y también la mayor parte son los mismos).

El futuro siempre se venga del inmediatismo.¿Cómo? Primero con los stocks, cuando han sido depredados al usar sin reponer. Y segundo de una manera muy cruel: con la formación de las nuevas generaciones. ¿Están preparados los jóvenes para jugar en primera en el SXXI?. Un docente y a la vez dirigente sindical de la provincia de Buenos Aires reclamó, el sábado 10 del corriente, un aumento de salarios de 100 por cien; y señaló que la calidad educativa tenía un modelo: que todos los colegios públicos tuvieran el nivel del Nacional Buenos Aires. De eso se trata. Nuestros colegios, más allá de los resultados nefastos de las pruebas PISA, están a años luz del Buenos Aires a pesar que esos educandos privilegiados, ni sus padres, no parecen ser conscientes de lo que entre todos les pagamos y lo mucho que la mayoría no recibe.  Todo eso también es consecuencia del cortoplacismo. Volvamos a lo de hoy.

¿Qué nos deparará el año próximo? Hay elementos en el pasado inmediato y en el presente, que condicionan las decisiones de los distintos actores y estas se hacen así más previsibles. Por otra parte, el gobierno tiene objetivos, necesidades y herramientas para canalizar en una dirección. Vamos a la realidad.

Hoy las preocupaciones de los actores económicos son mayores que lo que sugiere la realidad que, por otra parte, es bastante preocupante. Las necesidades del gobierno superan sus objetivos. Pero las herramientas de las que dispone, o de las que amenaza hacer uso, son precarias como lo ejemplifica la amenaza de importar tomates. Raul Alfonsin sufrió las consecuencias de la importación de pollos: “los pollos de Mazorin”. Y sufrimos la política de J.A. Martínez de Hoz de abatir la inflación con importaciones y Carlos Menem, con el mismo plan,destruyó la industria e instaló la fábrica de pobres aún no desmantelada. El riesgo son “los tomates de Kicillof”. Un error. Debilidad de la teoría que diseña herramientas de manteca (se derriten con el calor) cuando como hoy las necesidades ahogan los objetivos.

¿Cuál es la causa? Es que la heterodoxia económica proclamada sigue siendo la gran ausente de la gestión K desde su primer día. A pesar del viento de cola no ha existido un plan ni las inversiones que habrían transformado la estructura energética, de transporte, de las exportaciones, de la estructura productiva, ni la territorial. Una década es suficiente para llevar a cabo esas transformaciones. Y la heterodoxia es transformar las tendencias naturales. El mayor peso del Estado, que lo hay, no es condición sufíciente para la que la heterodoxia gestione. Y puede ser un arma contraria si el país ve crecer el peso de la oligarquía de los concesionarios, esa concentración nefasta, al ritmo de somos progresistas.

Volvamos a lo que puede pasar en 2014. Si todo tira para el mismo lado el resultado, bueno o malo, será previsible. Qué pasa después es otro tema. Eso tiene que ver con los stocks: nada bueno ocurre cuando ellos disminuyen. También puede que ambas fuerzas se desplieguen en sentido contrario: en ese caso el resultado es menos previsible.

¿Cómo están las expectativas privadas?  ¿Cómo piensa actuar el gobierno? ¿Qué pasa afuera y qué nos condiciona?

Nuestro “afuera” son los precios de la soja y del petróleo; la marcha de Brasil; y el clima de la finanzas internacionales. Si la soja sube, suma a favor; si el petróleo sube, resta; si Brasil crece, en principio, suma; y dado que la idea de pedir prestado o de buscar morlacos por ahí, está creciendo en la cabeza de los funcionarios nativos, el clima de las finanzas internacionales pasó a ser más importante. Este año l”o de afuera” ni nos salva ni nos hunde, todo neutral y todo depende de lo que hagamos aquí.

El año 2013 terminó con evidencias del mal manejo de la política energética de la década K y de la década menemista. Su daño se prorrogará por años. Además se aceleró la tasa de inflación al 30 por ciento anual; y se desacelero la actividad económica en los últimos meses. En 2014 dificilmente salgamos del 1 al 2 por ciento de crecimiento.

¿Cómo están las expectativas? El (ICG) Índice de Confianza en el Gobierno (UTDT) esta por debajo del promedio de la serie.  No estabamos atravesando – antes de la electricidad, la rebelión policial y los saqueos – un clima de desconfianza que acredite un giro negativo ¿pero después del baile de fin de año?

En la misma dirección se encuentra la medición del Índice Líder (UTDT) que permite estimar la actividad futura sobre la base de indicadores adelantados. La idea, implícita en esas estimaciones, es que el nivel de crecimiento se mantendrá entre 1 y 2 por ciento.

Después de la caída de 2012 y la lentitud de 2013, el problema es la debilidad en la creación de empleo. El Índice de Demanda Laboral (TDT) en noviembre señalaba una declinación de 4,9 por ciento. Se confirma la preocupación de los medios sindicales. La enfermedad más graves del sistema económico es la incapacidad de crear empleo productivo que desencadena mayor conflictividad social y un efecto tirabuzón: si la caída no se detiene lleva a un aterrizaje accidentado. Las expectativas de inflación (IEI-UTDT). En diciembre estaban en 30 por ciento para el año.

El resultado de todos estos elementos es la caída en el índice de expectativas de los consumidores el ICC (UTDT). En diciembre fue de 7,5 por ciento.

