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18 DE ENERO DE 2018

PUBLICADO EN EL ECONOMISTA

Carlos Leyba *

Informantes del gobierno anunciaron la presentación al Congreso de un proyecto de ley que introduce instrumentos para el desarrollo de nuevas actividades industriales en el interior. El objetivo, dicen, es la radicación de plantas productivas destinadas a la exportación industrial y/o a la sustitución de importaciones. Los proyectos exportadores – que pueden incluir la industrialización del litio o la industria de energía eólica o solar, entre otras, – se sumarían a proyectos de sustitución de importaciones posibles que, en los sectores químicos, automotriz, etc., podrían sustituir, por ejemplo, 15 por ciento de esas importaciones. La facturación anual de substitución rondaría 10 mil millones de dólares. Continuar leyendo

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18 enero 2018

IMAGEN EN CHAPA

Distracción, no. Discusión, sí.

PUBLICADO EN EL ECONOMISTA

Carlos Leyba

La economía no es una fuente de energía política para el PRO. Lo que tiene que crecer no crece como necesita el PRO que crezca; y lo que tiene que bajar no baja como necesita Mauricio Macri que lo haga.La intensidad de esos movimientos es necesaria para que las promesas del PRO y Macri, se cumplan; y para que las expectativas de los simpatizantes y votantes se nutran.Los optimistas, que los hay pero cada vez menos, ven en el estancamiento debilitado del PBI un signo de recuperación, y en la tasa de inflación, que no cede pero no aumenta, una muestra que la estabilidad está por venir.Los pesimistas, que abundan, en lo que hay ven que “la cosa” no arranca: ni verdadera recuperación ni sostenida estabilidad. Continuar leyendo

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15 enero 2018

Distracción, no. Discusión, sí.

Inflación, corrupción, misiles al Papa

14 de enero de 2018

Carlos Leyba

Tres noticias. Una, la inflación no bajó lo esperado por el gobierno (y por la sociedad). Alcanzó el 25 por ciento. Dos, la Justicia desenmascara a delincuentes encaramados en el sindicalismo. Tres, Francisco no baja en la Argentina.

 

En los próximos meses, el promedio de los precios no se va a calmar porque el gobierno anuncia futuros aumentos de tarifas. Una de las consecuencias puede ser una cierta conflictividad social tensionada por las convenciones colectivas – y el techo de aumentos que el gobierno pretende – y por los reclamos de los movimientos sociales.

Las mafias y delincuencia sindical han generado sorpresa, indignación y escándalo en la sociedad. La podredumbre moral se ha filtrado en toda la sociedad allanando el camino al narcotráfico.

Nuestra decadencia económica (estancamiento) y social (pobreza) están asociadas a una decadencia moral: “el desprestigio de los valores” en todas las clases.

El gobierno K generó fortunas escandalosas. Los “bolsos de López” y “los impuestos apropiados del otro López” pusieron al descubierto el modus operandi de la corrupción en el Estado. Funcionarios y “nuevos mega empresarios” K delinquieron amparados por los organismos de control y de la Justicia. Un sistema organizado. Obsceno. Pero no inédito.

Como la inflación, el estancamiento y la pobreza, la corrupción se ha convertido en un fenómeno acumulativo de años.

No nos olvidemos que negamos el derecho a la vida. Unos, diciéndose idealistas, asesinaron en nombre de la justicia y otros, utilizaron el Estado para un genocidio.

¿De esos crímenes nos estamos redimiendo?

La corrupción no es inédita. En los años 90 un best seller fue “Robo para la Corona” y casi todos los denunciados de entonces son “millonarios respetables de hoy”. Las privatizaciones, las concesiones (petróleo, puertos, aeropuertos, servicios, etc.), las actividades que el poder concede (nacional, provincial y municipal) están bajo sospecha y han generado fortunas extraordinarias y súbitas. No pocas han sido denunciadas en la Justicia. Esos expedientes duermen.

Los jueces ahora se han dedicado a sindicalistas, después de haber indagado a kirchneristas. Pero no a “las fortunas consolidadas” de los concesiones denunciadas que no merecen la atención de fiscales (ley, política, periodismo).

Esas impunidades dicen que no estamos enfrentando a la cultura de la corrupción.

La podredumbre no castigada corroe. No es casualidad que la extorsión sindical haya brillado en el mundo de la concesión de la obra pública. Esas “extorsiones” las pagaba el Estado. ¿Y el costo?

El oficialismo se beneficia del contraste con la corrupción K descubierta y algunos creen que se beneficiará con la erosión del poder sindical.

No hay partidos y si la fuerza sindical se licua, algunos creen, se allana el camino para las políticas del gobierno. En la adolescencia Jorge Gardella, el coautor de “Petróleo y Política” de Arturo Frondizi, me enseño que, en política, “no se hace fuerza contra lo que no tiene resistencia … se caen ambos”. Es que la oposición es una condición necesaria de la democracia.

Mauricio Macri tuvo la comprensión de muchos que, no coincidiendo con sus propuestas, las habilitaron por espíritu de gobernabilidad democrática. También porque oponerse los pegaba a un pasado ominoso.

Ahora el oficialismo intenta extender la imagen de los sindicalistas delincuentes a todo el sindicalismo. Será un telón mediático que vela los problemas de la economía (déficit de empleo, fiscal y externo; inflación) y opera como una morsa de ablande para las convenciones y la legislación que el PRO quiere imponer.

Las denuncias verdaderas erosionan a la potencial oposición y capitalizan al gobierno que está haciendo bien en apoyar la condena de los corruptos. Mejor sería que barriera todo el espectro como lo hizo Brasil.

Pero esos logros, que dan apoyo, no impiden que la crisis, de la que la decadencia moral no es ajena, no siga su derrotero. Si la cura es la estabilidad, el crecimiento, las inversiones, el empleo, el fin de la pobreza y la equidad distributiva, hoy – esos indicadores – no están dando señales de real mejora.

El riesgo es que la parcialidad de la persecución a la corrupción se convierta en una militante contribución a la grieta en el afán de construir poder.

Este punto nos lleva a la noticia que el Santo Padre ha decidido no venir.

Francisco está recibiendo misiles. Jaime Durán Barba y sus discípulos en el gobierno, militan contra la doctrina, los valores, y la predica de la Iglesia. Es público.

Han movido todo para ridiculizar a Francisco y a usarlo como ariete de la grieta.

La grieta es una herramienta electoral: ellos o nosotros.

Ricardo Roa (Clarín, 7/1/18), dijo “Bergoglio privilegia a (Juan) Grabois por sobre el Episcopado para dar su versión de la sociedad” . “Grabois… ¿Lo que dice es lo que piensa el Papa? Si el Papa piensa así́ es grave”. Roa identifica a Grabois con el Papa. Una mentira con objetivos.

Dice que Francisco “apuesta a una Iglesia que crezca entre los pobres”. Para Roa es novedad. La opción por los pobres está en la naturaleza de la Iglesia y se constituyó en práctica de SXX con los “curas obreros”, el Concilio Vaticano, Juan XXIII.

Afirma que “el Papa eligió (a Grabois, Jefe piquetero) para encuadrar a los más pobres”. ¿Cuándo habló con el Papa? ¿No sabe que hizo Obispos a dos curas villeros?

