Distracción, no. Discusión, sí.

PUBLICADO EN EL ECONOMISTA

Carlos Leyba

La economía no es una fuente de energía política para el PRO. Lo que tiene que crecer no crece como necesita el PRO que crezca; y lo que tiene que bajar no baja como necesita Mauricio Macri que lo haga.La intensidad de esos movimientos es necesaria para que las promesas del PRO y Macri, se cumplan; y para que las expectativas de los simpatizantes y votantes se nutran.Los optimistas, que los hay pero cada vez menos, ven en el estancamiento debilitado del PBI un signo de recuperación, y en la tasa de inflación, que no cede pero no aumenta, una muestra que la estabilidad está por venir.Los pesimistas, que abundan, en lo que hay ven que “la cosa” no arranca: ni verdadera recuperación ni sostenida estabilidad.

Las encuestas señalan que, en economía, los optimistas son menos y los pesimistas más.

Los datos y percepción colectiva van en la misma dirección. No es bueno para los que gobiernan y tampoco para los gobernados.

En esas condiciones los que gobiernan –un clásico – “asustados” montan maniobras distractivas. Recuerdos.

Cuando Arturo Frondizi conducía, tironeado por chirinadas militares, un día complicado los diarios titularon catástrofe la aparición y desaparición, de submarinos en el Río de la plata.

Verdad o mentira, la opinión pública consumió la noticia y el debate fue: verdad, mentira o por qué.

Perdió espacio lo que preocupaba al gobierno que esperaba la cosecha de buenas noticias.

Hoy, bajo la conducción intelectual y mediática de Jaime Duran Barba – el “José López Rega” de Mauricio – se ha desatado una campaña mediática de distracción sobre dos ejes: el Papa “peronista” y la corrupción sindical.

La corrupción K pasó a segundo plano. Puede que la Justicia se encargue de ella. Lo dudo. Difícilmente ocurra una condena definitiva durante la presidencia de Mauricio.

Más allá de la Justicia para más del 70 por ciento de los ciudadanos la corrupción K está demostrada. Fueron definitivos “los bolsos de López”. Difícilmente se revierta. Y el “robaron pero hicieron” tampoco funcionara porque los males estructurales, pobreza y desindustrialización, están ahí y sin duda estaban antes de Macri: 30 por ciento de pobreza y déficit industrial promedio de los últimos años K en 30 mil millones de dólares. En todo caso “no hicieron y … no todos … robaron”. Claro.

Hasta el triunfo de Octubre, la corrupción K fue el telón de fondo.

Se atribuye a Juan Perón “no se preocupe m´hijo que los que vienen detrás nos harán buenos”.

La corrupción K aceptada por la inmensa mayoría, que no necesita confirmación judicial, diluyó la posibilidad de esa comparación a favor de los K.

Más allá del desastre económico de CFK y la dilapidación de oportunidades de Néstor, no hay manera que el kirchnerismo pueda reivindicarse con el 70 por ciento de la población.

La corrupción impide que el kirchnerismo pueda ganar un balotaje; y el kirchnerismo no tienen posibilidad de ganar en primera vuelta. Una ventaja política para el PRO.

Sin embargo los males de la economía del presente impiden que la mayoría de los argentinos crean que el gobierno está haciendo las cosas bien.

La consecuencia es que, ante la imposibilidad “estructural” (en la estructura de la cabeza PRO) de corregir una mala política económica – que mina la confianza en el gobierno – , y la falta de novedad que sería cultivar la corrupción K, se ha pasado a una maniobra destructiva, como dijimos antes, montada en dos ejes.

El primero es la atribución al Santo Padre Francisco de ser el promotor y operador de la “unidad de todos los peronistas, sean, quienes sean, con Cristina y los impresentables” para derrotar al gobierno de Mauricio Macri.

El portavoz de esa campaña es el periodista y académico de Letras, Jorge Fernández Díaz, acompañado por la biógrafa del Presidente, Laura Di Marco.

Son varios los artículos del columnista de La Nación destinados a tratar de demoler la figura del Papa.

No hace falta mucha perspicacia para identificar el origen de la campaña que no es otro que el odio militante que, a Francisco y a la Iglesia, profesa Jaime Duran Barba y el equipo que lo acompaña para asesorar y ser ojos, oídos y cerebro de Mauricio.

La “data” de Jorge Fernández Díaz es una conversación con el que fuera Jefe de Gabinete de Néstor y de Cristina Kirchner, Alberto Fernández, quien le habría dicho que ese fue el mensaje que recibió de Francisco en una entrevista que dice haber tenido en el Vaticano.

Fernández Díaz, en radio Mitre, “exigió que la Iglesia” desmienta a Alberto Fernández. Porque Jorge Fernández “respeta y le cree” a Alberto Fernández.

Jorge lo respeta a Alberto y Alberto la volvió a querer a Cristina. Todos Fernández. ¿Le creemos?

