Horóscopo 2015 y los Reyes Magos

3 de enero de 2015

Por Carlos Leyba

¿Por qué cada diario o revista de actualidad, publica su propio horóscopo para cada signo y para cada día? ¿Y por qué cada uno de ellos solo por azar suena parecido? Es que se trata de horóscopos “de autor”, y cada intérprete del zodiaco tiene su propia versión del futuro de cada signo.

La economía y los economistas, en general, no tenemos mucha más suerte respecto de la adivinación del futuro, que la que tienen los responsables de la columna de horóscopos.  Es que cada una de esas adivinaciones es propiedad de sus autores. Hay una cierta similitud también con los meteorólogos.

Cada uno de los lectores de la suerte, del clima, o del devenir de la economía, reflexionan a partir de la lectura de esos prodigios y, créase o no, los dichos, por aventurados que sean, despiertan la renovación del interés por lo que habrá de pasar sea, en cada caso, con el amor y la salud personal; el calor y la lluvia; y los pronósticos económicos.

Las decisiones de cada uno, despertado que sea el interés, a causa de esos diseños de avatares, pueden tornarse por lo menos mas reflexivas; y en ese sentido, los pronósticos, pueden ayudar a mejorar las decisiones.

Dicho de otra manera, más allá de su carácter científico o mágico, esos lances crean clima y a pesar de sus errores se mantiene viva la costumbre de consultarlos tal vez porque ayudan a pensar.

Horóscopos, meteorología para las vacaciones y pronósticos o análisis económicos son muy populares al comenzar el año. Asomémonos a la economía.

En este campo, el de las previsiones económicas, es necesario distinguir entre el acontecer inmediato y las corrientes profundas.

El acontecer inmediato atañe a las variables económicas acerca de las cuales los hacedores de política económica mucho pueden hacer en función de los objetivos básicos de crecimiento y estabilidad, empleo y distribución, equilibrios fiscales y externos;y a su vez acerca de las cuales los agentes privados pueden diseñar sus estrategias de costos y beneficios.

Las corrientes profundas son aquellas que, en la perspectiva inmediata, solo las podemos cabalgar para influir en la dirección. Las previsiones de largo plazo, a las que estamos poco acostumbrados, requieren diagnósticos y pensamiento en profundidad para diseñar una estrategia productiva. Pero, aunque parezca insólito, hacerlo bien exige tener ideas claras acerca de donde queremos ir. Lo mismo ocurre con las cuestiones de corto plazo. Un buen diagnóstico del presente exige claridad de objetivos inmediatos. Y ni hablar del diseño de las políticas.

Volvamos. Toda previsión de largo plazo, entonces, es una que refiere la distancia que va entre el destino elegido y aquel hacia donde nos empuja o arrastra la corriente profunda. La distancia entre una y otra llegada, marca la dimensión de la propuesta de quienes aspiran a cabalgar el futuro. Puesto de otra manera puede suceder que para unos, las corrientes profundas libradas a si mismas, los acerquen al destino elegido; y que para otros esas corrientes profundas nos alejen del punto de llegada deseado.

Unos celebrarán los beneficios que las corrientes profundas nos habrán de deparar y otros, con un destino diferente, procurarán cambiar algunos o muchos grados, la dirección de las fuerzas profundas que los alejan.

Los primeros trabajan estrategias de adaptación, los segundos estrategias de transformación. Los primeros se dejan llevar, los segundos tratan de modificar la tendencia. O puesto de otra manera unos no tienen destino, no saben donde quieren ir y por lo tanto están destinados a una profunda contradicción. Veamos.

El menemismo adoptó la estrategia de adaptación a la tendencia dominante del Consenso de Washington, generando el proceso de desaparición del patrimonio del Estado vía la privatización de activos y la de un festival de incremento de pasivos a través de la deuda externa que, en una pinza perfecta, nos tornaba insolventes financieramente y a la vez desamparados en la economía real a través de la destrucción de la industria y el empleo productivo. La corriente profunda iba en esa dirección pero nada se hizo para reconducirla. ¿Tenía el menemismo idea acerca de su destino? ¿Era un proyecto o un sancochado aventurero que terminó en un desastre que ni sus autores intelectuales hoy reivindican?