Lo llama “viejo compañero de ruta de Guardia de Hierro”. ¿Con qué fundamento? ¿El Superior de la Compañía de Jesús sometido al “Gallego Alvarez”?
Dice que “ha vuelto su mirada hacia los que están fuera del sistema y hacia las agrupaciones que intentan organizarlos”.

Siempre ha sido esa la mirada de la Iglesia. Lo “nuevo”,(ya viejo) es la presencia activa. Antes de los curas villeros, las misiones juveniles y muchos militantes fueron desaparecidos por predicar la Palabra en esos andurriales. No tiene derecho a ignorarlo.

Roa llama (sic) disputa por “el poder político” a “presionar al Gobierno en la calle para sacarle más dinero”. “Y quiere decir algo mucho más peligroso: despreciar el pluralismo y actuar en los bordes del sistema democrático”.

¿Por qué sería despreciar el pluralismo pretender ser escuchado cuando se es (afortunadamente) una minoría y no hay vocación de escucha o incapacidad de respuesta a la necesidad por parte del Poder?

Para la Iglesia el problema es que el Poder no tenga como preocupación prioritaria las voces débiles y minoritarias, empobrecidas, aún en el sistema democrático.

Los gobernantes tienen todo el derecho de elegir los caminos. Pero éticamente no pueden dejar a personas afuera del camino y no tener abierta la puerta para cobijarlas.

La acción directa es condenable, salvo en situaciones excepcionales. La acción directa, en democracia, se disipa dando un paso más democrático que es incorporar a los que no tienen poder a la mesa de concertación.

Las democracias sin excluidos se escuchan vía electoral. Cuando los excluidos son legión, necesitamos otros métodos y asegurarnos que enriquezcan la democracia. No que la debiliten.

La acción directa es siempre una reacción, que debe ser evitada. Pero hay previamente una acción, que debe ser corregida. Lo expresaron pensadores católicos, Emanuel Mounier, en Esprit en números de 1939 y 1946. Nada nuevo.

Roa atribuye a la inspiración papal estas palabras de Grabois: “Macri tiene un vicio: la violencia” Y deduce, atribuyéndoselo a Grabois (y al Papa), que “Si el presidente propicia la violencia, toda violencia contra él podría estar justificada. Casi como repetir la consigna de guerra de los 70: la violencia de arriba engendra la violencia de abajo”.

Roa tiene años e historia, como para saber algo de esto. Y no debería ser tan liviano. Horrible.

Sí es lógico Roa cuando dice “El Papa cree que el problema central es el embate del neoliberalismo.” Obvio. Es la Doctrina de la Iglesia.

El neoliberalismo dice “la sociedad no existe” M. Tathcher (no es lo mismo que el liberalismo) y ha sido condenado hasta por intelectuales del Partido Conservador inglés.

Sí es cierto, el neoliberalismo acecha cuando a algunos de nuestra sociedad, se les ofrece “a cambio de nada”, por ejemplo, pagar 55 mil millones de pesos de 2016 (80 mil millones de hoy) por la timba del dólar futuro denunciada penalmente por Alfonso Prat Gay y pagada por Federico S. O a los que reciben intereses en dólares (carry trade) del orden de10 por ciento anual por un capital de 65 mil millones de dólares de la bicicleta de las Lebac.

Tragedias morales. ¿“Económicamente” inevitables una vez elegida la política? ¿Cómo no condenarlo?

  1. Fernández Díaz, el mismo día, en La Nación, apalea al Papa.

Fernández dijo que se sintió argentino cuando se hizo peronista. Su antiperonismo tiene el fuego de los conversos. La escuela Argentina, para este hijo de inmigrantes asturianos, no logró “nacionalizarlo”.

La nota comienza con conceptos de J. L. Borges. Pero seguramente ignora esta frase de Borges de alma noble.

  1. E. Clemente recuerda el distanciamiento de Borges con Leopoldo Marechal cuando se hizo peronista.

En junio de 1970 muere Marechal. Lo velan en la SADE. Clemente busca a Borges en el velatorio a las 22,30. Lo encuentra sólo. Relata “le tomo la mano y él, con mucha emoción me dice textualmente “Será ¿Clemente, que por esta política de mierda nos hemos peleado tanto? Y yo lo quería mucho como amigo”.

“Política de mierda”, habría dicho Borges, leyendo la frase de Fernández, “Bergoglio y sus huestes”.

Lo usa a Sebreli, un marxista desteñido, para decir lo que él piensa.

Dice que la “teología de la pobreza” es una estrategia de marketing frente el fluir de los pobres hacia los evangelistas.

Una persona honesta, medianamente informada sobre la Iglesia, no puede ignorar lo esencial del pensamiento católico. Como ignorar argentino la obra “El Pobre” –década del 60 – del padre Lucio Gera y toda su teología.

Castiga a la Madre Teresa de Calcuta porque no promovía el uso de preservativos. Increíble.

El peronista arrepentido dice, basado en el marxista en reversa, “Los dos señalamientos, tan distantes, apuntan a describir la verdadera naturaleza de este giro estratégico de la Iglesia y también a desmontar su falso sesgo progresista”.

La Iglesia no aspira a un “sesgo progresista”. No pertenece a su esencia y no da ningún giro estratégico. Profundiza en la vertiente originaria. No hay giro ni progresismo. Hay actualización de la tradición.

La conclusión del ‘intelectual y su comentarista” se disuelven en el insulto de barricada preparada para la lucha.

Fernández llama a los curas villeros, “equipo de trinchera”.El lenguaje bélico no es casual (huestes).

Fernández trata a los curas villeros como verdaderos monstruos que se solazan en el sufrimiento de los pobres, descubre (Sebreli) que “La ayuda a los pobres no consiste en exaltar la pobreza como un merito sino en combatirla, y eso solo se consigue con posibilidades de trabajo, educación, vivienda, salud, control de la natalidad, e integración plena a la sociedad”.

¿Se necesitan tantas citas, marxismo, peronismo juvenil y tanto antiperonismo maduro, para decir algo tan obvio? ¿Se puede ignorar lo que hacen los curas villeros? El odio ciega.

Agrega “La predica del Papa no reconoce el Estado de bienestar de las democracias republicanas” .

Cabe recordar que, desde León XIII, contemporáneo del modelista liberal León Walras y del modelista comunista Carlos Marx, zanjó entre ambos modelos, justamente, las bases del modelo del Estado de Bienestar.

Nada hay más próximo al pensamiento de la Doctrina, cuando del marco del sistema capitalista se trata, que un Estado de Bienestar: pleno empleo y distribución progresiva de la riqueza.

¿Cómo imaginar la sustentabilidad de una democracia de bienestar con 30 por ciento de pobreza y – haciendo bien los números – bastante más del 10 por ciento de desempleo? Lacras de malestar, no de ahora, crecientes desde la convertibilidad. Fernández debería saber que el número de pobres desde 1975 a la fecha ha aumentado a la tasa del 7,1 por ciento acumulativo. ¿No se indigna?

El Papa, porque reconoce la virtud del Estado de Bienestar, esta indignado con el presente y con el pasado.

