La moneda en el aire

17 de octubre 2015

Carlos Leyba

Una moneda resuelve problemas binarios: cara o seca. Tal vez haya una tercera posibilidad: que caiga de canto y se mantenga en esa posición. En ese caso el problema se resolverá en un segundo turno. En el frente electoral ¿estamos así?¿hemos pasado por algo parecido?

La única elección mas o menos parecida a la que ahora vamos a transitar fue la de 2007. Es decir aquella fue una elección entre un candidato oficialista en punta, otro francamente opositor cerca del primero; y más atrás un opositor en tránsito que, si hubiera habido segunda vuelta, de acuerdo a los propios actos habría votado por el oficialismo. Aunque no necesariamente lo habrían hecho sus votantes que fueron muchos. Esto fue así en 2007.  ¿Los candidatos del tercero votarán esta vez por el primero?

Puede que sí.  Tal vez si teniendo en cuenta las manifestaciones de muchos de los que acompañan hoy a Sergio Massa que funge como el tercero en discordia. Por lo pronto muchos de los que lo acompañaban a Massa hasta ayer ya lo han puesto en práctica retornando al FPV. En el FPV dicen,  el que se va sin que lo echen vuelve sin que lo llamen. Y en todo caso son muchos los dirigentes que así han anticipado su voto.

La candidata oficial en 2007 fue Cristina. Hoy es Daniel Scioli. El opositor, que nunca había estado con el oficialismo, fue Elisa Carrió. Hoy es Mauricio Macri. Y el tercero en discordia, con la sigla UNA, fue Roberto Lavagna quien venía de ser el principal ministro del kirchnerismo. Casi igual que hoy, cuando el tercero en discordia es  Sergio Massa, coincidiendo con la sigla UNA, quien fue Jefe de Gabinete de Cristina y ha crecido mucho gracias a la presencia de Lavagna en su campaña. La fórmula, en su última versión, es en realidad Massa+Lavagna+De la Sota. El tercero no viene solo: es uno pero son tres. Los tres se presentan juntos en cada reportaje. Al menos parte de la fórmula, si hay balotaje, probablemente actúe de la misma forma que habría actuado en 2007. ¿Habrá balotaje? ¿Se mantendrán las posiciones?

En 2007, antes que se formalice la candidatura de Lavagna por UNA con el radicalismo, parecía segura la segunda vuelta entre Cristina y Elisa. Con la llegada de ese nuevo gran candidato esa posibilidad se esfumó. No hubo segunda vuelta. Podría haberla habido. Pero igual habría ganado CFK.

El tercero, en aquél entonces, le sacó votos al segundo y al hacerlo también le sumó al primero: Cristina ganó con poco más del 45 por ciento.

Terminada la elección, dicen los diarios de la época,  a las pocas semanas, citamos a “Minuto Uno” de 30/11/205  propiedad del empresario ultra K Cristóbal López, Roberto Lavagna sorprendió al confirmar su encuentro con …, Néstor Kirchner, para acordar juntos la reorganización del justicialismo” Lavagna dijo …  “No hubo reconciliación, porque nunca hubo pelea; Lavagna se reunió con Kirchner en la quinta de Olivos para formar parte de la reorganización del Partido Justicialista, que encabezará el ex presidente y dijo “es la idea de una etapa distinta que vamos a intentar hacer en forma conjunta”. “nos hemos puesto de acuerdo … para hacer del justicialismo un partido moderno, donde exista la posibilidad de la diversidad, donde hay una primera mayoría, la de Kirchner, y una primera minoría que es la nuestra”… Elisa Carrió, dijo que “era absolutamente previsible” que Lavagna acordara con Kirchner para reorganizar el justicialismo, porque el candidato de Una Nación Avanzada (UNA) “era eso, no era otra cosa”. Más duro fue Gerardo Morales de la UCR – su compañero de fórmula – que lo calificó “lamentable y patético” y aseveró que “Lavagna termina haciendo lo que hacen los radicales K, que se terminan yendo al abrigo del poder” y se preguntó “dónde queda todo lo que dijo de Cristina y de Kirchner (en la campaña)…ahora se saca fotos con él”. José Pampuro, el gestor de la reunión dijo, que “había iniciado conversaciones el año pasado y se fueron dando los momentos”.

Esa fue la historia de aquella UNA. El tercero en discordia procuró, con sus merecidos millones de votos ganados en la elección, corregir las formas del PJ y acordar el rumbo del partido con Néstor. No se trataba de un opositor sino de un crítico.

La elección de 2007 fue entre el oficialismo, la oposición y una versión crítica del oficialismo dispuesta a tomar posiciones para corregir y no para oponerse. La primera cuestión del parecido con 2007 tiene que ver con la estructura de las ofertas electorales.

