Política o Marketing

6 de junio de 2015

Carlos Leyba

El marketing de gestos, colores, frases vacías ha reemplazado a la campaña de ideas. El perfil de estadista ha sido reemplazado por el de famoso; la formación ha sido reemplazada por la simpatía. Pero es peor, el marketing durante el período de gobierno sirve para ocultar los problemas que no pueden resolver los famosos simpáticos. Y al ocultarlos, los saca de la agenda de trabajo y por el mero transcurso del tiempo los hace mayores y mas complejos.

“La economía de bolsillo va a mejorar”, “Cristina es imbatible” y  respecto del PRO, “Preferimos perder puros, solos”. ¿Qué tal?

Francisco de Narváez renunció a su candidatura a gobernador por el Frente Renovador luego de escuchar, junto a Sergio Massa, esas declaraciones de Jaime Durán Barba.

Durán Barba, a quién Elisa Carrió calificó como un “hombre vulgar, … ordinario”, es uno de los miembros de la legión de “especialistas” en marketing político que, por unas rupias – y no por otra razón – funge como cerebro alquilado de Mauricio Macri.

La vulgaridad de Duran Barba no necesita demostración. Solo atención y memoria. En declaraciones al diario La Nación, señaló que “!Hitler era un tipo espectacular! ¡Era muy importante en el mundo!” Y le aclaro que no agregó a continuación ni un solo comentario que permitiera ponerle un contexto de razonabilidad a esa bestialidad.

En ese mismo reportaje al diario La Nación, agregó, esta vez respecto de José Stalin: “Era un tipo muy fino ¿Tu sabes que la primera dedicación de Stalin era la poesía? … era un tipo de un finura impresionante”. No es una broma. Lo dijo. ¿Idiota?

Primero, imagínese Ud., si estas declaraciones las hubiera hecho, por ejemplo, el asesor de Massa – que es español – o el asesor de Fernando Pino Solanas, o de Margarita Stolbizer o el de Julián Domínguez ¿qué no hubiera dicho un editorial de La Nación? Macri habla de un “círculo rojo” que sería “el otro poder”. Pues bien “el circulo rojo” ha silenciado esas declaraciones del asesor de Macri que, con su silencio, las avaló.

La Nación , si lo hubiera dicho otro candidato u otro asesor estrella de otro candidato, hubiera estallado. Es feo que, dependiendo de dónde vengan, haya cosas que están mal o bien. No por lo que son sino por de dónde vienen.

Aclaro que mi interés por el personaje es porque es quién corta el bacalao en la cabeza de Macri.

El hombre vulgar no tiene límites. No viene a cuento ahora, pero es lo que en términos de José Ortega y Gasset se llama,  el guarango. Y en verdad preocupa que un guarango pese tanto en la vida del país. Fíjese que no paró ahí. Digamos no se detuvo en la historia y en otra geografía. Cuando las papas quemaron se vino al galope para este tiempo y este territorio. Vea.

Respecto de Federico Pinedo, que es el jefe de la bancada del Pro, dijo “Está muy viejito Pinedo. Y como viejito le ha agarrado el Alzheimer”.

Este hombre vulgar, guarango, dejó como a niños de pecho las acciones de los parlamentarios kirchneristas respecto del doctor Carlos Fayt. Todos sabemos que lo atacan por viejo (aunque las razones sean otras). Pero que antes de diagnosticarle una enfermedad, por lo menos, están haciendo una parodia de investigación. Horrible, pero más decoroso.

La Nación, y el círculo rojo según Macri, se ha agraviado de la calificación de “viejo” y del intento de diagnóstico a Fayt. Y con razón. Pero no con las declaraciones de Durán. Doble estándar.  Esta mal. Muy mal.

Este hombre vulgar hace de la vejez y de una enfermedad, un insulto. Y lo más lamentable es que Macri no lo haya expulsado de su entorno, que el entorno de Macri lo aplauda y que además todos ellos lo sigan; y sea él quien diseñe la estrategia electoral de Macri. Es lamentable. Porque Macri representa a mucha gente, 20, 30 por ciento de los votantes.