En el nivel del insulto, dice Fernández ,que Francisco, sus huestes y sus trincheras, son especialistas “en gerenciar la dádiva”.

Se queja que el Papa no arme “sus relaciones” “en torno a partidos políticos, sino a organizaciones sociales”.

Obvio la Iglesia no hace política de partidos y si, claro que si, procura organizar la ayuda social donde no llega el Estado y donde el clientelismo de los partidos la subordina a fines miserables.

Es una lucha a dos puntas. Por un lado estar presente para sostener la vida y por el otro evitar la explotación de la necesidad.

Para la Iglesia la pobreza es un tema profundo de valores. La banalización propagandística sólo puede obedecer a la cegatería del odio.

¿Habrán leído Sebreli o Fernández Díaz los documentos de Francisco y sus implicancias de política económica?¿Tienen ideas de quiénes son los miembros y los consultores de la Academia Pontificia?

La ignorancia de Sebreli comentado por Fernández asombra. Llama al pensamiento de la Iglesia “utopía reaccionaria” desconociendo la riqueza de un pensamiento que cala hondo en las raíces del humanismo.

¿O hay algo más reaccionario que la negación del conocimiento científico en materia ecológica? ¿Cómo piensan Sebreli y Fernández posicionarse ante esa realidad enfrentando lo que expone Laudato Si?.

Fernández cita a Sebreli: cuando en “el Tedeum del 25 de mayo de 1999 el entonces cardenal instaba a beber de “las reservas culturales de la sabiduría de la gente corriente” y a no hacer caso de “aquella que pretende destilar la realidad en ideas”.
Las “reservas culturales de la gente corriente” son el patrimonio cultural de la sociedad, su más poderosa cantera de capital social. ¿Quién puede negarlo?

Cuando las reservas culturales, los valores, se deshilachan no hay “gerencia” que pueda evitar la decadencia. Así estamos.

Se entiende que Fernández comparta con Sebreli, a él – la escuela que formó la generación del 80 -, no logró hacerlo argentino. Necesitó ser parte de una parcialidad para serlo. Ese es su problema.

“Destilar la realidad en ideas” es una inversión peligrosa. En principio no hay tal cosa como comprensión de la realidad sin teoría. Sin teoría que la comprenda. Los mismos signos pertenecen a varias enfermedades. Sin teoría fundada que los comprenda las terapias a partir de los signos (destilar la realidad en ideas) pueden terminar con el enfermo y así terminar con la enfermedad. No es el camino. Lo que sigue de Fernández es mucho peor. Peor porque deforma los conceptos. Y en el final de la nota derrapa y la sola lectura da vergüenza ajena.

A Fernández y a Roa, le agradecemos el motor de odio sin tapujos, sintetizan la explicación de porqué el Santo Padre no viene.

Hay muchos odios en la grieta y estos dos articulistas los han multiplicado. Tal vez los haya de ambos lados.

Pero del lado de los “sensatos” – al que pertenecen ambos periodistas y parte del gobierno – hay una doble incitación a la grieta, primero al adversario – que todos sabemos quién es – y segundo al Pontífice que, como tal, podría ser el puente para salvarla.

¿Fernandez, Roa y Duran Barba están tirando contra el puente porque no pueden vivir o imaginar su vida sin la grieta? Es propio del odio de los conversos (lo es Fernández, lo es Duran y creo que lo es Roa).

El Papa no viene porque quiere conservar, en su silencio, el puente que él puede tender entre ambos lados.

Francisco visita enfermos y pecadores, recibe a los que sabe que lo maltrataron. La otra mejilla como ejemplo.

Cristina lo vituperó, Hebe de Bonafini lo difamó, los amigos y socios de ellas jamás las criticaron por eso (incluso los que se dicen amigos y fieles) y Francisco las recibió a ellas y a los amigos silenciosos.

Puso la mejilla y preservó el carácter de puente para el encuentro.

Del otro lado, los más nobles, entre los que brilla María Eugenia Vidal, no dejan de reconocer y comprender los gestos del Papa por una sencilla razón, entienden que la extensión de la grieta es una convocatoria al precipicio.

Los curas villeros escucharon (a Roa y Fernández) que la Iglesia y el Papa “no quieren que los pobres dejen de ser pobres” porque perderían influencia. ¡Que infamia¡

Ellos humildemente contestan “El Evangelio es claro: permanecer cerca del pueblo especialmente de aquellos que están solos, débiles y necesitados”.“a lo largo de los años quisimos hacer nuestro aporte para que los vecinos y vecinas vivan mejor. No solo hemos levantado capillas, también escuelas, jardines comunitarios, clubes, centros barriales para la atención de personas con problemáticas de adicción, centros de formación profesional, oficinas de empleo, cooperativas de trabajo, etc. Y esto se ha podido hacer con la colaboración de muchos, buscando derribar muros y tender puentes para una real integración urbana.”

Y concluyen “El papa Francisco siempre nos ha alentado a trabajar a favor de los mas pobres. Sabemos que en nuestro mundo de hoy su palabra es interpeladora y para algunos molesta: “¡Cuantas palabras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia” (Evangelii Gaudium). Para nosotros, su ejemplo y su palabra son una invitación renovada a estar al servicio de los mas pobres y no de nosotros mismos”.

Me pregunto ¿Sebreli, Roa y Fernández serán capaces de pedirles perdón por ignorar el trabajo de esos hombres íntegros, inteligentes, cultos, solidarios? Me sorprenderían que tuvieran el corazón de Borges.

También habló el Episcopado y dijo “nadie puede hablar en el país en nombre del Papa Francisco” fue necesario aclararlo ante la inundación de injurias y difamación.

“La inmensa mayorí́a … no se deja confundir por quienes pretenden utilizarlo, sea pretendiendo representarlo, sea atribuyéndole posiciones imaginarias en función de sus propios intereses sectoriales.”

“Acompañar a los movimientos populares en su lucha por la tierra, techo y trabajo es una tarea que la Iglesia ha realizado siempre”

El Papa no viene para preservar su capacidad de Pontífice que, en su propio país, le es esquiva y es ovacionada en el Planeta.

Con la grieta generada por el kirchnerismo y promovida ahora por parte del poder macrista, hasta el punto de dedicarle el mismo día dos editoriales de voceros habituales del Presidente, se impide una visita que, con estos misiles descargados, provocaría más conflictos que encuentros.

La grieta cultural está al rojo vivo, la cuestión económica no alumbra verde en el semáforo, sino amarillo; y la desgraciada grieta moral que anida en el sindicalismo (y en muchos estamentos de la sociedad llena de ricos súbitos) es tratada como un batifondo que lo confunde todo.

En ese contexto el mejor mensaje de Francisco es: preparen cada uno su terreno interior para que pueda poner el puente del encuentro y cuando eso esté preparado, iré.

Sin ese puente que disipe la grieta la lucha integral contra la corrupción y la superación de los problemas de base de la economía será muy difícil.

Es más, la visita del Papa que imaginamos, es una que ocurriría cuando las condiciones para el auténtico desarrollo de la economía, de todos los hombres y de todo el hombre, sean el reflejo de la recuperación de valores que pasa por el cierre de la grieta.