Aclaro, la primera cuestión del parecido es la de la oferta electoral. Por un lado el oficialismo, por el otro la oposición; y en tercer lugar una propuesta de corrección del oficialismo, que es lo que se materializó con el acuerdo Kirchner- Lavagna, para modificar la estructura del partido gobernante.

Ganó el oficialismo. La oposición se desgranó y el tercero en discordia, si realmente aspiraba a poner millones de votos al servicio de un cambio institucional en el oficialismo, también fracasó: el kirchnerismo no cedió nada.

La conclusión, respecto de la oferta electoral de 2007, es que la tercera fracción, seguramente más allá de su voluntad, fue absolutamente funcional al triunfo del oficialismo y a pesar de los millones de votos logrados no consiguió rectificación alguna.

El triunfo del oficialismo dio lugar a la desaparición de los partidos que compitieron con él: nada quedó de la UCR y nada de Elisa Carrió. De 2007 a la fecha el kirchnerismo (“vamos por todo”) se endureció. Cerró las ventanas y como todo sistema cerrado sin duda ingresó en área de desorden sistémico.

Vamos a la cuestión de las formas. La cuestión de las maneras del gobierno también fue crucial en la elección de la candidata oficialista en 2007. Esta es la segunda cuestión de parecido del presente con 2007.

Si bien la economía, para 2007, se había recuperado, la figura de Néstor tenía cierta resistencia en el electorado. La idea de necesidad de institucionalidad democrática, que había progresado junto con la economía, no estaba representada por la presidencia de Néstor. Alberto Fernández, su jefe de gabinete, hacía saber del respeto institucional, las maneras democráticas, la mayor sutileza de Cristina lo que la hacía la candidata ideal para la superación del kirchnerismo dentro del kirchnerismo.

Lo cierto es que, en lo político, desde mayo 2003 Néstor había reconstruido el poder del Estado demolido por Carlos Menem. Luego que Eduardo Duhalde retirara los escombros y gracias a que él bloqueo el retorno de Menem y puso el andamio para que Kirchner subiera, la interna peronista se resolvió en elecciones nacionales.

En la economía, Adolfo Rodríguez Saa detuvo el endeudamiento y Duhalde – con la devaluación – logró frenar la continuidad del derrumbe económico de la Nación a costa de profundizar temporariamente el estropicio social. Ambos, Adolfo y Eduardo, quedaron castigados en la cocina . Pero los platos calientes, que ellos prepararon, alimentaron a los comensales de la política. Cabe recordar que Kirchner condenó, antes y después que se llevaran a cabo, tanto el default como la devaluación; las retenciones y la salida de la convertibilidad.

Hombre práctico, sin embargo, supo pararse sobre esos pilares mejor que nadie. Y de hecho, a una economía que ya había arrancado – lo que por entonces se notaba poco –  la manejó a mayor velocidad logrando, al mismo tiempo, los superávit fiscal y externo que, para la ortodoxia económica más acérrima, fueron siempre los pilares de la “economía sana”.

El crecimiento, que se aceleraba, no enfrentaba ni restricciones externas ni fiscales. Generaba empleo y bajaba la pobreza. Y el descomunal cambio de precios relativos de la devaluación no impactaba en la inflación de los precios domésticos. Una mezcla de retenciones, congelaciones y subsidios, endulzados por los términos del intercambio que estaban al alza sin desmayo, mantenía una estabilidad inimaginable poco tiempo antes.

La erosión de la estabilidad, la inflación, comenzó, duplicándose anualmente, ni bien la pobreza declinó hasta los niveles porcentuales actuales. Cuando se achicó la pobreza extraordinaria de la crisis y mientras crecían las exportaciones y el consumo, la inversión seguía ausente en los sectores que abastecían el mercado interno. La ausencia de inversión reproductiva, el mal de todos los gobiernos que intentan conducir sin programa y sin plan, es decir sin rumbo, y respondiendo con una solución parcial a cada problema que surge en el camino, se manifestó en el crónico proceso inflacionario.

Con la filosofía política autoritaria, ante la inflación creciente, Néstor intervino el INDEC, prohibió las exportaciones de carne y comenzó en economía, el mismo camino “de orden” que había inaugurado en la política.

El sentido autoritario del poder lleva inexorablemente a la pérdida de autoridad en el sentido digno de la palabra. La visión política de Néstor replicó su mirada de una pequeña provincia en la que la inmensa mayoría del empleo se genera en el sector público.

Los méritos económicos empezaban a escorarse por la inflación, y los méritos políticos se encogían por las prácticas parroquiales.