Resumimos; lento crecimiento, alta inflación y problemas de empleo. Es decir algo parecido a lo que estamos viviendo.

Las bases de una economía saludable no son crecer al 1 o el 2.Es poco. Lo primero es el incremento del empleo y la baja de la tasa de desempleo. Las dos cosas.

Es que puede aumentar el empleo pero ser insuficiente para que todos los que lo necesitan tengan uno; o bien puede bajar la tasa de desempleo como consecuencia del desaliento que genera un mercado de trabajo de bajos salarios o de muy difícil obtención de una oportunidad laboral.¿Qué empleos estamos creando o a qué personas consideramos empleadas? Si los empleos se concentran, por ejemplo, en el sector público surge una legítima preocupación acerca de la productividad del gasto público. Y si se consideran empleadas aquellas personas que por no tener un trabajo remunerado, cualquiera sea la razón, reciben un ingreso que no es estrictamente un salario, por ejemplo un plan, un programa público, o cualquier otra ayuda socialmente necesaria, entonces surge una legítima preocupación acerca del verdadero nivel de empleo. Hoy la creación de empleo está estancada. Hay sobradas razones para suponer que la demora en la creación de empleo privado hace difícil mantener una relativamente baja tasa de desempleo como la que hoy tenemos. Entonces ese objetivo supone un esfuerzo mayor de empleo público o de pagos de transferencia.

¿Podrán las administraciones públicas continuar en el mismo nivel de creación de “soluciones laborales” de todos estos años? Es difícil que esta estrategia sea consistente con la salud financiera del Estado.

Si miramos los primeros pasos del año, el gobierno -en términos reales- está recaudando menos; y por otro lado está buscando fuentes de financiamiento tributario un poco a los ponchazos. Es que el estado fiscal consumista (EFC) se basó en el incremento constante del valor “real” de las exportaciones de soja; y frenado ese incremento el (EFC) se tiene que reinventar. El martillazo caerá sobre los sectores medios que sufrirán el ajuste fiscal doble: aumento de impuestos y tarifas y aumentos en los servicios que no le presta el Estado (educación, salud, seguridad). Doble Nelson. ¿Podrá mantener el eufórico consumo?

Otra condición de una economía saludable es el incremento neto del stock de capital para expandir nuestro potencial productivo.

Crecimiento de la producción, del empleo y del stock de capital reproductivo, conforman los materiales de un buen año económico. Hoy no aparecen firmes en el horizonte.

Falta ver el reparto del crecimiento. Esto es la mejora en los salarios reales, la solvencia pública y la estabilidad relativa de los precios. Los salarios reales sostienen la mejora en las condiciones de vida y en ausencia de mejora en las condiciones de vida el crecimiento tiene poco valor colectivo. Pero es imposible, en este marco, que haya una mejora sostenible de las condiciones de vida de la sociedad si las finanzas públicas no son socialmente rentables. Los ingresos públicos pueden mejorar o empeorar la equidad; pueden alentar o desalentar ciertas inversiones o ciertas actividades y es bueno que cumplan esa función. Y finalmente la baja inflación fortalece la sana política de salarios y de recursos y gastos públicos.

Estas tres condiciones (salarios reales, finanzas publicas, estabilidad) están complicadas a punto tal se escuchan voces que alientan el endeudamiento externo. ¿Nos dimos contra un cul de sac?

Finalmente equilibrar las cuentas externas y consolidar la posición de reservas es el otro conjunto de buenas noticias que debemos esperar del funcionamiento de la economía. En esto en 2013 no estuvimos bien y es posible que en 2014 estemos mejor. ¿Pero a qué costo?

La evolución de 2013 representó una recuperación frente a la caída de la actividad del año 2012; pero esa recuperación – iniciada en el segundo trimestre de 2013 – ha venido desacelerándose  a lo largo del año. Particularmente el estancamiento es la nota característica de la industria manufacturera que, en todo este ciclo, depende de los ánimos de la automotriz. La caída de la producción automotor fue el signo dominante de la última parte del año ya que otros sectores han manifestado un razonable ritmo de crecimiento. Entonces 2013 termina con más inflación y más crecimiento que 2012. Pero mientras la inflación se aceleró en el último tramo del año, el nivel de actividad se desaceleró: lo bueno se perdió y lo malo se acumuló.

Mirando la inflación y el nivel de actividad y las expectativas desalentadoras¿qué está haciendo el gobierno?

Con la inflación lo anunciado son los “precios cuidados”. Con la actividad, particularmente, la automotriz lo anunciado son los impuestos que gravan los vehículos de alta gama. Sin duda que los impuestos – sin otra compensación – equivale a que la actividad está sometida a un castigo inesperado. Y los precios cuidados aguantarán lo suficiente como para que el gobierno sienta un triunfo: pero la inflación seguirá erosionado ingresos y complicando costos. La percepción de cómo van las cosas seguirá el camino de la bifurcación entre el gobierno, que ve todo bien, y la sociedad que cada vez ve las cosas peor.

La imaginación al poder, el lema del mayo francés, no se ha traducido en reacciones imaginativas para responder a los problemas. Pero la imaginación en el poder puede generar el divorcio entre la realidad y el gobierno. Y ese es un mal comienzo para el año sobre todo cuando se crece poco, se sufre la inflación y el empleo no empuja. Y el que coordina no coordina.

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12 enero 2014

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