La grieta que incrementan la mala economía, la indignidad de dirigentes, especialmente, sindicales; y las plumas destacadas cargadas de odio.

 

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14 enero 2018

Inflación, corrupción, misiles al Papa

El Estado a la defensiva

11 de enero de 2018

CARLOS LEYBA

La tasa de inflación del año rondará (jueves por la mañana) el 25 por ciento. La estrategia de la tasa de interés para combatir la inflación, equivocada o no desde el punto de vista teórico, ha sido decididamente cara (cuasi fiscal ) e inútil (mucho costo y poco beneficio).

Ni menos inflación, ni menos pobres, ni más PBI por habitante.

Volvamos a la inflación.

Es cierto que el peso de los precios regulados sobre los promedios (y sobre la cadena de ajustes que corren por la Matriz de Insumo Producto) anula cualquier “calma inducida” en la inflación núcleo.

Pero es no menos cierto que, con precios inflexibles a la baja, los cambios en los precios relativos presionan los promedios al alza y estos presionan las expectativas hacia arriba y provocan reajustes preventivos.

Los “fiscalistas duros”, aquellos que entienden que la madre del borrego es el “enorme gasto público, y los “fiscalistas blandos”, aquellos que entienden que la madre del borrego es el déficit, coinciden en que primero hay que acabar con los “subsidios económicos”. Pero ese cambio en los precios relativos es una presión que golpea la inflación núcleo.

La economía es un sistema. La conferencia de prensa de Federico S., N. Dujovne y L. Caputo dejó afuera a los ministros de energía y de transporte. Esas ausencias marcan la negación del enfoque sistémico en la política de estabilización y en la política económica. Problema central de la concepción PRO.

Recordemos que esos ajustes (transporte), o liberaciones (combustibles), son más inflación excepto un desplome monumental del consumo lo que es absolutamente improbable.

Ante la resistencia inflacionaria, los “fiscalistas duros” han retomado la iniciativa. Gozan del entusiasmo de algunos economistas que encajan como anillo al dedo en el “teorema de Baglini”: en el llano se comen los niños crudos y cuando alcanzan las alturas, en las que ven el precipicio, reculan.

Ellos sostienen que el problema es el tamaño del Estado que, en nuestro país, no es mayor al de muchos países europeos. Demandan achique ya.

Los voluminosos Estados europeos proveen bienes públicos en cantidad y calidad que fortalecen el consenso acerca del sistema: educación, salud, seguridad, infraestructura pública, transferencias por equidad social y por equidad de desarrollo territorial y así.

Los tributos y el financiamiento a largo plazo del gasto, a tasas de interés iguales o menores que la tasa de crecimiento, hacen de esos Estados promotores del Bienestar que sus políticas de pleno empleo sostienen. No es nuestro caso.

Aquí ha crecido el Gasto sobre el PBI. Pero no ha logrado ni el financiamiento vía tributos ni tampoco vía financiamiento a tasas consistentes con nuestro crecimiento.

La clave es que ese Gasto Público es incapaz de brindar educación – la privatización crece sostenidamente -; salud – es enorme la atención privada, lo es la sindicalizada -; seguridad – es gigantesco el ejército privado-; y nada ha logrado en materia de transferencias para la equidad regional del desarrollo. Imaginemos nada más las condiciones de vida promedio en el Chaco y en la Ciudad de Buenos Aires.

Las distancias regionales, la inequidad social, se acrecientan al mismo ritmo que la privatización de la prestación de los que consideramos bienes públicos y al ritmo del aumento del Gasto Público.

El indicador que lo esclarece todo es que el porcentaje de personas que viven en condiciones de pobreza hace que uno de cada 3 de nosotros sea pobre. Una tendencia de largo plazo. Esa es la estructura de nuestra sociedad.

Nuestro Gasto Público no es anómalo o “malo” por su tamaño, sino por lo que “no hace”. No hace lo que tiene qué hacer ¿qué hace tamaño Estado?

Como la política no cumple con la función elemental de cualquier gobierno, que es la de crear condiciones para el trabajo productivo, se ha concentrado en sostener un mínimo de vida, para decirlo de alguna manera, mediante un sistema de pagos de transferencia (becas, planes, subsidios directos) y una masa enorme de empleados públicos. Si ni siquiera hiciera eso ¿cómo estaríamos hoy?. Lo aclaro: peor.

En muchos municipios los salarios se pagan con demora, bajando otras partidas de gasto para poder pagarlos, se pagan con anticipos de impuestos pedidos a las empresas del territorio. Pan para hoy y hambre para mañana.

La ausencia de una estrategia de desarrollo, que es un bien público que el Estado debe proveer y no provee hace 40 años, ha generado un Estado “a la defensiva”.

Un Estado que, con su gasto, trata de enmendar el error (y evitar males mayores) de no haber logrado generar incentivos a la inversión productiva y por lo tanto no haber logrado generar empleo.

Un Estado a la “defensiva” y desfinanciado, no ofrece las mejores perspectivas.

Cualquiera sea el sistema público, de gasto y tributario, con reformas o sin ellas, sin una economía dominada por inversiones reproductivas, que implican empleo y productividad, estará sometido a la tendencia al déficit.

Primero, por carencia de recursos y después, por el aumento de gastos destinados a sostener la vida de millones de personas a las que, la carencia de empleo, les impide subsistir sin esas ayudas públicas, transferencias, que agotan la capacidad del Estado para hacer todo aquello que, al privatizarse, termina aumentando la exclusión.

Un Estado “a la defensiva” es un Estado “paralizado” ante la frontera de la exclusión social.

La propuesta de reducir el Gasto Público, a lo pavote, para que se achique su peso sobre el PBI – más allá de los fenómenos sociales críticos en un país que, con ese gasto, tiene 14 millones de personas en la pobreza – implica, en una primera iteración, una caída del PBI que – paradójicamente – lo más probable es que haría aumentar el peso del Gasto Publico sobre el PBI. No es el camino.

Estamos en una encerrona propia de la decadencia. Una decadencia que, medida por la tasa de crecimiento de la pobreza y por la debilidad de la tasa de crecimiento del PBI, comenzó en 1975; y que – medida por la violencia y la violación de los derechos humanos – también comenzó en esos años. Hay quienes ponen el comienzo del declive más atrás. No podremos acordar sobre el pasado. Tal vez sea esa una de las características del desacuerdo nacional.

Pero nos queda la posibilidad de acordar sobre el futuro.

Claro que no queda demasiado tiempo para lograrlo. El gradualismo en la búsqueda del consenso de estrategia de largo plazo, a esta altura, es un crimen.

El año comenzó con estos datos “Ni menos inflación, ni menos pobres, ni más PBI por habitante”.

Sin más PBI por habitante será difícil reducir la pobreza y bajar la inflación. Más PBI y más productividad forman la plataforma más sólida para sostener la lucha contra la pobreza y la inflación. ¿Cómo hacerlo?

Necesitamos, antes que nada, un acuerdo básico para poner al asador todos los incentivos (los hay) para promover un shock de inversiones reproductivas capaces de generar empleo y reequilibrar la geografía productiva.