El kirchnerismo también es un modelo de adaptación. Comenzó convalidando la corriente profunda a la sojizacion, monocultivo y primarizacion de la economía derivada de la emergencia China como demanda dominante de determinadas materias primas; y acaba de sancionar las normas de adaptación de la estrategia dominante de constituir una relación dependiente en materia financiera y económica con el Celeste Imperio. Toda dependencia requiere de desequilibrio para consolidarse. El Senado, con una falta de responsabilidad inexplicable, convalidó endeudamiento por 50 mil millones de dólares, con justicia británica, para ingresar en una etapa superior de dependencia con la nueva potencia. Etapa superior que se suma al balance comercial negativo de años con ese país y al deterioro de los términos del intercambio, motorizados por la baja del precio de la soja, de nuestra “especialización”.

La primarizacion y el endeudamiento, en ambos casos aunque con método y discursos diferentes, son estrategias de adaptación y no de transformación ante las corrientes profundas dominantes que nos alejan del destino apetecible. ¿Cual es el destino del proyecto K? O puesto de otra manera ¿qué es lo “nacional y popular” de la relación privilegiada y primarizando con China? ¿Qué nos dirían al respecto Arturo Jauretche o Raul Scalabrini?

Los ciudadanos de a pie somos bastante remisos a evaluar y manifestarnos conscientemente acerca de las corrientes profundas y las consecuencias de las estrategias ociosas de adaptación. Pero esa ausencia de evaluación de los costos de las estrategias de adaptación ha llevado al país a situaciones dramáticas o a perdida de oportunidades que en la comparación histórica de lo que pudo ser también son dramáticas. Esa enfermedad social es la consecuencia inmediata de la ausencia de estadistas que sufrimos desde hace 40 largos años. Los dirigentes dirigidos por las encuestas, podemos decir por “la cobardía de las encuestas”, jamás podrían ser estadistas porque en lugar de conducir son conducidos; y en lugar de analizar en profundidad disfrutan de la superficialidad del día a día.

El acontecer inmediato es sin duda el que mas nos pesa respecto de la vida cotidiana, y por eso es el que mas nos interesa, y es el que menos esfuerzo de reflexión requiere. Y en el que, aparentemente, podemos realizar mas ejercicios científicos ya que supuestamente disponemos de más información. Este es el punto. Ahí estamos trancados.

La información es relevante cuando es compartida. Sobre esa base se pueden organizar escenarios diversos. ¿Cómo dialogar con la realidad sin información?

Los escenarios dependen de la ponderación de las variables sobre el futuro inmediato y todos ellos están intervenidos por lo que se supone harán los hacedores de política y los agentes económicos que disponen de cierto peso. Nuestro primer problema es que la información no es compartida. Pero ni siquiera aproximadamente. Ahí estamos en un problemas. Aun en el caso que quisiéramos ir para el mismo lado, si de acuerdo con la información que disponemos, unos creemos estar en A y otros en Z, aun tratando de ir para el mismo lado, el conflicto de rutas es inexorable.  Estamos en la oscuridad del horno.

Para el gobierno, según su información, “el espacio de política económica” es grande. Menor que el de 2013 y que el de 2014. Pero de cualquier manera “grande”. La inflación reconocida es de 20/25 por ciento anual, aunque algunos de los economistas de “la casa”, a pesar de la pasión militante, ante los colegas de otros ranchos no se animan a ponerla por debajo de 30, aunque todos coinciden en una desaceleración que tiene mas que ver con el vicio de la recesión que con la virtud de estrategias de estabilización. Respecto del empleo, que para el especialista Javier Lindenboim esta en zona de incertidumbre, el oficialismo ve “rasguños” para arriba o para abajo y nada que preocupe. En cuanto a la recesión ya la están viendo terminada habiendo sido, según los oficialistas, muy leve. Y respecto del sector externo no alientan demasiadas preocupaciones ni con el nivel del tipo de cambio, ni la brecha con el paralelo, ni el nivel de las reservas, ni  la situación de la deuda externa.

