Líder, estadista, político, pensador

28 de junio 2014

Nota publicada en El Estadista

Carlos Leyba

Desde 1943 el General Juan Domingo Perón ha estado presente en todas las decisiones trascendentes del país.

Entre 1943 y1955 construyó la “voluntad popular necesaria para formar poder” – aún vigente –; y ,como Jefe de Estado, instaló el exitoso Estado de Bienestar que fue eje dominante hasta su muerte.

La Masacre de Plaza de Mayo (1955) y la quema de las Iglesias, forjaron un clímax de violencia. Al que siguió una rebelión que dividió las Fuerzas Armadas. Ante el riesgo de enfrentamiento sangriento, Perón renunció. Dejó instalados los objetivos de pleno empleo productivo y distribución progresiva del ingreso; y como columna vertebral, para formar poder, al movimiento obrero organizado con una vocación nacional integradora de toda la sociedad.

Entre 1956 y1973, disociada la estructura jurídica del poder de aquella voluntad popular, los breves gobiernos civiles fueron democracias fallidas. Perón contribuyó a la elección de adversarios; desensilló tantas veces como nuevos gobiernos hubo y hasta que se definiera rumbo y continuidad o no, de su proscripción. Escuchó a todos los sectores. Alentó visiones y acciones contradictorias. Desde el exilio, ante un clima que memoraba al de su renuncia, construyó una salida política para una democracia pacificadora de calidad a la que consideraba imposible sin la  inclusión de aquellos que lo habían proscrito. En su tercera presidencia concertó,  objetivos e instrumentos, con sus opositores.

Su vida pública concluyó el 12 de junio de 1974. Esa mañana dijo “vine al país para unir y no para fomentar la desunión”; ratificó que el acuerdo entre trabajadores, los empresarios y el Estado, (es la) base para la política económica y social”; agregó, “he preparado … el Modelo Nacional, … nuestra doctrina”; le preocupaba la “fiebre de la sucesión” y dijo “el único sucesor de Perón será el pueblo argentino”. Y alertó que “horas muy aciagas para … la República”. Por la tarde, en Plaza de Mayo, se despidió: “llevo en mis oídos … la palabra del pueblo argentino”.

El 1º de julio el pueblo, sin excepción, expresó profundo dolor por su desaparición que anunciaba las “horas aciagas” que sobrevinieron.

Luego la violencia y el Genocidio nos empujaron a nuestra decadencia civilizatoria. Abandonamos el Estado de Bienestar como rector de la vida pública. Los números representativos de1943 hasta 1974 (crecimiento de la productividad industrial y del empleo;  pobreza y distribución) no se volvieron a alcanzar en los 40 años siguientes. La dinámica del progreso fue derrotada por el endeudamiento externo – destinado a la fuga de capitales –; por la concentración de riqueza mal habida – como consecuencia del desguace del Estado – y por la ausencia de ideas claras (plan) para construir la Nación desde el Estado (inclusión social y territorial).

Durante su vida , el paradigma de la justicia social, la industrialización y el bien común, se hicieron patrimonio colectivo, aún para los que militábamos en el antiperonismo y para los muchos que, sin hacernos peronistas, dejamos de hacerlo en la mitad de los 60. Los frutos de ese paradigma fueron los 30 años de progreso que concluyen con su muerte. “Peronistas son todos” fue su síntesis de esa convergencia fructífera. (1972)

Perón fue líder, estadista, político y pensador.

Su liderazgo fue pedagógico. Invocarlo aún hoy convoca multitudes que lo interpretan. Sin embargo, los rebeldes a su testamento, los que aspiran a sucederlo, limitan su seguimiento a disputar el “derecho” a usar su  foto en las boletas electorales.

Fue un estadista. En el Consejo de Postguerra, Planes Quinquenales, Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional, convocó a intelectuales y técnicos para programar. Gestionó, con un plan, para el país deseado. Su visión estratégica tuvo profundidad y continuidad, por ejemplo, el Congreso de la Productividad de 1955 prologó el Pacto Social de 1973. En la tercera presidencia, situación interna difícil y crisis del petróleo, no se limitó a la coyuntura. Yaciretá, gas con Bolivia, acuerdo del Río de la Plata; el Instituto para la Integración latinoamericana; decenas de acuerdos comerciales con los países socialistas, la ruptura del bloqueo a Cuba, manteniendo excelente relaciones con los Estados Unidos, son algunos ejemplos de sus decisiones estratégicas. El estadista se legitima definiendo públicamente el largo plazo.

Desde el llano, el Perón político, construyó La Hora del Pueblo y las Coincidencias Programáticas. Una convergencia multipartidaria y de las organizaciones sindicales y empresarias, que conquistó la democracia para un programa de objetivos e instrumentos que , en 1973, se hicieron ley por unanimidad. Obra original y gigante y muy anterior al Pacto de la Moncloa. El político concierta para incluir.

Como pensador en su ocaso nos legó el Modelo Nacional. En febrero de 1972, en su “Mensaje ambiental”  señaló ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobre estimación de la tecnología”. Se adelantó 30 años. El pensador lee el futuro en las entrañas del presente.

Después de su muerte, además de los horrores vividos, perdimos oportunidades a causa de que el paradigma dominante de la actual clase dirigente, sin distinción de banderías , nos reitera en el fracaso cíclico: deuda, fuga, desindustrialización, crisis, deuda y así.  El fracaso cíclico coincide con la ausencia de líderes pedagógicos, estadistas de largo plazo, políticos que conciertan, y pensadores que reflexionan el futuro en las entrañas del presente.

Sus seguidores llegaron con su foto en la boleta electoral; no le han levantado un monumento y no han querido o sabido emular sus virtudes, comprender su pensamiento, continuar su trayectoria interrumpida en 1974. Lo peor es que debían y podían hacerlo.

De haberlo hecho podríamos habernos evitado la pobreza y la inequidad que son las consecuencias de la deuda, la fuga y la desinversión.

La memoria de Perón debería inspirar la lectura del futuro contenido en el presente; liderazgos pedagógicos; compromisos con el largo plazo y vocación concertadora.

compartir nota
28 junio 2014

Líder, estadista, político, pensador

Los comentarios están cerrados.