También necesitamos acordar que no hay incentivo posible a la inversión reproductiva que funcione con este nivel real del tipo de cambio. Y no existe un tipo de cambio de incentivo, compatible con la estabilidad social, sin retenciones a los productos básicos de exportación.

Nuestra estructura productiva es dos velocidades. Tenemos un sector primario con la mayor productividad del Planeta. Y un proceso de destrucción de la industria desde hace 40 años. No podemos no tenerlo en cuenta.

Nuestra distancia tecnológica creció, en este período, vertiginosamente. Hace 40 años estuvimos cerca de la primera línea en muchas industrias y dejamos de estarlo. Fuimos sometidos a las “aperturas benéficas” que se llevaron a cabo sin medir las consecuencias y sin consolidar las estructuras previas.

Mis tías abuelas riojanas decían “entorna el madero volante para que no penetre el céfiro constipante”. Sabias.

Tuvimos varios procesos de abrir “el madero volante” y el céfiro constipó el aparato productivo. Y fue así – al menos para mí – que comenzó la decadencia. Los sistemas no se reforman. Se rediseñan.

Y el diseño requiere incrementar la productividad que implica, esencialmente, hacerlo aumentando el empleo, no disminuyéndolo. Todas las “aperturas benéficas”, desde 1975, destruyeron el empleo productivo. Los rediseños, entonces, no fueron tales.

Para entornar es tarde. Cierto. Hace falta mucho más. ¿Qué?

Mega incentivos como los que aún proveen los países desarrollados, como los que produjeron el despegue de los países que crecieron aceleradamente cuando nosotros decaíamos aceleradamente.

Insertarse en el mundo no es abrir “el madero volante”: eso sólo sirve para aumentar la constipación.

Insertarse en el mundo es hacer lo que el mundo hace. Que justamente no es lo que, aquellos que en el nombre del mundo hablan, realmente hacen.

Simplemente repitamos los incentivos que el mundo capitalista ahora, hoy, le brinda a las empresas para que inviertan en sus países.

Sería muy positivo que la Cancillería le solicite a nuestros Embajadores la lista de incentivos, beneficios, donaciones – de distinta envergadura y forma – que los países brindan y le han brindado, a las inversiones reproductivas en los últimos 10 años. Sería desopilante ver la sorpresa de los traductores tardíos que abundan en la profesión.

La pregunta es con qué. La respuesta es sencilla.

Pero, para ponerla en blanco y negro, primero necesitamos la convicción y el acuerdo que sin incentivos a las inversiones reproductivas, creando empleo y distribución regional, y sin retenciones que permitan un tipo de cambio que no trabe el potencial productivo, no hay manera de equilibrar las cuentas públicas ni las cuentas externas. Esas son condiciones necesarias para debatir el con qué.

Sin esas condiciones (convicciones) seguimos en la “economía para la deuda” que ahora puede malversar los potenciales beneficios de la PPP.

La ausencia de inversión reproductiva genera el “Estado a la defensiva” cada día más débil.

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11 enero 2018

El Estado a la defensiva

POLITICOS INTRATABLES SUELTOS

10 de enero de 2018

Carlos Leyba

Hay insistencia, por parte de los intelectuales ligados al oficialismo, en negar la condición de liberal a la gestión PRO.

De ese modo conforman una “pareja cultural” contradictoria con sus homólogos de la deshojada “Carta Abierta”. La “Carta” también está integrada por intelectuales ligados al kirchnerismo en el poder que afirmaban que el proceso K era progresista y transformador.

Ambos conjuntos de “articulistas” se equivocan. Unos al afirmar que no son lo que son y otros por afirmar que son lo que realmente no son. Veamos.

El kirchnerismo no fue ni transformador ni progresista. Los resultados lo evidencian. No ha habido, con los K, ni transformación económica ni progreso social.

El PRO básicamente está inspirado en convicciones liberales. Cree que el gran regulador es el mercado. Por ejemplo tiene el embeleco de creer que la tasa de interés regula la inflación, y que la reducción de ésta genera el crecimiento. La gran discusión de política económica de los últimos días, en el seno del gobierno, ha sido “el nivel de la tasa de interés”: la gran herramienta.

Vamos a Carta Abierta. La estructura real de la economía argentina, en los 12 años K, continuo la tendencia a la primarización de las exportaciones que es lo que pone en blanco y negro al proceso de desindustrialización y lo que produce el déficit comercial estructural. Ese es el fundamento de la economía para la deuda que, llamada al retorno desde el default ya que desde entonces nada estructural se modificó, finalmente, llegó.

Además en los años K se profundizó la dependencia de la asistencia social, para subsistir, de una proporción creciente de los ciudadanos. El trabajo productivo fue sustituido por la asistencia del Estado. La política se dedicó a fabricar consumidores no productores. Dependencia versus autonomía. Si no se produce se importa. Otro aporte a la economía de la deuda a sobrevenir.

Con los datos estadísticos, que cualquiera puede corroborar, se confirma que no ha habido un proceso de transformación sino de confirmación de la estructura heredada. Estructura disparada por la Dictadura y perfeccionada por el menemismo.

Los datos estadísticos, que cualquiera puede corroborar, confirman que las políticas K no resultaron progresistas sino profundamente regresivas: 12 años de pobreza estructural han cambiado radicalmente la estructura social argentina.

Una economía estancada y una sociedad más conflictiva es el legado del kirchnerismo al que no pueden rescatar, y ya ni siquiera lo tratan de hacer, la tropa de “articulistas” K.

De hecho hoy se concentran en la crítica del presente que es una prorroga, mal llevada por cierto, del pasado reciente.

No menos notable y sorprendente, es la necesidad de negación por parte de los “articulistas” PRO que insisten en que su economía no es liberal. O que el gradualismo, en lugar de ponerlo en marcha, lo amortigua.

Por cierto que ser liberal no es lo mismo que ser neoliberal. Aclaremos.

La esencia del “neoliberalismo” la sintetizan dos frases. Margaret Thatcher afirmó “la sociedad no existe”. No hay tal cosa como el Bien Común. Ronald Regan declaró “el Estado no es la solución sino el problema”.

No hay tal cosa como el Bien Común, entonces, la parte del Estado ocupada del bienestar colectivo queda derogada; lo que subsista de ella es sólo una carga. Margaret puso la doctrina y Ronald la aplicación. Retirar el Estado es contribuir a solucionar los problemas. ¿Ejemplos?

¿Por qué utilizar al Estado (la Justicia) para administrar la adopción de niños huérfanos o abandonados? La solución neoliberal (minimizando el papel del Estado) es “el mercado”. ¿Cómo? Simple. Un remate. El niño será adoptado por el que comprometa mas recursos. Y por ese mínimo proceso administrativo el Estado, además, obtendrá recursos. De la misma manera puede ocurrir con la seguridad. ¿Quién está más interesado en que no haya robos ni crímenes o accidentes? Claramente las compañías de seguro. La conclusión de mercado es obvia. La seguridad debe ser entregada a las compañías de seguro. Todos asegurados. Cálculos actuariales.