En ese contexto oficial,  la política monetaria, cambiaría, de ingresos y fiscal tienen, según el gobierno y el coro de economistas participantes mediáticos, un amplio margen para llegar al proceso electoral con las riendas en la mano, el caballo fresco y un cierto viento de entusiasmo sostenido por el futuro de cambio: la paradoja de la suerte de los que se van porque muchos creen que se van.

Toda esta convicción se funda en los números que colecta el INDEC y el ejercicio teórico de “veni chiquito”, acerca de las reacciones de los agentes económicos ante las decisiones de los hacedores de política. Todo este discurso respecto del acontecimiento inmediato conforma la visión del oficialismo que se basa en datos propios del ente oficial y también en encuestadores leales hasta las últimas consecuencias. Trascendió que ahora una consultora privada indagará los precios de los artículos de consumo en supermercados. ¿Empiezan a desconfiar de su propia sombra?

Ese paquete informativo no lo comparte nadie fuera del centro gubernamental. Salidos de allí, toda la información refiere situaciones presentes y futuras de riesgo que, por la alta tasa de inflación, más de 30; caída del producto, fuerte recesión; problemas de empleo, estancamiento y retroceso; atraso cambiario, abierta debilidad de la posición de reservas, brecha y situación de la deuda, han encogido al extremo el “espacio de la política económica”. El “espacio de política económica” para los oficialistas es grande y muy pequeño para los opositores.

Esto es, las versiones no oficialistas, estiman que los instrumentos de política económica – en estas condiciones – no tienen capacidad para conducir la situación económica a un escenario de mas crecimiento, menos inflación y más empleo. Y si bien creen que se pueden lograr algunos resultados, los mismos lo serán a costa de otros, más allá de la lógica de las compensaciones; y por sobretodo se podrán lograr a costa de un escenario realmente dramático para la próxima administración. O, lo que es lo mismo, dramático para la sociedad cualquiera sea la administración que nos toque en 2016. Un mejor hoy que garantiza un peor mañana.

Entonces los pronósticos acerca del acontecer inmediato difieren drásticamente y lo hacen a partir de información contradictoria acerca del presente. Y naturalmente porque el oficialismo debe creer que puede mejorar los escasos resultados de 2014 aun en términos oficiales; y porque los críticos suponen que los resultados de 2014 son malos y predisponen la economía de 2015 para un escenario peor y que, además, lo que puedan hacer o hagan los funcionarios oficiales, lejos de mejorar el futuro, lo pondrán mas riesgoso.

Ejemplo. La celebración de la baja del paralelo, mérito de la política, se transformó al terminar el año en un celebrado retorno a valores anteriores. Pero como decían los viejos cambistas “el dólar baja a tomar agua” y cuando calma la sed, si hay razones para el paralelo, vuelve a subir. Venía una de arena y volvió una de cal. Esto habla de un escenario inestable en el que los horóscopos de todos depende del autor. Como los del amor, la salud y el dinero.

Es que lo único cierto, estructural, es que el corto plazo pasa. Lo que queda es lo que importa y esto es, saber dónde queremos ir y analizar las corrientes profundas.

Para quienes queremos un país que exporta industria, retorna a los índices de pobreza y equidad de la primera mitad de los 70, y que recupere el valor de la educación, ni los vientos del Consenso de Washington ni los huracanes de la emergencia China admiten el ocio de la adaptación porque van – como es obvio – en la dirección contraria. Y ante ello las estrategias de transformación son las únicas rendidoras y capaces de aprovechar las oportunidades.

Para ello hace falta vocación de estadista, vocación de construir Nación, vocación de construir escenarios compartidos. Tal vez esa necesidad se alumbre con el nuevo año y los horóscopos hagan su trabajo pedagógico. Y en una de esas nos inspiramos y le mandamos una cartita a los Reyes Magos y nos despertamos con ese regalo. Pidamos lo.

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03 enero 2015

Horóscopo 2015 y los Reyes Magos

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