No soy amigo de Francisco. Pero tengo larga amistad con quienes lo frecuentan. Tres personalidades distinguidas y honestas del sindicalismo y de la política, que han estado con él más de una vez desde que Francisco ejerce la Cátedra de Pedro. Ellos jamás hicieron público el contenido de sus conversaciones. Nadie honesto lo haría sabiendo con quién habían hablado.

Francisco ya avisó que no tiene voceros y a algunos de los que así se presentaron, por la decisión de Su Santidad, ya no les atienden el teléfono en el Vaticano.

Es más uno de los que realmente frecuentan a Francisco, con el que acabo de hablar, no tiene constancia de esa reunión de Alberto con el Papa.

Y si la hubiera habido, no es justo, digno, ni necesario poner en boca del Papa las ideas, conceptos, propósitos de un político que, como es lógico, está tratando de escalar posiciones. Algunos se suben a esa sotana para figurar. No es lo mismo decir “con Pepito y Cachito pensamos la necesaria unidad de todo el peronismo” que decir “el Papa me lo dijo”.

Una maniobra destinada a minar la imagen del Papa, metiéndolo en una coctelera de personajes menores, y de esa manera minar mediaticamente el valor y estatura de su palabra.

La Cátedra de Francisco se ha ocupado de los problemas de esta fase del capitalismo y ha destacado aquellos en los que debemos poner mayor atención antes que sea demasiado tarde. Uno es la urgencia de la cuestión ecológica y el otro es el tema de la exclusión y de la desigualdad.

Justamente el Foro de Davos, porque el que pasó Macri, centró sus preocupaciones en esos mismos andariveles: allí la Cátedra de Pedro es escuchada y respetada. Por eso la desigualdad y la exclusión figuraron en la agenda de Davos como los mayores riesgos para la estabilidad de la economía mundial.

El Papa, como todos los Papas desde León XIII, han planteado la necesidad que los Estados arbitren para el “desarrollo de todos los hombres y de todo el hombre”. Es un mandato. Y esa palabra no se puede silenciar más allá que la “autoreferencialidad” de los pequeña política argentina la quiera convertir en agua para el molino de la cosecha electoral o agua para ahogar la conciencia de una situación local compleja.

Pero, por ejemplo, en la conciencia de Warren Buffett cabe decir “si Usted pertenece al 1 por ciento del mundo que disfruta, quiere decir que tiene que hacer algo para el otro 99 por ciento”. Atención.

El Papa – a todos los países, incluido éste – nos está diciendo eso a todos, los que se ocupan de eso y a los que no se ocupan. ¿Eso es lo que le preocupa a Duran Barba y a Fernández Díaz? ¿Por qué lo desnaturalizan y hacen campaña anti Francisco para desviar la atención de los problemas sociales que él nos motiva a resolver?

La otra maniobra distractiva, la segunda, es el uso de la corrupción evidente de algunos sindicalistas, que debe ser como todas resuelta en la Justicia, lo que también creo difícil, aunque ya están condenados varios como Pedraza.

La cuestión criminal, delictiva y policial es eso. No es una cuestión política. Y esta muy bien que el Ejecutivo, con todos los organismos de control e inspección de los que dispone, realice todas las investigaciones administrativas que correspondan y que presente todas las denuncias que considere probadas o probables. Y que deje actuar a la Justicia. Y que el mismo criterio lo aplique a todas las grandes organizaciones. Hay denuncias de tipo penal que afectan, por ejemplo, a grandes empresas algunas simpatizantes del gobierno (y de todos los gobiernos).

¿Qué están haciendo los órganos públicos para abrir esos casos en sede administrativa y revisar los contratos, por ejemplo, de obras o concesiones, y así eliminar la sospecha injusta o la violación de la ley amparada en el poder económico?

El gobierno debe avanzar en esa indagación sea del sindicalismo o de las grandes empresas; y nadie se debe sentir agraviado por una investigación que bien puede ser la consagración de una buena conducta o la calificación para una condena.

No anticipemos el juicio. Nos desmerece.

Pero esos dos ejes “distractivos” y de marketing, desvían el punto central del área económica que, por cierto, no es todo aunque a todo lo condiciona.

Sería una contribución muy grande si el gobierno, con toda su indiscutible influencia en la conformación de la agenda periodística, convocara a que se interrogará, en el campo de la libre opinión, la respuesta a si es acertada la política macro que estamos llevando a cabo o si está claro el proyecto de desarrollo de las fuerzas productivas que encara este gobierno.

¿No hay alternativa a la tasa de interés como herramienta antiinflacionaria cuyo uso demostró ineficiencia y – en términos académicos – no se compadece en una economía que está lejos del recalentamiento?

¿Es producto de un análisis estratégico profundo sostener la apreciación del peso y proponer como pilares de nuestro crecimiento futuro, el litio, el viento, el sol, el shail gas y el turismo? Son afirmaciones del Presidente.

Si la inflación es un problema la tasa de interés demostró su insuficiencia. Si el crecimiento es un objetivo ¿cómo sostener que esos son los pilares?

Habría que recordarle al Presidente y su equipo aquello de Hamlet “hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que han sido soñadas en tu filosofía”. ¿Mucho?

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15 enero 2018

Distracción, no. Discusión, sí.

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