Los ejemplos no son pura imaginación. En los tiempos de auge del neoliberalismo, donde se procuraba pensar fuera del marco del Bien Común y diluir al Estado, estas ideas se promovían. La memoria selectiva de algunos neoliberales lo ha olvidado. Ambos ejemplos desenmascaran la radical ausencia de ética del neoliberalismo. “El plan es ética en acción”,Paul Ricoeur. La definición del filósofo eminente pone en evidencia la ausencia ética del neoliberalismo y la flacura ética de su versión primera, el liberalismo económico en todas sus manifestaciones.

El PRO quiere menos Estado. No la desaparición del Estado de la escena. Pero procura una orientación del mismo bastante alejada del Estado de Bienestar. No lo cree posible. Pero tampoco sufre la “imposibilidad” del Estado promoviendo el Bienestar porque no lo cree necesario. El mercado puede hacerlo mejor. La misión de la política económica PRO es liberar a las fuerzas del mercado.

Pero los PRO tampoco derogan la idea del Bien Común. Sí creen es que el mercado, librado a su energía propia, es el que generará más Bien Común que el Estado en acción. O, como diría Ricoeur, el mercado supera al Plan. Esa creencia religiosa en el “Mercado” es lo que los hace liberales, tal vez, como el avaro de Moliere “sin saberlo”.

Es iluminadora al respecto la creencia del “equipo” en la “apertura económica” (solita ella) como mecanismo de “creación dinámica de competitividad”. Cuesta creer que no reflexionen en las condiciones de la demanda, exportación e inversión, respecto de la “competitividad”; ni en las condiciones de la oferta que las satisfacen. Nada de todo aquello que, como herramientas, provee el pensamiento económico tanto como los ejemplos prácticos de los países que han alcanzado los niveles de productividad y diversificación que procuran la posibilidad del bienestar colectivo.

¿Por qué se empeñan en negar el carácter liberal de su pensamiento? Podría ser irrelevante saber porqué, pero la confusión genera un problema. ¿ Cuál es ese problema? Veamos.

Negar una identidad no es afirmar la propia. Decir “no soy liberal” no aporta nada. En todo caso confunde a la espera de “otra cosa” por venir. PRO no afirma su identidad. Niega una. En mi opinión no la afirma porque no la tienen.

La identidad en política, y el PRO hace política aunque crea que no es necesario hacerla, se define en función de un programa. Un programa requiere tener objetivos y sobre todo herramientas. Naturalmente la existencia tiene valor si es explicita.

El PRO no define objetivos ni herramientas más allá de generalidades que no admiten discusión. Y es en ese sentido que no tiene identidad. ¿Es importante?

Una identidad no es una marca. Una marca puede vaciarse de contenido. Una identidad supone objetivos y herramientas que, juntos, forman un programa y la fidelidad a él conforma una identidad.

Podemos decir que uno de los problemas de la precariedad de los debates en nuestro país se debe a tener profesionales de la política que carecen de programas y por lo tanto de identidad. Son como semáforos del Río de la Plata que cambiaran de lugar con el menor soplo y en esas condiciones todos los navegantes habrían de encallar.

No forman partidos y sin las “partes” – que son los partidos – no hay “todo”. Los profesionales de la política son como navegantes solitarios sin brújula, sin vela, sin remos y que, además, no saben – ni les preocupa saberlo – donde quieren ir y donde nos quieren llevar. “Políticos sueltos”.

Es cierto “ser liberales” asumidos y predicando, conforma una identidad. En el mundo en que vivimos esa identidad política deja todo el acontecer al arbitrio de las fuerzas del mercado. Hoy las fuerzas del mercado son trasnacionales y concentradas y – en el marco de la identidad liberal a cargo de la política – modelan a las economías que no las interfieren. Y las modelan en función de intereses que ninguna relación tienen con quienes habitan el territorio. Y digo territorio porque en esas condiciones y en el límite extremo, se deja de ser Nación. Nación es tener un proyecto de vida en común. (José Ortega y Gasset) Y si es común es un proyecto propio. La modelación en función de las trasnacionales es un proyecto, por definición, ajeno.

La consideración cabe para el pasado ya que la improvisación, el paso a paso, de Néstor no resultó muy diferente al “gradualismo y al reformismo permanente” que es, en rigor, un oximoron. Volvamos a las definiciones.

Pueden compartirse objetivos y sin embargo pueden proponerse herramientas distintas para conseguirlos. No hay programa sin objetivos y herramientas explícitas.

Miremos nuestro pasado inmediato. Cuando decimos “peronismo” después de la muerte del General ¿hablamos de una marca o de una identidad?

¿Los “peronistas” se han propuesto objetivos y herramientas comunes? Repasemos.

María Estela Martínez parió el “rodrigazo”, el antecedente más siniestro del neoliberalismo en la Argentina. Fue ejecutado por la secta “Los Caballeros del Fuego” integrada por José López Rega, Celestino Rodrigo, Ricardo Zinn y Pedro Pou.

Zinn fue mano derecha de Franco Macri, de María Julia Alzogaray y sus privatizaciones menemistas baratas y participó de la fundación del CEMA – hoy Universidad cuna del liberalismo – a través de Pedro Pou, quien fue parte del equipo de Carlos Menem.

Otros miembros de ese “equipo”, por ejemplo la mano derecha de Domingo Cavallo, formaron parte de la Alianza integrada por el FREPASO en el que se destacaban dirigentes surgidos del peronismo. Agotada la Alianza algunos de ellos militaron en el gobierno K. ¿No lo altera su manera de bogar?

¿Cuál es la identidad, definida por programa, objetivos y herramientas, del peronismo si éste fue la marca con la que se vendió el menemismo y el kirchnerismo?

Por abandono explícito de programa, la contradicción es abandono, se convirtió, al menos por ahora, en una marca sin contenido. ¿Acaso no se reivindican peronistas los que están en todos lados?

De manera temprana el PRO se está convirtiendo en marca. ¿Cuál es el contenido en términos de programa, objetivos y herramientas? Aclaremos que sin programa es imposible resolver problemas. Y mucho menos transformar y progresar. Que tenemos problemas, que necesitamos transformar (productividad) y progresar (pobreza), no hay dudas. ¿ Cómo lo haremos?

Hagámonos algunas preguntas al respecto. ¿Qué objetivos de exportaciones y de inversiones tiene el PRO?¿Cuáles son las herramientas para lograr unas y otras?

¿Qué objetivos de desarrollo territorial y demográfico tiene el PRO?¿Cuáles son las herramientas?¿Qué objetivos educativos, de empleo, de distribución del ingreso?¿Cuáles son las herramientas PRO?¿Objetivos de pobreza?¿Herramientas?¿Objetivos de consenso como dilución de la grieta?¿Qué herramientas? Y así podemos interrogarnos acerca de la agenda y encontraremos sólo palabras y pocas cosas. Algún ruido y ninguna nuez.

En todos los órdenes, la ausencia de explicitación de objetivos y el relegar las herramientas a la mera acción de desregulación de mercados, define una orientación liberal.

Ellos, lo digan o no, creen – por sus actos lo sabemos – que, parodiando a Alfonso El Sabio, hay cuestiones que “el mercado ha resuelto” y otras “que el mercado resolverá. Eso es la esencia del liberalismo que, en este mundo y con apertura, es la fuente de un proyecto ajeno.