Pero lo que es peor es que, para los marketineros de la política, la campaña continúa y se profundiza durante la gestión de gobierno. Y la práctica corrobora que es así.

Daniel Scioli, Cristina Kirchner y Mauricio Macri, en ese orden, usan tiempo y dinero público para vivir en campaña. Sobre todo Scioli.

La ciudad de Buenos Aires, que no es la provincia, en sus lugares más emblemáticos tiene gigantografías, películas, lo que quiera relatando las “maravillas” que Scioli ha hecho en una provincia, con ello tiende a ocultar que la provincia vive atormentada por la pobreza, las carencias y la inseguridad cotidiana las que, como mínimo, permanecen estancas hace años.

El marketing durante el período de gobierno sirve para ocultar los problemas. Y al ocultarlos, los saca de la agenda de trabajo y por el mero transcurso del tiempo los hace mayores y mas complejos.

Con esas prácticas el marketing empeora la gestión de gobierno: por ejemplo la intervención del INDEC puesto al servicio del dibujo de las cifras económicas y sociales es una decisión cuya única razón es el marketing.

Los vicios de la desinformación sobre la realidad que sufre el país, y el propio gobierno, que tanto daño nos han hecho y se proyectan al futuro, son consecuencia de la presencia dominante del marketing entre los políticos de casi todas las opciones disponibles que están en capacidad de pagar gurúes generalmente importados.

Pero, y esto es tal vez lo más importante, sepamos que si Macri llegara a ganar las elecciones Durán, el vulgar y guarango, será – como lo es hoy – su principal asesor. Su gurú. El hombre que lo conduce. Y – si Macri ganara las elecciones – corremos el riesgo que, en realidad, nos gobierne un tipo como Durán.

Volvamos ahora a las frases de esta semana, cuyo voltaje, llevó a De Narváez a una movida de envergadura como es la de su renuncia que, al menos, abre la puerta para que Massa se presente como candidato en la PASO a gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Massa tiene la posibilidad de ser candidato a gobernador con José Manuel De la Sota  como candidato a Presidente.  O bien, si Macri accediera, a llevarlo como candidato a presidente del hombre del PRO en una PASO compitiendo por ese cargo, con el mismo candidato a presidente, con María Eugenia Vidal.

En términos de la gobernación a la provincia Massa barrería de la competencia a Vidal  y la formula provincial Macri- Massa sumaría más de lo que suma hoy Macri, aunque menos de lo que alguna vez sumó Massa en la provincia.

Ese porcentaje, dadas las condiciones de que en la provincia gana el que tiene mas votos, lo pone a Massa muy cerca de ganar si los candidatos del FPV no levantan los votos que hoy parecen  tener. Esa es la movida de De Narváez.

Movida que, con las afirmaciones del guarango, pareciera que ha naufragado antes de ponerse a navegar.

El razonamiento encadenado de Duran Barba dice: la economía de coyuntura manda, si la mayor parte de la población fidelizada (clientelismo) y de la no fidelizada (todos los convencidos de la gestión más los indecisos) perciben concretamente (en el bolsillo) que las cosas están mejor (que volvieron a estar como cuando estaban bien) entonces ,quien está en el poder (Cristina), es imbatible. Es decir si es que eso de la mejora en el bolsillo ocurre.

Sigue. Y como eso va a ocurrir justo antes de las elecciones y durara lo suficiente como para que voten al oficialismo, entonces, los demás (el PRO) van a perder.

Y si perdemos es mejor que perdamos solos – sin otra alianza – para mantenernos puros. Esperando la recompensa que la pureza brindará a futuro.

Por lo tanto, y dado que Ustedes son impuros, no nos juntamos para contagiarnos. Para Macri y Duran, la “pureza” del PRO es el sinónimo de la “nueva política”. Que supuestamente es lo que desearía la minoría, dado que con la “pureza”, la “nueva política”, a criterio del gurú guarango, el PRO marcha a la derrota.  O lo que es lo mismo juega para perder.