Cristina, con mejores modales y “el hablar de corrido” que le atribuía Monseñor Justo Laguna, logró posicionarse como la líder K de la institucionalización que era el reemplazo óptimo para una buena situación económica ante las fallas políticas. La expresión más precisa de los buenos modales previos a las elecciones fue que ella quería que nuestro país fuera “Alemania”. El kirchnerismo pudo suceder a Néstor, primero porque la economía estaba bien, segundo porque Cristina era “más institucional” y porque – cualquiera sea la razón – supo construir “la oposición”. Esto es fundamental. Construir “la oposición necesaria” es la mayor virtud de un asesor electoral del que tiene el poder. Cristina logró que, por un lado, alguien que canalizara “todo lo contrario”; y que por el otro algo jugara el papel de lo “contrario pero no tanto”. Lo suficiente como para, después, poder fundirse con el oficialismo después del triunfo.

Cuatro años después ninguno de los competidores estaba en pie y el radicalismo, vehículo del tercero en discordia, había desaparecido.

¿Por qué se parece en la cuestión de las formas el escenario de 2007 al del presente? En las formas y a pesar de la identidad programática manifestada una y otra vez por Daniel Scioli, todos perciben – como lo recitaba Alberto Fernández de Cristina, quien fuera luego rápidamente eyectado – que las formas de Daniel no son las de CFK. Esta es la clave que le permite sumar mas voluntades que las propias del kirchnerismo de las malas maneras.

Las formas de Daniel mejoran el kirchnerismo actual. En esta tercera etapa de lo que se trata, otra vez igual que en 2007, es convencer a una parte móvil del electorado que Scioli es un paso adelante en los buenos modales.

No es menos cierto que Daniel ha retrocedido, contra su voluntad, en este intento a causa de la cadena nacional sin solución de continuidad que marca que los modales de Daniel nada modifican.

Por eso ha necesitado de otros actores. Que se dicen de su confianza. Y que avalan que Daniel es hombre de buenos modales. De todos modos ese carácter público manso y tolerante, es lo que despierta en grandes sectores de la población una corriente de simpatía.

Al revés de 2007 – cuando todo estaba para ganar – la economía, mirada en perspectiva, no se enfrenta a buen tiempo. No sólo porque ya no rigen las condiciones externas que CFK tuvo cuando llegó al poder y que la proveyeron de material para construir millones de oportunidades para millones de argentinos. No solo eso por eso no está ese horizonte. También los stocks de todo orden se han ido gastando sin que nadie se haya ocupado del reemplazo. Baja inversión, baja exploración energética, Reservas, etc.

El test de mediano plazo para la economía no es bueno. Mas bien es preocupante. Por la caja en dólares que escasa, por la caja de acumulación de inversión productiva que es mínima, o por las condiciones sociales a mejorar de millones de argentinos que difícilmente resistan mucho calor o mucho frío.

Todo eso es mucho costo futuro y pocos recursos disponibles.

El horizonte más probable no esta despejado y para correr ligero hace falta un horizonte despejado.

Sin embargo, el presente – con nubes lejos – para muchos está soleado. Y hace buen tiempo. La paradoja económica del presente es que la suerte de los individuos tomados de a uno, en su mayoría, no es mala y hasta es buena. Pero mirada en lo colectivo, que se define mas por el porvenir que por lo que pasó, es bastante complicada y más bien mala. Y los votos, es un clásico, se orientan mas por el pasado inmediato que por lo porvenir.

Resultas de ello, el oficialismo como en 2007, cuenta con una economía que tiene – para la mayor parte – un buen pasado y un razonable presente y además un candidato con mejores modales que los que la sociedad sufre de CFK.

Y como si esto fuera poco, el gobierno logró construir su oposición. Dividió primero. Y después fortaleció – al igual que en 2007 – al tercero para asegurarse, además, una parte de votos del posible reencuentro en los que hoy no votan al oficialismo.

El oficialismo bajó los votos de la oposición presente porque la dividió y además se aseguró un acompañamiento a futuro de los terceros que hoy lo critican y mañana pueden ayudarlos. Nada mas parecido a 2007.

La moneda está en el aire. Si no cae ni cara ni ceca en la primera vuelta; y hay segunda vuelta porque cae de canto, entonces otra vez la moneda seguirá estando en el aire hasta noviembre.

Lo que nadie sabe, si cae de canto el domingo que viene, como se orientaran los votos del tercero en discordia si es que siguen a los consejos y los silencios de sus elegidos.

Pero también lo que está en el aire es la realidad. Y esa moneda no cae de canto nunca. No da tiempo. Es cara o ceca. Y hasta ahora – a una semana – no hay diagnóstico sobre la enfermedad de parte de ninguno de los candidatos y sus asesores. Por ahora todos miran para arriba mirando la moneda de la realidad en el aire. Pero no la ven porque la realidad nunca está en el aire. Porque estamos parados arriba de ella y ella es inmisericorde. Y no la cambian las estrategias electorales. Recuerde como empezó 2007 y como está terminando 2015.

¿La moneda está en el aire?

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17 octubre 2015

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