Las cosas que el mercado “ha resuelto”, si hay algunas, no las ha resuelto aquí en nuestra Patria; y las que resolverá aquí son, al menos, una incógnita, para ser generosos.

Por ejemplo hasta aquí, según el gobierno, el tipo de cambio lo determina el mercado y nada cabe hacer, para “corregir” esa definición del mercado; y si esa definición primariza las exportaciones y determina un colosal déficit comercial de la industria, no importa. ¿Ese es “el objetivo”?

Y si las inversiones reproductivas no ocurren es porque “el mercado” no ha dado las señales suficientes. Y nada debemos hacer por afuera del mercado para que lleguen. El resultado es que no tenemos inversiones. ¿Ese es “el objetivo”?

De la misma manera en materia territorial y demográfica no hay objetivos y ninguna herramienta. Si uno mira la acción del Jefe de la CABA podría decir que, si el mismo es parte del gobierno, esas herramientas – ciertamente de poco peso – reman en sentido contrario.

Pero, además, nada hay en materia de inversiones y de empleo productivo que aporten en esa dirección. ¿Hay acaso alguna herramienta más allá de las evidentemente negativas señales de mercado? ¿Invertir en qué?

De la misma manera en materia educativa nada hay que nos señale la existencia de herramientas específicas para atender la particularidad sistémica del 50 por ciento de menores de 14 en estado de pobreza. Nada para generar la posibilidad que no sea el Estado o la asistencia social lo que genere oportunidades de salario. Nada en pos de distribución progresiva, pobreza y grieta son caras de la misma ausencia. No se queje las mismas omisiones con palabras distintas nos legó el kirchnerismo, no en dos, sino en doce años y doce años con condiciones externas irrepetibles.

La ausencia de forjar una identidad y no una marca, un programa y no generalidades, está en la base del problema.

La consecuencia política de esas ausencias de “esta parte” es que nada incentiva a la “otra parte”. Sin partes no hay todo.

Esta ausencia es en cierto modo lo que nos hace una sociedad incomprensible.

Y que los “intratables políticos sueltos” sean nada más que un entretenimiento cotidiano.

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10 enero 2018

POLITICOS INTRATABLES SUELTOS

INSERTARNOS MADURAMENTE

10 DE ENERO 2018

PUBLICADO EN EL ECONOMISTA

Carlos Leyba

El Presidente, en Davos, además de describir lo que el entiende un éxito de sus políticas (más entusiasmo que objetividad) e inventariar nuestra disponibilidad de recursos naturales, lanzó una invitación a los empresarios para que inviertan, en la Argentina, a fin de, esencialmente, explotar nuestro sector primario y también participar en las obras de infraestructura. Expresó allí su convicción programática: desarrollar la economía y la sociedad, para él, es, esencialmente, incrementar las inversiones destinadas a la explotación de nuestros recursos naturales. Continuar leyendo

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10 enero 2018

INSERTARNOS MADURAMENTE

EL ESTADO A LA DEFENSIVA

PUBLICADA EN EL ECONOMISTA

CARLOS LEYBA

La tasa de inflación del año rondará (jueves por la mañana) el 25 por ciento. La estrategia de la tasa de interés para combatir la inflación, equivocada o no desde el punto de vista teórico, ha sido decididamente cara (cuasi fiscal ) e inútil (mucho costo y poco beneficio).Ni menos inflación, ni menos pobres, ni más PBI por habitante Continuar leyendo

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10 enero 2018

EL ESTADO A LA DEFENSIVA

POLITICOS SUELTOS

PUBLICADA EN EL ECONOMISTA

Carlos Leyba

Hay insistencia, por parte de los intelectuales ligados al oficialismo, en negar la condición de liberal a la gestión PRO.Conforman una “pareja cultural” contradictoria con sus homólogos de la deshojada “Carta Abierta” también integrada por intelectuales ligados al kirchnerismo en el poder. Estos, en lugar de negar la pertenencia del kirchnerismo a una corriente de pensamiento, afirmaban que el proceso K era progresista y transformador.Ambos conjuntos de “articulistas” se equivocan. Unos al afirmar que no son lo que son y otros por afirmar que son lo que realmente no son. Veamos. Continuar leyendo

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05 enero 2018

POLITICOS SUELTOS

Políticos sueltos

3 de enero de 2018

Carlos Leyba

Hay insistencia, por parte de los intelectuales ligados al oficialismo, en negar la condición de liberal a la gestión PRO.

Conforman una “pareja cultural” contradictoria con sus homólogos de la deshojada “Carta Abierta” también integrada por intelectuales ligados al kirchnerismo en el poder. Estos, en lugar de negar la pertenencia del kirchnerismo a una corriente de pensamiento, afirmaban que el proceso K era progresista y transformador.

Ambos conjuntos de “articulistas” se equivocan. Unos al afirmar que no son lo que son y otros por afirmar que son lo que realmente no son. Veamos.

El kirchnerismo no fue ni transformador ni progresista. Los resultados lo evidencian. No ha habido, con los K, ni transformación económica ni progreso social.

La estructura real de la economía argentina, en los 12 años K, continuo la tendencia a la primarización de las exportaciones que es lo que pone en blanco y negro el proceso de desindustrialización y lo que produce el déficit comercial estructural. El fundamento de la economía para la deuda que, finalmente, llegó.

Además en ese tiempo se profundizó la dependencia de la asistencia social, para subsistir, de una proporción creciente de los ciudadanos. El trabajo productivo fue sustituido por la asistencia del Estado. Se dedicó a fabricar consumidores no productores. Dependencia versus autonomía.

Con los datos estadísticos, que cualquiera puede corroborar, se confirma que no ha habido un proceso de transformación sino de confirmación de la estructura heredada disparada por la Dictadura y perfeccionada por el menemismo.

Los datos estadísticos, que cualquiera puede corroborar, confirman que las políticas K no resultaron progresistas sino profundamente regresivas: 12 años de pobreza estructural.

Una economía estancada y una sociedad más conflictiva es el legado del kirchnerismo al que no pueden rescatar, y ya ni siquiera lo tratan de hacer, la tropa de “articulistas” K. De hecho hoy se concentran en la crítica del presente que es una prorroga, mal llevada por cierto, del pasado reciente.

Más notable y sorprendente es la necesidad de negación de los “articulistas” PRO que insisten en que su economía no es profundamente liberal. Por cierto que ser liberal no es lo mismo que ser neoliberal. Aclaremos.

La esencia del “neoliberalismo” la sintetizan dos frases. Margaret Thatcher afirmó “la sociedad no existe”. No hay tal cosa como el Bien Común. Ronald Regan declaró “el Estado no es la solución sino el problema”.

No hay tal cosa como el Bien Común, entonces, la parte del Estado ocupada del bienestar colectivo queda derogada; lo que subsista de ella es sólo una carga. Margaret puso la doctrina y Ronald la aplicación. Retirar el Estado es contribuir a solucionar los problemas. ¿Ejemplos?