Me detengo en esto porque creo que es un ejemplo perfecto del daño que le está haciendo el marketing a la política. Esta sustituyendo el sentido de la política como construcción en torno a fines por otra cosa. Para decirlo de una manera inmediata aunque imprecisa, podemos identificar esa sustitución como política construida en torno a los medios.

La política es una pedagogía. Es la sensibilización en la sociedad de aquello que ella no tiene a flor de boca pero que, expresada por el lenguaje político, se convierte en una capacidad de movilización en torno a los fines. Los fines implican la razón. La racionalidad profunda de las políticas.

A causa de la influencia nefasta de los marketineros los políticos se han encerrado a mirar encuestas acerca de lo que la gente piensa con la información que tiene.  Las encuestas conducen la política. Y bastaría desinformar masivamente para que las encuestas marquen adhesiones propias de la isla de la fantasía. La función de la política es iluminar caminos, despejar las telarañas del presente para anunciar caminos a un futuro mejor.

No son pocas las cosas para cambiar en la Argentina más allá de la probable mejora de la economía de bolsillo de los próximos días. Por ejemplo, Daniel Scioli acaba de colocar, bajo ley de Estados Unidos, deuda externa a la tasa del 9, 9 por ciento anual. A nadie escapa que a esa tasa, dado que el PBI ni remotamente podrá aumentar a esa tasa con la continuidad de este programa económico – si es que fuera tal – la deuda crecerá como proporción del PBI. ¿Y? Simple. Una prueba más que la política de la economía para la deuda sigue tan vigente como antaño y a pesar de las declaraciones del desendeudadamiento.

¿Qué dice el marketing frente a esto? ¡Tenemos crédito! ¿Qué dice la realidad? Nuestra economía genera dependencia financiera para mantener el estado patético de la provincia de Buenos Aires y no para transformarla: los que están no lo hicieron en 8 años de los cuales muchos fueron de crecimiento.

Los hombres del marketing (y todos los candidatos obedecen) prohíben hablar de los problemas porque, naturalmente, ellos no tienen la menor idea de cuáles son y muchos menos de qué cosas proponer. Un círculo vicioso: encuestas, campañas de silencio y frases cortas.

A Macri le han propuesto perder siendo puros.  ¿No contaminados de qué?

Empecemos, ¿no está Mauricio Macri contaminado hasta el tuétano con la Patria Contratista? Antes y ahora. ¿No es la “Patria contratista” una de las que mas identifican los vicios de la vieja política y los daños inferidos a la economía Argentina en los últimos 40 años?.  ¿Y sus hombres? ¿Hacemos la lista? Tenemos gente de Alfonsín, de Duhalde, de Menem y de de la Rúa. No hay nada nuevo en el PRO. Ni siquiera los mas jóvenes se salvan de haber trabajado – en cosas para su edad – en los gobiernos pasados. Es cierto hay pocos que hayan pasado por el kirchnerismo. Pero los hay. Claro desde que Macri es gobierno vienen trabajando con él. No. No hay “puros”, si la pureza depende de no haber pasado por ninguna parte antes.

Todo ridículo como argumento político. Es cierto que la imagen de los que pasan de un lado a otro es una de las peores que ha dado la política en los últimos años. Es verdad. Pero en realidad lo que esta por debajo es que no hay partidos y las ideas, si las hay, están desperdigadas. No suman.

No hay plataformas, ni programas que articulen partidos. Y tampoco programas y planes cuando se gobierna.

La desaparición de los partidos, las plataformas y los planes de gobierno que articulan la política ha sido reemplazada por el marketing que se contrata, generalmente, en el exterior.

El “marketing político”, entre otras cosas, es una manifestación muy secundaria, pero manifestación al fin,  de la globalización. Digamos de una de las corrientes que navegan la globalización y que tiende a derogar los fines en la vida política.

Justamente se trata de eso. El marketing es una manera de hacer sucumbir la política a las presiones materiales de la globalización que, justamente, la política tiene la misión de conducir y el marketing cumple la tarea de neutralizar a la política para que la globalización conduzca. Lo nuevo, lo puro, es que la política conduzca. El marketing es lo que deroga la política y además con tipos como Durán.

compartir nota
06 junio 2015

Política o Marketing

Los comentarios están cerrados.