¿Por qué utilizar al Estado (la Justicia) para administrar la adopción de niños huérfanos o abandonados? La solución neoliberal (minimizando el papel del Estado) es “el mercado”. ¿Cómo? Simple. Un remate. El niño será adoptado por el que comprometa mas recursos. Y por ese mínimo proceso administrativo el Estado, además, obtendrá recursos. De la misma manera puede ocurrir con la seguridad. ¿Quién está más interesado en que no haya robos ni crímenes o accidentes? Claramente las compañías de seguro. La conclusión de mercado es obvia. La seguridad debe ser entregada a las compañías de seguro. Todos asegurados. Cálculos actuariales.

Los ejemplos no son pura imaginación. En los tiempos de auge del neoliberalismo, donde se procuraba pensar fuera del marco del Bien Común y diluir al Estado, estas ideas se promovían. La memoria selectiva de algunos neoliberales lo ha olvidado. Ambos ejemplos desenmascaran la radical ausencia de ética del neoliberalismo. “El plan es ética en acción”,Paul Ricoeur.

El PRO quiere menos Estado. No la desaparición. Pero procura una orientación del mismo bastante alejada del Estado de Bienestar. No lo cree posible. Pero tampoco sufre la “imposibilidad” porque no lo cree necesario.

Pero los PRO tampoco derogan la idea del Bien Común. Sí creen es que el mercado, librado a su energía propia, es el que generará más Bien Común que el Estado en acción. Esa creencia religiosa en el “Mercado” los hace liberales.

Es iluminadora la creencia en la “apertura económica” (solita ella) como mecanismo de “creación dinámica de competitividad.

¿Por qué se empeñan en negar el carácter liberal de su pensamiento? ¿ Cuál es el problema?

Negar una identidad no es afirmar la propia. PRO no afirma su identidad y, en mi opinión, es porque no la tienen.

La identidad en política, y el PRO hace política aunque crea que no es necesario hacerla, se define en función de un programa y un programa requiere tener objetivos y sobre todo herramientas.

El PRO no define objetivos ni herramientas más allá de generalidades que no admiten discusión. Y es en ese sentido que no tiene identidad. ¿Es importante?

Una identidad no es una marca. Una marca puede vaciarse de contenido. Una identidad supone objetivos y herramientas que, juntos, forman un programa y una identidad.

Podemos decir que uno de los problemas de la precariedad de los debates en nuestro país se debe a tener profesionales de la política que carecen de programas y por lo tanto de identidad. No forman partidos y sin las “partes” – que son los partidos – no hay “todo”. Los profesionales de la política son como navegantes solitarios sin brújula, sin vela, sin remos y que, además, no saben – ni les preocupa saberlo – donde quieren ir y donde nos quieren llevar. “Políticos sueltos”.

La improvisación, el paso a paso, de Néstor no es muy diferente al “gradualismo y al reformismo permanente” que es, en rigor, un oximoron.

Pueden compartirse objetivos pero pueden proponerse herramientas distintas para conseguirlos. No hay programa sin objetivos y herramientas explícitas.

Miremos el pasado inmediato. Cuando decimos “peronismo” después de la muerte del General ¿hablamos de una marca o de una identidad?

¿Los “peronistas” se han propuesto objetivos y herramientas comunes? Repasemos.

María Estela Martínez parió el “rodrigazo”, el antecedente más siniestro del neoliberalismo en la Argentina. Fue ejecutado por la secta “Los Caballeros del Fuego” integrada por José López Rega, Celestino Rodrigo, Ricardo Zinn y Pedro Pou.

Zinn fue mano derecha de Franco Macri, de María Julia Alzogaray y sus privatizaciones menemistas baratas y participó de la fundación del CEMA – hoy Universidad cuna del liberalismo– a través de Pedro Pou, quien fue parte del equipo de Carlos Menem. Otros miembros de ese “equipo”, por ejemplo la mano derecha de Domingo Cavallo, formaron parte de la Alianza integrada por el FREPASO en el que se destacaban dirigentes surgidos del peronismo. Agotada la Alianza algunos de ellos militaron en el gobierno K. ¿No lo altera su manera de bogar?

¿Cuál es la identidad, definida por programa, objetivos y herramientas, del peronismo si este fue la marca con la que se vendió el menemismo y el kirchnerismo? Por abandono explícito de programa se convirtió, al menos por ahora, en una marca sin contenido.

De manera temprana el PRO se está convirtiendo en marca. ¿Cuál es el contenido en términos de programa, objetivos y herramientas? Aclaremos que sin programa es imposible resolver problemas. Y mucho menos transformar y progresar. Que tenemos problemas, que necesitamos transformar (productividad) y progresar (pobreza), no hay dudas.

Hagámonos algunas preguntas al respecto. ¿Qué objetivos de exportaciones y de inversiones tiene el PRO?¿Cuáles son las herramientas para lograr unas y otras?

¿Qué objetivos de desarrollo territorial y demográfico tiene el PRO?¿Cuáles son las herramientas?¿Qué objetivos educativos, de empleo, de distribución del ingreso?¿Cuáles son las herramientas PRO?¿Objetivos de pobreza?¿Herramientas?¿Objetivos de consenso como dilución de la grieta?¿Qué herramientas? Y así. Sólo palabras y pocas cosas.

En todos los órdenes, la ausencia de explicitación de objetivos y el relegar las herramientas a la desregulación de mercados, define una orientación liberal.

Ellos, lo digan o no, creen – por sus actos lo sabemos – que, parodiando a Alfonso El Sabio, hay cuestiones que “el mercado ha resuelto” y otras “que el mercado resolverá.

Las que “ha resuelto”, si hay algunas, no las ha resuelto aquí en nuestra Patria; y las que resolverá son, al menos, una incógnita, para ser generosos.

Por ejemplo hasta aquí, según el gobierno, el tipo de cambio lo determina el mercado y nada cabe hacer, para “corregir” esa definición del mercado; y si esa definición primariza las exportaciones y determina un colosal déficit comercial de la industria, no importa. ¿Ese es “el objetivo”?

Y si las inversiones reproductivas no ocurren es porque “el mercado” no ha dado las señales suficientes. Y nada debemos hacer por afuera del mercado para que lleguen. El resultado es que no tenemos inversiones. ¿Ese es “el objetivo”?

De la misma manera en materia territorial y demográfica no hay objetivos y ninguna herramienta. Si uno mira la acción del Jefe de la CABA podría decir que, si es parte del gobierno, esas herramientas – ciertamente de poco peso – reman en contrario.

Pero nada hay en materia de inversiones de empleo productivo que aporten en esa dirección. ¿Hay acaso alguna herramienta más allá de las negativas señales de mercado?

De la misma manera en materia educativa nada hay que nos señale la existencia de herramientas específicas para atender al 50 por ciento de los menores de 14 en estado de pobreza, o para generar la posibilidad que no sea el Estado o la asistencia social lo que genere oportunidades de salario.

Distribución progresiva, pobreza y grieta son caras de la misma ausencia.

La ausencia de forjar una identidad y no una marca, un programa y no generalidades.

La consecuencia política de esas ausencias es que nada incentiva a la “otra parte” y sin partes no hay todo. En cierto modo esto es lo que nos hace una sociedad incomprensible. Y que los “políticos sueltos” sean un entretenimiento.

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03 enero 2018

Políticos sueltos